Este sencillo hábito ayuda a muchas personas mayores a sentirse tan felices como a los 20, según un estudio
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Con el paso de los años, es común que nuestro día a día cambie. Las tareas que tenemos pendientes, el cansancio o las nuevas prioridades pueden llevar a algunas personas a dejar atrás las actividades que rompen con la rutina. Pero, seguir viviendo nuevas experiencias podría jugar un papel importante en el bienestar de las personas mayores. Un estudio realizado entre adultos de edad avanzada revela que quienes siguen buscando aventuras afirman sentirse más felices y satisfechos con su vida.
Según una encuesta realizada por Road Scholar, una organización sin ánimo de lucro que ofrece viajes educativos para personas mayores, la aventura sigue siendo un elemento clave para un envejecimiento positivo. En el estudio participaron 300 adultos de entre 50 y 98 años. De ellos, el 94 % considera que «envejecer con espíritu de aventura» ayuda positivamente a su salud, felicidad y bienestar. Los participantes asocian este concepto, en particular, con mantenerse activos físicamente, viajar y seguir aprendiendo, tal y como explica la web YourTango.
La aventura como forma de vida
Muchas de las personas encuestadas consideran que envejecer con espíritu de aventura no implica necesariamente buscar emociones fuertes como en la juventud. Las actividades extremas no son la única forma de salir de la rutina. La aventura puede adoptar distintas formas según los intereses y las capacidades de cada persona. Aprender una nueva habilidad, asistir a un curso o descubrir un lugar nuevo puede ser suficiente para experimentar una sensación de novedad.
Los participantes en el estudio compartieron numerosas experiencias vividas después de los 50 años. Muchos aseguraron que los viajes pueden ser considerados una de sus principales fuentes de aventura. Otros encontraron esa sensación más cerca de casa, descubriendo nuevas aficiones. Algunos empezaron a practicar observación de aves, baile de salón, buceo o pickleball. Otros aprendieron a tocar un instrumento musical o a hablar un nuevo idioma. Varias personas también destacaron proyectos personales, como crear una empresa, retomar los estudios, hacer voluntariado o empezar a utilizar aplicaciones de citas.
Seguir viajando y explorando para ser más feliz
Según el psicólogo y especialista en ciencias del comportamiento Mike Rucker, la aventura puede favorecer el desarrollo personal y fortalecer la capacidad para afrontar las dificultades. Salir de la zona de confort, enfrentarse a nuevos retos y aceptar cierto grado de incertidumbre ayuda a desarrollar una mayor confianza en uno mismo. Cada nueva experiencia puede cambiar la percepción que una persona tiene de sus propias capacidades.
La aventura también tendría efectos positivos sobre las relaciones sociales. Organizar actividades con familiares y amigos permite crear nuevos recuerdos y reforzar las relaciones con los demás. Ya sea viajar, aprender una nueva actividad o simplemente explorar un entorno desconocido, estas experiencias pueden aportar una profunda sensación de logro. El estudio recuerda así que la aventura no tiene edad. Puede que no implique las mismas actividades que a los 20 años, pero sigue ocupando un lugar importante en una vida plena. Seguir descubriendo, aprendiendo y aceptando nuevos retos podría ayudar a muchas personas mayores a recuperar una sensación de juventud y a mantener su bienestar a lo largo de los años.
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