Si tu hijo nació en estos meses, los expertos alertan: así se resiente su inteligencia frente a sus compañeros
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En las aulas españolas, un simple dato del calendario puede marcar quién parece más listo. La ciencia empieza a aclarar cuánto pesa el mes de nacimiento en esas diferencias.
En muchas aulas españolas pasa lo mismo : en la primera fila se sienta un niño que nació en enero y al fondo otro de diciembre. Comparten curso, libros y exámenes, pero se llevan casi un año de diferencia. A los ojos de cualquiera, el mayor parece más autónomo, se concentra mejor y aprende antes a leer.
Esa escena cotidiana lleva a muchas familias a preguntarse si el mes de nacimiento marca la inteligencia de los niños o si solo estamos viendo una cuestión de madurez. La psicología educativa habla aquí de un fenómeno muy concreto que ayuda a encajar las piezas.
Cómo afecta el rendimiento escolar según el mes de nacimiento
En el sistema educativo español, todo el alumnado nacido entre el 1 de enero y el 31 de diciembre se agrupa en la misma clase. Esto crea diferencias de hasta doce meses entre compañeros y da lugar al llamado efecto de la edad relativa : los más mayores del curso parten con ventaja en atención, coordinación, lenguaje o regulación emocional.
Esa ventaja no implica que tengan más capacidad intelectual, sino que su desarrollo evolutivo está algo más avanzado. En Infantil y primeros cursos de Primaria unos pocos meses suponen hitos muy visibles – controlar mejor el lápiz, seguir instrucciones largas o aguantar sentado más rato -, de modo que el comportamiento del niño pequeño se interpreta con más dureza.
Qué dicen los datos
Los estudios con datos españoles desvelan que quienes nacen a final de año acumulan más dificultades académicas. Algunos análisis sitúan a los nacidos en diciembre con alrededor de un 42 % más de probabilidad de repetir curso y cerca de un 70 % más de ser etiquetados con necesidades educativas especiales que sus compañeros mayores. La fotografía se repite en evaluaciones internacionales como PISA, TIMSS o PIRLS y en informes como Cuando naces importa : los más jóvenes de la clase obtienen, de media, algo más de medio desvío estándar menos en las pruebas a los 7 años. Aun así, la investigación en desarrollo concluye que la capacidad cognitiva es multifactorial y bastante estable, y que el rendimiento temprano no basta para medir la inteligencia real. De hecho, los alumnos relativamente mayores aparecen con más frecuencia en programas de altas capacidades, aunque no sean necesariamente más brillantes.
Qué pueden hacer las familias
Con el paso del tiempo, las diferencias en términos de madurez entre compañeros del mismo curso se reducen. En la adolescencia el rendimiento escolar depende mucho más del esfuerzo, el contexto socioeducativo o las estrategias de estudio que del mes en que nació cada cual. Aun así, las huellas del inicio – repetir o no, elegir un itinerario más académico o más profesional – pueden mantenerse durante años.
Las expectativas de docentes y familias influyen mucho a través del llamado efecto Pigmalión : si se espera menos del pequeño del grupo, se le ofrece menos apoyo y oportunidades. Por eso, cuando un niño es de los más jóvenes de clase, resulta clave leer sus notas a la luz de su edad real, reforzar su autoestima, ofrecerle un entorno rico en lenguaje y juego, y, cuando es posible, aprovechar la escolarización temprana de 0 a 3 años como colchón frente a este sesgo del calendario.
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