Una expedición europea liderada por mujeres lleva a cabo una campaña oceanográfica para estudiar contaminantes emergentes

Actualizado el Por El equipo editorial
Una expedición europea liderada por mujeres lleva a cabo una campaña oceanográfica para estudiar contaminantes emergentes

A la vuelta del verano, cuando hemos pasado más tiempo en la playa, el mar… Es inevitable pensar en todo lo que acaba llegando al agua. Pero ¿qué ocurre con los restos de medicamentos, los productos de cuidado personal o los microplásticos una vez que entran ahí? Contestar a esta pregunta es uno de los objetivos del proyecto europeo ONE-BLUE, coordinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y financiado por Horizon Europe.

Y detrás de este estudio hay también un grupo de científicas que trabajan sobre el terreno para intentar entender qué sustancias están presentes en nuestros mares, cómo se distribuyen y qué efectos pueden tener.

Las científicas que estudian lo que ocurre bajo el agua

Una de las investigadoras vinculadas al proyecto es Montserrat Sala, del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC), especializada en biología marina y oceanografía. Sala ha participado en las campañas oceanográficas del proyecto y ha ejercido como responsable científica de las campañas atlánticas. En la última expedición, realizada en 2026 a bordo del Sarmiento de Gamboa, lideró científicamente un equipo de 15 investigadores.

Su trabajo permite acercarse a una parte del problema que no siempre vemos a simple vista: qué ocurre con los contaminantes cuando llegan a zonas costeras y de mar abierto, incluso a grandes profundidades. Junto a ella trabajan investigadoras del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), entre ellas Marinella Farré y Marta Llorca, que ejercen como coordinadoras del proyecto.

Una investigación a bordo del buque Sarmiento de Gamboa

Las campañas oceanográficas de ONE-BLUE utilizan el buque de investigación Sarmiento de Gamboa para recoger muestras de diferentes compartimentos del ecosistema marino: agua, sedimentos, partículas presentes en el aire y microplásticos, entre otros materiales. En la última campaña atlántica, el equipo llegó a profundidades de hasta 4.500 metros, donde recogió más de 1.500 muestras.

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