Se divorció hace 20 años y ahora se ha ido de vacaciones con su ex: lo que ocurrió a los 70 la sorprendió
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Se casaron en 1984 y estuvieron juntos durante 20 años. Tras la separación, apenas mantenían contacto, salvo por temas relacionados con su hijo, que hoy tiene 32 años. Sin embargo, hace cuatro años, una serie de problemas de salud volvió a unirlos. Ambos se cuidaron mutuamente y, poco a poco, empezaron a compartir cenas, visitar exposiciones y recuperar una complicidad que creían perdida.
Esa nueva cercanía terminó reavivando una historia de amor que ninguno de los dos imaginaba volver a vivir después de tantos años separados.
Volver de vacaciones con tu ex: el viaje que lo cambió todo
El pasado invierno, la expareja decidió dar un paso que nunca antes se había planteado: viajar juntos a las islas Turcas y Caicos, un destino caribeño que ninguno de los dos conocía. Era la primera vez en décadas que compartían unas vacaciones.
Durante ocho días y ocho noches disfrutaron de baños en el mar, largos paseos nocturnos y comidas compartidas en torno a un plato que terminó convirtiéndose en su tradición: el lambí, un molusco típico del Caribe, que probaron en forma de buñuelos, hamburguesas y ceviche prácticamente cada día.
Brahna Yassky asegura que aquel viaje le hizo comprender que «el amor, a su edad, se vive sobre todo en el presente, lejos de los juicios y de las obligaciones de la vida cotidiana».
«Los demás turistas pensaban que éramos un matrimonio»
En la habitación del hotel, con una amplia terraza, no existían las discusiones habituales sobre el orden, las pertenencias o las rutinas domésticas. Al no estar en la casa de ninguno de los dos, aquel espacio neutral les pertenecía por igual.
Según cuenta Brahna, esa escapada tropical le recordó su luna de miel en Venecia, cuando paseaban por «las calles oscuras después de cenar».
«Otros turistas nos tomaban por un matrimonio», explica entre risas en declaraciones a The Ethel. Un malentendido que ninguno de los dos se molestó en aclarar.
Una nueva vida en pareja, 20 años después del divorcio
A su regreso a Estados Unidos, la relación continuó fortaleciéndose. Brahna cuenta que, desde entonces, su exmarido duerme todas las noches en su apartamento de Nueva York, la vivienda que ella conservó tras el divorcio.
Él mantiene su propio apartamento, que utiliza como despacho y como espacio personal. Un equilibrio que ambos consideran ideal.
La pareja no tiene intención de volver a casarse. Según explica Brahna, su nueva relación se sostiene sobre cuatro pilares fundamentales: una historia compartida, la intimidad, el respeto y el cuidado mutuo. Todo ello sin necesidad de volver a pasar por el altar ni de perseguir el ideal tradicional del matrimonio.
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