Las cosas que “matan el amor”

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 6 de octubre de 2008

Un detalle insignificante para algunos puede ser algo realmente importante para otros, el fin de un deseo, el principio del asco... O pequeñas costumbres que aguantas durante mucho tiempo y al final se vuelven no negociables.

Un detalle insignificante para algunos puede ser algo realmente importante para otros, el fin de un deseo, el principio del asco... O pequeñas costumbres que aguantas durante mucho tiempo y al final se vuelven no negociables. En otras palabras, ¿cuáles son las cosas que “matan el amor” y sacan de quicio? Veamos las más habituales. Atención señoritas, ¡estos pequeños detalles también van para nosotras!

I) Primera cita
Según algunos especialistas de la seducción, unos minutos bastan para saber si la persona nos gusta o no. Si, además, hay detalles feos en la primera cita.... ¡No hay nada que hacer!
- Un aliento de caballo: tanto si ha comido ajo antes de la cita como si tiene problemas dentales, el resultado es el mismo: ¡incluso preferiríamos besar a una bolsa de basura!
- Las uñas sucias: sólo toleramos unas uñas dudosas si es pintor y justo acaba de salir del taller, o si se las ha manchado porque ha tenido que cambiar una rueda pinchada. Pero, si no: ¡nada de nada!
- Errores de lenguaje: ya habías observado algunos pequeños errores ortográficos en los e-mails y le echaste la culpa al teclado. Pero, según lo que diga, ¡pasa al siguiente!
- Un perfume dudoso: entre el que se echa tres litros de after-shave barato, el que podría agujerear la capa de ozono y el que deja rastro con su sudor... Tenlo claro... ¡Ni caso!
- Un humor pesado: se cree divertido y te saca todo su repertorio de chistes malos. Puede que algunos te haga sonreír vagamente, pero otros son sexistas, racistas y homófobos. Estamos dispuestas a acabar con su chispa...
- Show off: no hace ni 10 minutos que estáis instalados y ya sabes que pasó sus últimas vacaciones en casa de Vanessa y Johnny, que su última nómina equivale a tal, que le faltó medio punto para entrar en la entrada en Politécnicas (porque uno del jurado tenía celos de él)... Total, ¡que es formidable... mente apestoso!
- Ex adicto: "Vanessa tiene unos ojazos azules y una sonrisa traviesa", "cuando fui con Vanessa", "Vanessa me regaló la camisa que llevo hoy"... ¡Pero el caso es que esta Vanessa parece genial y no para de hablar de ella desde hace una hora! Pero entonces, ¿por qué no está con ella? ¿Puede que lo dejara porque no dejaba de hablar de Celia, su ex anterior?
- La mirada inquieta: ¡tienes la impresión de estar tomando una copa con el lobo de Tex Avery, con la lengua colgando y los ojos fuera de sus órbitas por la explosión de una bomba a 50 metros! Es simple, este hombre es un mirón y no puede dejar de mirar a todas las mujeres que pasan. Como si tú no estuvieras ahí. ¡Y lo peor de todo es que encima se atreve a hacer comentarios sobre ti, como si fueras un colega. ¡Pasa al siguiente!
- "Perdona, lo tengo todo previsto”: Es cierto que no siempre se sabe lo que se quiere y que a menudo criticamos a los hombres por su miedo al compromiso. Pero, de ahí a comprometerse en seguida con este casi desconocido que ya te habla de niños, de sus nombres preferidos, de un almuerzo de domingo con sus padres, de vacaciones en la nieve con sus amigos y de un fin de semana fuera, hay un límite. Incluso es un poco sospechoso, ¿no?

II) En la cama…
Algunas fases ya han pasado con éxito y ha aparecido el deseo. ¿Por qué no dejarse tentar? ¡Ay!, los pequeños malos detalles también pueden aparecer en la cama o en vuestro nido de amor... ¡Estate al acecho!
- Una casa asquerosa: es algo no negociable para muchas de nosotras: la habitación con olor a cerrado, el lavabo súper vomitivo, los bordes de la bañera colonizados por el moho y los pelos ocupando ilegalmente el desagüe, las sábanas sucias que no se cambian desde el último verano, los ceniceros llenos de colillas hasta arriba... ¡Sin olvidar los montones de Playboy y de Penthouse justo al lado del baño! Lejos de ser maniáticas, ¡sólo pedimos un mínimo de higiene y de tacto!
- El buen hombre totalmente desnudo o casi: evidentemente, cada uno tiene sus gustos y ni se nos ocurre juzgar ciertas características físicas. Pero algunos pequeños detalles pueden irritar cada poro de nuestro ser. Unos viejos calzoncillos de canguro, unos calzoncillos agujerados y con la goma hecha polvo... Las uñas de los pies que recuerdan a las zarpas de un oso grizzly, un olor corporal que nos para el corazón, pelos en lugares inesperados... ¡Es una lista no exhaustiva e incompleta!
- Durante el acto: nos otorgamos el derecho de tener un ataque de nervios si la palabra "preliminares" no forma parte del diccionario de costumbres del señor, si se cree una estrella del cine X y no nos concede ni un guiño. Sin hablar de su selección de palabras, que puede hacer que algunas se sobresalten y que otros ronroneen. Cada una tienen sus “mata amores” verbales. Así pues, frases como "ven aquí, guarra" o "puedo introducir mi manguera en tu pequeño jardín de amor" pueden percibirse tanto como negativas como estimulantes...

III) En pareja
¿Pensabas que estaba todo ganado porque os habéis dicho "I love you " y que todo funciona como hace un siglo? Error, ¡grave error! Las cosas que matan el amor ruedan y pueden saltar a la vista cuando menos te lo esperas.
- Celos excesivos: "¿Dónde estabas? ¿Con quién? Te gusta la nueva becaria, ¿no? Aunque al principio estas preguntas se pueden tomar como pruebas de amor o mínimos toques de atención, rápidamente pueden convertirse en un veneno real para la pareja. Pasamos fácilmente del estado del interrogatorio inocente al del registro digno de un aduanero: móviles, bolsillos, mensajería, correos electrónicos... Todo vale. Puede volverse obsesivo y acabar pudriendo la relación. Uno de los dos acabará rompiendo forzosamente.
- Cambiar al otro a cualquier precio: empieza de forma agradable, animando a cambiar de corte de pelo, a modificar el maquillaje, a cambiar los pantalones demasiado cortos por prendas de diseño... Pero enseguida se pasa a sugerir al otro que cambie de amigos, de profesión, de gustos... Resumiendo, nos gustaría que fuera otra persona y esto no se puede esconder, ni en el espejo ni en tu mirada.
- "Te dejas llevar": a base de vivir juntos, se deja de hacer esfuerzo. Te arrastras en camiseta y pantalones, te afeitas las axilas delante suyo, respondes con monosílabos, habéis ganado 15 kilos cada uno, os apalancáis delante de la tele sin hablar... Habéis dejado que la rutina se instale y mate vuestro amor. Es triste, ¡pero todavía estáis a tiempo de actuar!

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