Fantasías sexuales

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 25 de enero de 2008

Durante mucho tiempo consideradas como tabú o incluso algo vergonzoso, hoy en día las mujeres asumen mucho mejor las fantasías. La razón: además de participar en el equilibrio psíquico, alimentan el deseo, intensifican el placer y son el vector de una sexualidad más abierta y desarrollada.

Durante mucho tiempo consideradas como tabú o incluso algo vergonzoso, hoy en día las mujeres asumen mucho mejor las fantasías. La razón: además de participar en el equilibrio psíquico, alimentan el deseo, intensifican el placer y son el vector de una sexualidad más abierta y desarrollada.

¿Qué es una fantasía?
Una fantasía es una representación imaginaria de los deseos conscientes o inconscientes. Las imágenes, ideas o sentimientos que la mente produce generan en la persona una emoción y una excitación, principalmente sexual. Pero las fantasías no sólo son sexuales, pueden estar relacionadas con diferentes aspectos del deseo y el placer. El término proviene del alemán "phantasie", concepto desarrollado por Freud para designar la imaginación.

¿Quién tiene fantasías?
Todo el mundo tiene fantasías, a todas las edades, de manera consciente o inconsciente, explícita o implícita. Además, las mujeres tienen tantas fantasías como los hombres. La única diferencia es que los hombres tienen menos pudor y hablan de ellas con mucha más facilidad.

¿De dónde vienen las fantasías?

Tener fantasías es algo fascinante y completamente natural. Es señal de buena salud psíquica. A menudo deriva de un deseo inconsciente reprimido. Para Freud, las fantasías se construyen en la adolescencia, a partir de las primeras masturbaciones, o incluso durante la infancia (hacia los 6 años).

¿Para qué sirven?
Las fantasías sirven para desconectar de los problemas cotidianos y de subsanar algunas imperfecciones de la vida real, de las que el Yo intenta escapar gracias a la imaginación. Es una especie de compromiso entre el sueño y lo real, impulsos y prohibiciones y que nos llevan al camino de la evasión. Tener fantasías no quiere decir que estemos insatisfechos, si no, más bien, se trata de una vía de escape que permite disuadirse de la presión social y moral, en ocasiones muy fuertes.
Además, las fantasías tienen un poder afrodisíaco. Psiquiatras y sexólogos están de acuerdo en definir dos tipos de fantasías: las “creativas”, que tienen como objetivo enriquecer una relación sexual, despertar el deseo, y las fantasías que te permiten desinhibirte y expresar plenamente la sexualidad.

Las fantasías más comunes
Las "fantasías eróticas" aparecen durante el día o durante el acto sexual y se forman en función de la personalidad de cada uno. Entre las más evocadas entre mujeres se encuentran la de hacer el amor en un lugar desértico y salvaje (playa, bosque...) o en público (parking, ascensor, lugar de trabajo...). A continuación están las fantasías que se tienen con una persona concreta (un famoso, un desconocido, un compañero de trabajo o un amigo...). Algunas tienen fantasías con mantener relaciones sexuales con accesorios (con las manos atadas, los ojos vendados o con comida). Finalmente, algunos sueños eróticos están más enfocados a ciertas situaciones como tener un affaire con otra mujer, con varias personas, ser la favorita de un harem o hacer un striptease delante de varios hombres, entre otras.
Sin embargo, las fantasías de los hombres están relacionadas, principalmente, a actos sexuales (felaciones, exhibicionismo, cambio de pareja o un trío con dos mujeres) y además se satisfacen con más frecuencia.

Fantasías perturbadoras
Sumisión ante una relación sexual, escenas sádicas, incluso la violación... Puede ocurrir que, en ocasiones, las fantasías se alejen completamente de deseos conscientes y correspondan más bien a situaciones que una teme. Algunos especialistas justifican este desajuste como deseos inconscientes deformados que responden a procesos defensivos. No obstante, si este tipo de representaciones se convierten el algo perturbador, puede ser recomendable acudir a un psicoterapeuta o psicoanalista.

¿Hay que compartir las fantasías?
A pesar de sentirnos cómodas con nuestra pareja cuando hablamos del pasado, la familia y otras experiencias, no es tan evidente que nos sintamos tan cómodas para expresar algunos deseos no confesados y, en ocasiones, mal entendidos. Todo depende del objetivo de cada una. A pesar de que algunas fantasías pueden añadir un punto picante a las relaciones en pareja y aumentar la complicidad, otras pueden ser fuente de conflicto, sobre todo si la pareja no las comparte o, peor aún, ¡si no forma parte de ellas! Todo es cuestión de sentido común.

¿Hay que hacerlas realidad?
Algunos especialistas opinan que las fantasías deben mantenerse en lo imaginario para estimular la libido, ya que si se realizan se corre el riesgo de que pierdan su poder y de causar decepción. Otros creen que se deben satisfacer con el objetivo de tratar algunas inhibiciones para paliar la falta de ganas y facilitar el camino al orgasmo. Tu instinto puede ayudarte a decidirte: eres tú la que tiene que decidir si te sientes realmente preparada para llevar a la práctica los sueños eróticos que imaginas.

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