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Relatos eróticos: cuando las letras caldean el ambiente

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 14 de julio de 2015

Confesiones sexuales, cuentos eróticos, historias ardientes... Da igual cómo los llames, los relatos eróticos tienen una función principal: transportarte a un mundo mucho más placentero.

Ya sabes lo que dicen: los libros son siempre mejores que las películas. En el plano sexual, sucede lo mismo. Mientras la industria del cine pornográfico se empeña en mostrarnos hasta el plano más recóndito de la anatomía humana, los relatos eróticos potencian nuestra imaginación y nos hacen soñar con escenas tórridas tal cual nos gustaría que sucediesen donde, paradójicamente, casi siempre nos terminamos imaginando a nosotras mismas como protagonistas. En esta época que vivimos, donde el boom de las novelas eróticas ha roto muchos tabúes, es hora de hablar también de los relatos eróticos.

Relatos eróticos: ¡imaginación al poder!

Los relatos eróticos son cuentos sexuales, confesiones ardientes o historias eróticas de corta extensión en la que se narran uno o varios encuentros sexuales. Normalmente no tiene mayor línea argumental que la de la relación sexual en sí, sus preliminares o el after sex. En internet hay miles de relatos eróticos que describen con todo lujo de detalles aquellas experiencias que no hemos vivido por falta de ocasión, por miedo a lo desconocido o por verlo como un acto prohibido.

Pero los relatos eróticos no son algo nuevo, por mucho que internet o fenómenos como Cincuenta Sombras de Grey los potencien. Lo cierto es que son muchos los años que muchas mujeres (y hombres) llevamos fantaseando palabra a palabra, letra a letra. La gracia de estos relatos es que cuentan historias que por lo general nos gustaría llevar a cabo pero no nos atrevemos: un encuentro prohibido con algún amigo o familiar de nuestra pareja, una noche de pasión homosexual, una relación furtiva con nuestro jefe o, simplemente, mantener relaciones con personas que tienen algo que anhelamos de nuestra pareja (más pasionales, con un pene más grande, más atractivos, más mayores o jóvenes, etc.)...

Otras veces, sin embargo sirven simplemente como aliciente para disfrutar de nuestra sexualidad en soledad, como un modo de excitarnos y caldear el ambiente antes de pasar a la masturbación. En esos casos te recomendamos estar también acompañada de uno de estos juguetes sexuales para disfrutar al 100% de tu cuerpo...

Enganchada a los relatos eróticos: qué debes hacer

¿Significa que debamos dejar a nuestra pareja por leer relatos o cuentos eróticos o tener fantasías en las que él no está presente? Si esto fuera así, probablemente no habría ninguna pareja junta en todo el mundo. No pasa nada por incluir en tu vida algunos elementos que potencien tu sexualidad o la de tu pareja. Los relatos eróticos, como el cine porno, los juguetes sexuales o la masturbación son formas de potenciar la propia vida sexual de cada uno. Y eso es positivo para cada persona pero también para sus parejas, pues te conoces mejor, sabes disfrutar más del sexo y tienes más recursos para que le apetezca hacerlo.

Como todo, tener fantasías sexuales no es malo, lo malo es tenerlas constantemente o que bases tu vida sexual en esas fantasías. Creer que tu vida debe ser como la de los relatos eróticos que lees es, simplemente, tener una idea equivocada de la realidad. Los relatos deben servir para potenciar tu vida sexual, para ayudarte a deshinibirte tanto contigo misma como con tu pareja. Si no paras de leer cuentos eróticos o de imaginarte haciendo el amor con otros hombres cuando lo haces con tu pareja, es probable que tengas un problema en tu relación. Tal vez él no sea el hombre indicado o sientes que falta algún aliciente en tu vida sexual. En ambos casos, lo mejor es hablar con él.

Por el contrario, utilizar lo que lees para potenciar tus encuentros sexuales puede ser una gran opción. Por ejemplo, muchas hemos fantaseado con Cincuenta Sombras de Grey, pero tener a un hombre tan controlador y obsesivo como Christian en tu vida probablemente te causaría más de un trastorno. Sin embargo, bien enfocada la temática, puede hacerte disfrutar mucho, tanto la lectura de los pasajes íntimos como en la práctica con tu pareja con algunas posturas inspiradas en la saga.

Escribir un relato erótico: ¿te atreves?

Si sufres falta de deseo sexual o notas que tus relaciones podrían ser mucho más placenteras, no te conformes con esa realidad. Una gran idea puede ser escribir tus fantasías más ocultas sobre el papel. Ver reflejados tus deseos en un relato erótico te hará descubrir algunas cosas que tal vez no te habías planteado: ¿por qué no tratas de cumplir esas fantasías? O, tal vez, si crees que son inadecuadas, puede que escribirlas te sirva para redimirte y darte cuenta de que realmente no necesitas cumplirlas pues las fantasías deben quedarse en el plano de las fantasías. Total, será por formas de disfrutar del coito... ¿verdad?

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