Por qué dejar la comida enfriar “un rato” antes de la nevera no es tan buena idea como creías
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Durante un tiempo, dejaba enfriar mis platos sobre la encimera, convencida de que así protegía mi nevera. Hasta el día en que descubrí que, en solo dos horas, la regla de las 2 horas y las bacterias invisibles pueden cambiarlo todo. Sobre la encimera, la cazuela aún humea. Se deja ahí para no “estropear el motor” del frigorífico, evitar la “condensación en el interior” o que “se cocinen el resto de alimentos”.
Pero esta acción puede ir más allá porque entre el final de la cocción y el momento en que se guarda la comida, un plato permanece durante mucho tiempo en una zona de temperatura donde los microbios se multiplican a gran velocidad.
Lo que se desarrolla en un plato que se enfría
Un plato recién cocinado está entre 80 y 100 °C y empieza a enfriarse. En ese proceso atraviesa la franja de 4 °C a 60 °C, la llamada “zona de peligro”, ideal para bacterias como Staphylococcus aureus, Salmonella o Escherichia coli. “Tu plato atraviesa inevitablemente esta zona durante el enfriamiento al aire libre y permanece ahí, inmóvil, durante todo el tiempo que le dejamos ‘reposar’”, señalan los expertos. Mientras se mantiene a esa temperatura, los gérmenes encuentran condiciones perfectas.
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, estas bacterias pueden duplicarse cada 20 minutos en esas condiciones. En dos horas, una sola célula podría dar lugar a cientos de miles de descendientes. No hay olor ni señales visibles: el alimento parece en buen estado, pero puede haberse convertido en un vehículo de intoxicación.
Regla de las 2 horas: un máximo, no un objetivo
Para reducir el riesgo, los expertos establecen la regla de las 2 horas: a temperatura ambiente inferior a 32 °C, un plato no debería permanecer más de dos horas fuera del frío; por encima de esa temperatura, como en verano, el límite baja a una hora.
“Lo que muchos desconocen es que esta regla marca un máximo de 2 horas, no que haya que esperar 2 horas para guardarlo”, explican. Es decir, cuanto antes se refrigere, menor es la proliferación bacteriana. La viróloga doctora Sorel recomienda guardar las sobras en la nevera en las dos horas posteriores a la cocción, ya que las bacterias se multiplican rápidamente al enfriarse los alimentos.
Cómo meter comida caliente en la nevera sin riesgo
El miedo a “estropear el frigorífico” es en gran parte exagerado. Un electrodoméstico moderno puede soportar pequeñas variaciones de temperatura. Un plato templado no supone un problema estructural, aunque sí puede aumentar ligeramente el consumo energético si está muy caliente.
Lo ideal es dejar reposar la comida entre 20 y 30 minutos y luego refrigerarla cuando ya esté templada.
Recomendaciones clave:
- No esperar dos horas: refrigerar tras 20–30 minutos.
- Dividir la comida en recipientes poco profundos para enfriarla más rápido.
- Tapar los platos antes de guardarlos para evitar contaminación cruzada.
Algunos alimentos requieren especial atención. El arroz cocido puede contener Bacillus cereus, responsable del “síndrome del arroz frito”: sus toxinas resisten el recalentado. Por eso, los restos deben consumirse en un máximo de tres días y, preferiblemente, recalentarse solo una vez.
En el caso del batch cooking o grandes cantidades, lo mejor es enfriar rápido, porcionar y congelar para garantizar la seguridad alimentaria sin complicar la organización en la cocina.
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