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Entrevista al fotógrafo Alfonso Batalla

por Redacción Joyce Creado en 2/12/14 a las 13:01
Entrevista al fotógrafo Alfonso Batalla © Alfonso Batalla

El fotógrafo y escultor madrileño nos muestra sus fortalezas efímeras, estructuras ruinosas, bloques moribundos, sombríos solares, skylines fantasma, desiertos de cascotes y flores de hormigón.

La partitura urbana de Alfonso Batalla sería en realidad un réquiem. Uno de tempo fortísimo, binario, como sus propias fotografías, fascinadas por el vértigo en territorios de abandono, desiertos de hormigón, paisajes apocalípticos a mayor gloria del cemento armado. De esta jungla testimonial de proyectos abortados nacen imágenes de un realismo poético intrigante, de donde emana una serenidad que nos inquieta. No es la primera vez, lector, ni será la última, que Alfonso Batalla ocupe nuestras páginas. La calidad e intención de sus fotografíaslo merece. El tema de esta serie vuelve a ser una arquitectura ‘en desaparición’.

La obra de Alfredo Batalla © Alfonso Batalla
La obra de Alfredo Batalla

¿De dónde le viene esa pasión por la ruina?

Más que una pasión por la ruina en sí misma, es una pasión por el propio proceso de decadencia. Es fascinante como este proceso, dominado por el azar, rompe con las previsiones del ser humano y va revelando la verdadera naturaleza y la belleza oculta de las cosas. Esporádicamente aparecen incluso espacios en construcción en vez de destrucción. Creo que es la ausencia del ser humano y consiguientemente la no dedicación a la finalidad para la que los espacios están previstos lo que da coherencia al trabajo.

Los escenarios de sus fotos parecen sobrevivir a pesar de todo, incluso a pesar de la ausencia del ser humano. ¿Hablan también sus imágenes de una cierta supervivencia?

Creo que invita a una reflexión sobre lo que perdura, lo que es esencial, y aquello que está simplemente ahí, aunque ha sido construido por nosotros con toda la ilusión de perpetuidad. La verdadera naturaleza de las cosas permanece y su belleza se hace más auténtica a medida que el paso del tiempo las altera.

¿Dónde dispara sus fotos?

En todos los lugares a los que puedo llegar: España, Bélgica, Ucrania, Cuba... y con unos cuantos proyectos en la wish list.

¿Cómo combina esa búsqueda de localizaciones para sus fotos con su profesión de notario?

Como todo en la vida: a base de voluntad. Es cierto que mis días necesitarían alguna hora más pero me voy arreglando. Normalmente mis viajes son relativamente cortos (3 o 4 días) y no los hago más de dos o tres veces al año, aprovechando fines de semana, épocas estacionalmente bajas de trabajo. Fotografío también a tiro de coche tardes, festivos... Luego ya se trata de procesar, organizar exposiciones, publicaciones... Como en todos los sectores, no se puede decir que haya mucho trabajo hoy en día en las notarías. Y te sorprendería saber cuantos clientes míos llegan al despacho y me comentan un sitio que puedo visitar para fotografiar.

¿Hay menos intimidad en el perfil exterior de los edificios en ruinas que en sus estancias abandonadas?

Desde luego hay menos intimidad que en las habitaciones minimalistas y vacías de ‘Rooms of Solitude’ y tal vez la misma que en series de arquitecturas más imponentes. Pero algo de lo que pasó, o pudo pasar, en el interior de estos edificios, parece que se filtra al exterior de los mismos. Invitan al espectador a entrar en ellos y conocer sus
estancias más íntimas.

¿Explíquenos la elección del nombre de esta serie, ‘Substantial Elevations’? ¿Qué reflexión encierra?

Su nombre viene del término ‘alzados’, que en arquitectura es el plano frontal de un edifico que, imaginado desde el infinito, pierde toda sensación de perspectiva o de volumen. Es más, el conjunto de líneas que lo componen prescinde de todo lo accesorio: solo la esencia de esta visión plana se conserva. Si el fotógrafo se planteara capturar un alzado perfecto, su misión sería imposible. Incluso situado en el punto geométrico central exacto (anchura y altura) del edificio y desde una considerable distancia, los elementos que se incrustan o sobresalen del inmueble (ventanas, terrazas) generarían su propia perspectiva, amén de sombras, con lo que la imagen totalmente plana resultaría imposible. La realidad es, como siempre, tozuda y no se deja manipular fácilmente por el fotógrafo. Esa realidad tiene además color, texturas, imperfecciones, que jamás formarían parte de nuestro alzado teórico. Finalmente los alzados carecen de materia, de sustancia. Son únicamente líneas negras sobre blanco, o blancas sobre azul si el lector es de otro continente.

Por todo ello, la consecución de algo parecido al alzado en fotografía ha de resultar inquietante. Cuanto más nos aproximemos al diseño sobre plano más crecerá la sensación de frialdad e irrealidad. A diferencia de los teóricos, mis alzados tienen ‘sustancia’. Tienen esas sombras, texturas, colores e imperfecciones que no intento en modo alguno eliminar. Son figuras planas aunque con contenido material. De hecho, en alguna fotografía de este trabajo hasta se incluye la perspectiva.

¿Representa una evolución en su obra?

En el contexto de mis trabajos anteriores ‘Substantial Elevations’ es un cierto salto al vacío, al salir de los interiores yermos que siempre había fotografiado para retratar el exterior. Me parece una evolución lógica y me sorprende comprobar la buena relación que tienen, expuestas unas junto a otras, las habitaciones minimalistas de ‘Rooms of Solitude’ con los exteriores de ‘Substantial Elevations’. Es como si correspondieran al mismo edificio aunque miles de kilómetros y, en ocasiones algunos años, separen estas fotografías. La razón, o tal vez el leitmotiv en mi lenguaje artístico, es la irrealidad de todos estos espacios. No solo no están habitados, que es lo natural, sino que están en decadencia y con ello el indomable azar va torturando y modificando su aspecto sin control alguno por el ser humano. Esto nos acerca a la verdadera naturaleza de los entes, más allá de su forzada apariencia, lo que resulta acentuado por la fría, cartesiana, rígida captura bajo normas estrictas de fotografía de arquitectura. Se consigue de este modo una visión inquietante, casi surreal, que invita al espectador a hacerse preguntas y, espero, a desearentrar en esos edificios para ver qué dimensión espacio-temporal albergan.

¿Habla su obra del presente o de la potencialidad de que lo fue y pudo ser?

Habla más bien de la atemporalidad. Estos espacios están sufriendo la decadencia por el paso deltiempo y lo que vemos es lo que queda, lo que permanece, aunque sea en constante mutación. No hay ninguna implicación ética sobre oportunidades perdidas. Pretendo que sea mucho más abstracto. De hecho, una vez me preguntaron sobre la tristeza de un espacio, el fracaso industrial,los puestos de trabajo perdidos, la tristeza de la obra y les contesté: “la fábrica nueva, de esemismo empresón, está a menos de 200 metros de distancia de donde se tomó esta foto”. Sí hay una reflexión sobre el binomio determinismo/azar como en las novelas de Paul Auster, y las conexiones entre espacios tan alejados entré sí evocan algunos conceptos de la física cuántica.l

Texto por: María Eugenia Alberti. Fotografía: Alfonso Batalla.
www.alfonsobatalla.com / info@alfonsobatalla.com / www.galeriavanguardia.com

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