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El reconocimiento del fútbol femenino: un camino largo y costoso

por Cristina Gonzalez Creado en 5 de junio de 2015
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¿Cómo ha evolucionado el fútbol femenino en los últimos años? ¿Qué opinan cuarenta años después las jugadoras pioneras del reconocimiento que se le da a este deporte?

El próximo sábado comienza en Canadá el Mundial de Fútbol Femenino. Tras el revuelo que se ha creado entorno a ciertas medidas tomadas por la FIFA, como la de jugar en césped artificial o la de someter a las jugadoras a una verificación de sexo, hemos querido echar la vista atrás para recordar a aquellas primeras futbolistas españolas que tuvieron que lidiar con el franquismo y las críticas de una sociedad anclada en el machismo.

​Pese a los prejuicios iniciales, este deporte al que se atrevieron a jugar algunas mujeres despertó una curiosidad que consiguió mover masas. Sin embargo, hasta 1980 no se reconoció la primera Selección de Fútbol Femenina ya que, hasta entonces, las instituciones de nuestro país aseguraban que el fútbol era cosa de hombres.

"Esta primera actuación de la mujer en el viril fútbol, no nos satisfizó, no sólo por su poco aspecto sportivo, sino que también porque a las descendientes de la madre Eva, les obliga a adoptar tan poco adecuadas como inestéticas posiciones, que eliminan la gracia femenil"
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Con esta cita concluía la crónica del primer partido de fútbol femenino que se disputaba en nuestro país, un 31 de mayo de 1914, relatada por el diario Mundo Deportivo. El texto nos da una pista de cómo consideraba la sociedad de aquella época el hecho de que las mujeres se introdujeran en este deporte. Poco a poco fueron apareciendo los primeros clubes de fútbol, pero no fue hasta 1971, en el estadio murciano de La Condomina, cuando se disputó el primer partido (aunque no oficial) de la selección española de fútbol femenino. Unas 3.000 personas se reunieron allí para ver el encuentro, pero aún así este deporte siguió siendo algo clandestino durante los siguientes diez años.

A partir de entonces, se comenzaron a abrir las puertas del fútbol profesional para ciertas mujeres. Conchi "Amancio", la primera futbolista española que consiguió jugar en el extranjero o Begoña "Gorospe", protagonista de la primera victoria oficial de España frente a Suiza, fueron algunas de ellas. "En mis años había bastante gente, pero había muchos campos a los que ibas y no había casi nadie. Estamos en un país en el que el fútbol masculino tira muchísimo y hay bastante machismo. En otros deportes de mujeres, como baloncesto o balonmano, no pasan estas cosas. El fútbol, no sé por qué, no lo subimos", comentaba Begoña en una entrevista concedida al periódico 20 minutos. Ambas lamentaban la falta de reconocimiento que sigue teniendo este deporte, cuarenta años después de haber sido institucionalizado: "Las chicas de esta selección mundialista no han sido pioneras de nada y cuando dicen que no tienen referentes te indigna", aseguraban en este mismo medio las dos veteranas.

Las comparaciones son odiosas

Y es que, aunque hayan pasado décadas y el avance femenino en este deporte ha progresado, aún queda mucho por hacer y desde enfemenino apoyamos a ONG's como Fútbol sin Fronteras que cada día luchan por normalizar esta situación.

El fútbol masculino no deja de hacer sombra y, nos guste o no, se impone con fuerza. El trato que se le da a éste durante el Mundial dista mucho del que recibe el femenino: la cobertura de medios para el fútbol masculino es cien veces más amplia, su presupuesto es mayor, ya que tienen muchos más patrocinadores y la preparación de los equipos previa a la competición es más completa y, de nuevo, goza de un mayor presupuesto: mientras que los de Vicente del Bosque se concentraron en Washington durante una pretemporada de cara al Mundial, las selección femenina lo ha hecho en Murcia entrenando una semana.

El despegue del fútbol femenino cuesta y mucho. Probablemente porque tiene que luchar contra décadas de retraso social, de convencionalismos, de presencia masculina en su dirección (Quereda, después de 24 años sin ganar un título, sigue siendo el entrenador de la selección femenina) y, por supuesto, contra la falta de visibilidad y seguimiento que tiene. Ojalá que algún día logre el reconocimiento que merece.

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