Alberto Cayuelas, BRITA Water Sommelier y Doctor en Química: “La sed no es una señal preventiva, aparece cuando el cuerpo ha empezado a deshidratarse"

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Alberto Cayuelas, BRITA Water Sommelier y Doctor en Química: “La sed no es una señal preventiva, aparece cuando el cuerpo ha empezado a deshidratarse» © Shutterstock

En verano, la hidratación se convierte en uno de los temas clave de bienestar, pero también en uno de los que pueden generar más dudas. Por eso, hablamos con Alberto Cayuelas, BRITA Water Sommelier y Doctor en Química, para conocer cuáles son los errores más comunes que todos cometemos al beber agua.

Algunos de los errores más comunes tienen que ver con no prestar atención a las señales del cuerpo o con asumir que estamos bien hidratadas cuando en realidad no es así. ¿Quieres saber más?

El error más común: esperar a tener sed

Uno de los fallos más comunes en la hidratación diaria es tan simple como engañoso: beber solo cuando aparece la sed. Según explica el experto, la sed no es una señal preventiva, sino tardía: “La sed no es una señal preventiva. Cuando aparece, el cuerpo ya ha empezado a deshidratarse ligeramente. Es decir, llegamos tarde” Por eso, el experto confiesa: «hidratarse bien no consiste solo en reaccionar, sino en anticiparse».

Por qué muchas personas creen que están bien hidratadas (pero no lo están)

«Muchas veces creemos que estamos bien hidratadas porque bebemos durante las comidas o porque no sentimos sed», asegura el experto. Sin embargo, la hidratación es un equilibrio continuo a lo largo del día, y factores como el calor, el aire acondicionado o el ritmo de vida influyen mucho más de lo que creemos.

Cuánta agua deberíamos beber en verano

En verano, las necesidades de hidratación aumentan. «Con las altas temperaturas, el cuerpo pierde más líquidos, sobre todo a través del sudor, y necesita más agua para regular su temperatura», explica Cayuelas.

En este sentido, según el experto, una persona adulta suele necesitar entre 2 y 2,5 litros de agua al día en condiciones normales. En verano, esta cantidad puede aumentar hasta los 2,5 o 3 litros, e incluso más, en función del calor, la actividad física y las necesidades individuales.

Sin embargo, más que centrarse en una cifra exacta, el experto subraya la importancia de entender que la hidratación no debe concentrarse en momentos puntuales. Por ello, insiste en que lo realmente importante es beber de forma regular, anticiparse a la sed y adaptar el consumo de agua al contexto diario.

Las primeras señales de deshidratación que solemos ignorar

Las primeras señales de deshidratación suelen ser más sutiles de lo que pensamos. No siempre aparecen como una sed intensa, sino como pequeños síntomas que pasan muchas veces desapercibidos:

  • Cansancio
  • Dolor de cabeza leve
  • Falta de concentración
  • Sensación general de fatiga.

«En muchas ocasiones, solemos normalizar estas estas señales porque vivimos en un contexto de ritmo de vida acelerado», explica Cayuelas. «Y lo que muchas veces atribuimos al estrés o al cansancio del día puede estar relacionado, en realidad, con una hidratación insuficiente», concluye.

Cómo mejorar la hidratación con pequeños cambios

Hidratarse correctamente no requiere grandes esfuerzos, sino la incorporación de hábitos simples en la rutina diaria. Según el experto, algunas estrategias útiles son:

  • Tener agua siempre a mano
  • Asociar el consumo de agua a momentos concretos del día
  • Crear rutinas que nos recuerden beber de forma constante y sin esfuerzo.

En este contexto, las soluciones “on the go” cobran cada vez más importancia, ya que facilitan la hidratación fuera de casa, en la oficina o durante los desplazamientos. Un ejemplo son las soluciones desarrolladas por BRITA, que permiten acceder a agua filtrada en cualquier momento, o las botellas inteligentes como BRITA LARQ IQ que ayudan a monitorizar cuánta agua bebemos a lo largo del día.

Además, algunas botellas actuales pueden mantener el agua fría durante horas, lo que contribuye a hacer más agradable el gesto de beber incluso en los días de más calor.

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