Las personas mayores más felices comparten esta forma de afrontar la vida después de los 60, según un estudio

Publicado el Por El equipo editorial
Las personas mayores más felices comparten esta forma de afrontar la vida después de los 60, según un estudio © Shutterstock

Muchas personas temen que la felicidad se vea reducida al llegar los 60, entre la jubilación, los problemas de salud y la posible soledad. Sin embargo, un amplio estudio realizado en Estados Unidos con 5.501 personas de 62 años o más sostiene justamente lo contrario: una parte importante de los mayores afirma sentirse profundamente satisfecha con su vida, y ese bienestar duradero se basa, sobre todo, en un elemento común muy distinto de lo que solemos imaginar.

Según este informe de 2025 del grupo sanitario CenterWell, que gestiona clínicas para personas mayores, el rasgo que comparten quienes son más felices después de los 60 años es lo que denomina self-contentment, un concepto que puede traducirse como contentamiento interior o satisfacción interior. No se trata de disfrutar de una salud perfecta ni de tener una cuenta bancaria ilimitada, sino de vivir en paz con la propia vida y aceptar sus imperfecciones. Este aspecto clave de la segunda mitad de la vida se mide ahora mediante una nueva herramienta científica: el Fulfillment Index.

Un nuevo estudio explica cómo ser feliz después de los 60

El informe se basa en una muestra de 5.501 adultos estadounidenses de 62 años o más. Los investigadores recopilaron 72 indicadores de bienestar, que abarcan desde la salud física y las emociones hasta las relaciones sociales. Después, mediante un análisis estadístico avanzado, los agruparon en 12 grandes factores.

El objetivo era comprender qué elementos alimentan una sensación general de una vida plena, lo que los autores denominan fulfillment.

Los resultados muestran que aproximadamente el 54 % de los participantes afirma sentirse globalmente realizado o satisfecho con su vida, a pesar de las dificultades asociadas al envejecimiento.

El nivel de realización personal se mantiene estable o desciende ligeramente entre los 65 y los 67 años, coincidiendo con el momento de la jubilación, para volver a aumentar progresivamente entre las personas de 70 a 80 años. En otras palabras, la felicidad después de los 60 sigue una curva descendente inicial, pero ofrece un claro potencial de recuperación con el paso de los años.

El contentamiento interior, la clave de la felicidad después de los 60

Entre los 12 factores analizados, el contentamiento interior es, con diferencia, el mejor predictor del nivel de realización personal.

Le siguen otros aspectos como:

  • tener un propósito vital;
  • la espiritualidad y la gratitud;
  • el optimismo;
  • y la menor necesidad de buscar la aprobación de los demás.

Factores más tangibles, como la salud física, la vivienda o la seguridad económica, siguen siendo importantes, pero tienen un peso menor en el bienestar duradero.

En la práctica, este contentamiento interior se traduce en una menor tendencia a la rumiación, la capacidad de valorar lo que ya se tiene, una actitud más compasiva hacia uno mismo y la convicción de que la propia trayectoria vital tiene sentido, aunque no haya sido perfecta.

La gerontóloga Kerry Burnight, doctora en Filosofía y autora del libro Joyspan, considera que esta etapa de la vida representa una oportunidad para aprender a prosperar cultivando precisamente estas actitudes internas.

El inicio de la jubilación, un momento delicado y algunas claves para fortalecer este bienestar

Los datos muestran que el sentimiento de realización suele resentirse entre los 65 y los 67 años, cuando termina la vida laboral y cambian las rutinas cotidianas.

Esta transición puede resultar especialmente difícil para quienes tienen problemas de salud o viven solos, dos circunstancias asociadas a menores niveles de bienestar en el estudio.

Por el contrario, convivir con otra persona y considerarse religioso o espiritual aumenta la probabilidad de sentirse plenamente satisfecho con la vida.

Para fortalecer este contentamiento interior, los investigadores proponen varias acciones sencillas que pueden incorporarse al día a día:

  • fijarse cada semana un pequeño objetivo con significado;
  • anotar cada noche tres cosas agradables que hayan ocurrido durante el día;
  • adquirir el hábito de llamar al menos a una persona con regularidad;
  • reforzar algún aspecto concreto de la propia vida, como mejorar la estabilidad del presupuesto o las condiciones de la vivienda.

Según los autores, herramientas como el Fulfillment Index podrían ayudar en el futuro a los profesionales sanitarios a detectar no solo las dolencias físicas, sino también las carencias relacionadas con el bienestar emocional y la calidad de vida.

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