Los 9 rasgos psicológicos más comunes en las personas que se despiertan por la noche, según los expertos
Despertarse en mitad de la noche, mirar el reloj y empezar a pensar en temas pendientes, preocupaciones o situaciones del día a día es una escena mucho más habitual de lo que parece. En la mayoría de los casos, estos despertares son breves y forman parte del funcionamiento normal del sueño. Sin embargo, cuando se repiten con frecuencia y hacen que te levantes cansado, conviene preguntarse si existe algún factor que los esté favoreciendo, más allá de posibles causas médicas.
Los expertos en psicología del sueño han detectado que las personas que sufren despertares nocturnos recurrentes suelen tener en común algunos patrones de pensamiento y comportamiento. No se trata de un diagnóstico ni de algo inevitable, sino de hábitos mentales que pueden contribuir a mantener el llamado insomnio de mantenimiento, es decir, la dificultad para volver a dormirse después de despertarse.
Cuándo es normal despertarse por la noche y cuándo conviene consultar
El sueño está formado por ciclos de unos 90 minutos. Entre uno y otro es habitual que se produzcan pequeños microdespertares de los que, en muchas ocasiones, ni siquiera somos conscientes. Estos despertares no representan un problema siempre que duren pocos minutos y podamos volver a dormirnos con facilidad. La situación cambia cuando permanecemos despiertos más de media hora varias noches a la semana y, como consecuencia, aparecen cansancio, irritabilidad o dificultades de concentración durante el día. En estos casos, es recomendable consultar con un profesional sanitario.
El estrés crónico, la sobrecarga mental y algunos trastornos del estado de ánimo aumentan la probabilidad de sufrir este tipo de despertares. Además, entre las tres y las cinco de la madrugada el sueño suele ser más ligero y las áreas cerebrales relacionadas con las emociones están más activas, lo que facilita que cualquier preocupación cobre más fuerza.
Los 9 rasgos psicológicos más frecuentes en quienes se despiertan por la noche
Varios estudios sobre personalidad, junto con observaciones clínicas recogidas en publicaciones como Journal of Sleep Research, apuntan a que ciertos rasgos aparecen con mayor frecuencia en las personas que tienen dificultades para mantener el sueño. Estas son algunas de las características más habituales:
- Personas hiperconectadas. Dormir con el móvil cerca, consultar notificaciones o exponerse a la luz de las pantallas mantiene al cerebro en estado de alerta.
- Personas rumiantes. Tienden a dar vueltas a los problemas, repasar mentalmente lo ocurrido durante el día y anticipar situaciones futuras.
- Perfeccionistas. Se imponen expectativas muy elevadas y aprovechan el silencio de la noche para repasar listas de tareas o pensar en todo lo que queda por hacer.
- Muy orientadas al trabajo. Les cuesta desconectar y siguen pendientes del correo electrónico o de asuntos laborales hasta poco antes de acostarse.
- Personas con ansiedad o depresión. Los despertares muy tempranos acompañados de un estado de ánimo bajo son frecuentes en estos trastornos.
- Personas con tendencia al aislamiento. Algunas necesitan dormir con la televisión o una luz encendida para evitar la sensación de soledad, lo que puede afectar a la calidad del sueño.
- Personas impulsivas. Suelen aceptar demasiados compromisos, consumir cafeína a última hora del día o mantener horarios irregulares.
- Personas muy extrovertidas. Les cuesta tolerar el silencio y retrasan la hora de acostarse buscando más interacción social o estímulos.
- Personas evitativas. Acumulan responsabilidades o mantienen una actividad constante para no enfrentarse a determinadas emociones, que terminan apareciendo durante la noche.
Los expertos recuerdan que estos rasgos no son categorías cerradas. Una misma persona puede identificarse con varios de ellos, y estos pueden variar según el momento vital.
Qué hacer si te identificas con alguno de estos rasgos
El objetivo no es etiquetarse, sino detectar hábitos que puedan mejorarse.
Si pasas demasiado tiempo conectado, procura dejar el teléfono fuera del dormitorio. Si tiendes a rumiar o eres muy perfeccionista, escribir durante unos minutos antes de acostarte puede ayudarte a descargar pensamientos y reducir la activación mental.
En cualquier caso, si los despertares nocturnos se acompañan de ansiedad intensa, pensamientos negativos persistentes, ataques de pánico o una somnolencia importante durante el día, es recomendable consultar con un especialista en sueño o con un profesional de la salud mental para recibir una evaluación adecuada.
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