Tu gato ya ha elegido a su persona favorita y probablemente no sea quien imaginas: un veterinario explica por qué
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Tú le das de comer, juegas con él, limpias su arenero… y, aun así, tu gato se pega a tu adolescente que muestra indiferencia en el sofá. El veterinario Manuel Manzano tiene una explicación que puede doler un poco: para él, la persona favorita de un gato casi siempre es aquella que parece un poco más distante.
En una casa con varios humanos, el gato sí elige a un «humano favorito», pero no tiene por qué ser quien más tiempo pasa en casa ni quien llena su comedero. Esta elección depende de cómo percibe el gato a las personas, de su historia de vida y, sobre todo, del respeto por su espacio personal. Detrás de esta elección, que a veces puede resultar frustrante, existe una lógica muy felina.
Así elige un gato a su persona preferida
Manuel Manzano recuerda que, a diferencia del perro, «el gato nos considera un igual, no tiene esa relación de sumisión». Nos ve como «un gato o una gata grande, no como un ser inferior o superior». Esta percepción de igualdad lo cambia todo: el gato no busca un líder, sino un compañero de piso que le transmita seguridad.
La primera experiencia también cuenta mucho. El primer humano que acoge al gatito, lo calienta y lo alimenta suele quedar registrado como su «mamá humana», especialmente si ocurre durante su etapa temprana de socialización.
Después entra en juego la personalidad. El veterinario observa que los gatos jóvenes y activos suelen sentirse atraídos por personas dinámicas, dispuestas a jugar, mientras que un gato adulto y tranquilo tenderá a elegir a alguien más calmado.
Un estudio de 2019 sobre el apego mostró que la mayoría de los gatos desarrolla un vínculo seguro con una persona de referencia, comparable al de los bebés humanos. Este vínculo se establece con la persona más coherente: gestos suaves, rutinas estables y reacciones predecibles. No necesariamente con quien compra el pienso.
Por qué los atrae la persona más distante
En las observaciones de Manuel Manzano hay un criterio que destaca por encima de los demás: cómo se gestiona la distancia. «Al gato, por lo general, no le gusta que el humano sea especialmente pegajoso», explica. El veterinario señala que el felino suele llevarse especialmente bien con la persona que lo respeta, que no lo persigue por toda la casa y que no intenta tocarlo constantemente.
«Esa persona un poco más distante tiende a ser, por lo general, la elegida», afirma. Para un gato, poder decidir cuándo se acerca, cuándo se marcha y cuándo acepta una caricia reduce el estrés.
Los especialistas en comportamiento felino describen el mismo mecanismo: cuanto más forzamos las caricias, más puede cerrarse el gato. Un animal que ha vivido experiencias negativas o ha sufrido manipulaciones insistentes puede desarrollar un apego inseguro, marcado por la desconfianza y las huidas.
En cambio, la persona que se sienta tranquilamente, habla con suavidad, le deja siempre una vía de escape y sabe parar cuando el gato da señales de incomodidad transmite un mensaje muy claro: «tú controlas la interacción».
Y, curiosamente, suele ser precisamente esa persona a la que el gato acaba siguiendo por toda la casa… aunque, aparentemente, sea quien menos interés muestra por los gatos.
Cómo saber que eres la persona favorita de tu gato
Una vez que el vínculo está establecido, el gato lo demuestra mediante todo un lenguaje corporal. Manuel Manzano describe un ritual muy habitual: «Siempre te recibe cuando llegas a casa con caricias, se frota contra ti y, cuando lo coges en brazos, intenta pasar la cabeza por tu cuerpo, porque en el cuello tiene unas glándulas que segregan feromonas y con ellas te marca».
Estos roces con las mejillas y el cuello, así como los pequeños golpes de cabeza contra tus manos o tu cara, indican que te está integrando en su círculo más íntimo.
Otras señales de que eres la persona favorita de tu gato:
- Amasa tu barriga o tus muslos con las patas delanteras, como recuerdo de la lactancia.
- Ronronea simplemente porque estás ahí, sin pedirte nada concreto.
- Te sigue de una habitación a otra y espera detrás de la puerta cuando la cierras.
- Por la noche, elige sistemáticamente tu cama y, en ocasiones, incluso tu almohada.
- En muchas familias, termina durmiendo principalmente con una mujer, una tendencia que el veterinario asegura observar con frecuencia.
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