Una psicóloga desvela los trabajos que nos hacen más felices (y más infelices) después de estudiar más de 260 profesiones
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Es habitual pensar que las profesiones prestigiosas, bien remuneradas o muy valoradas socialmente son sinónimo de realización personal. Sin embargo, esta idea podría no ser más que un mito. Un estudio publicado por la Oficina de Estadística de Estonia (OFS), realizado por la psicóloga Kätlin Anni junto con investigadores de las universidades de Tartu, Melbourne, Edimburgo y McGill, y difundido por nuestros compañeros de BFM Business, analizó esta cuestión en profundidad.
El estudio se basó en las respuestas de cerca de 60.000 participantes estonios. Los investigadores estudiaron nada menos que 263 profesiones diferentes, analizando tanto el nivel de satisfacción laboral como la felicidad general en la vida y determinados rasgos de personalidad.
La primera conclusión sorprendente es que los ingresos desempeñan un papel relativamente modesto en la felicidad profesional. Según los investigadores, «la naturaleza del trabajo en sí parece desempeñar un papel más importante en la satisfacción que el prestigio asociado a él». En otras palabras, desempeñar una profesión socialmente valorada no garantiza necesariamente una vida más feliz.
Las profesiones que hacen más felices… y las que hacen más infelices
Entre las profesiones cuyos trabajadores se declaran más felices con su vida destacan los psicólogos, los profesores de educación especial, algunos profesionales sanitarios, los trabajadores autónomos y los ingenieros marítimos. Estos empleos suelen compartir características como el sentimiento de utilidad, la autonomía y la sensación de realización personal.
Por el contrario, algunas profesiones relacionadas con la atención al público y el servicio continuo aparecen entre las menos satisfactorias. Los agentes de seguridad, camareros, vendedores y algunos carteros figuran entre los trabajadores que declaran menores niveles de satisfacción con su vida cotidiana.
¿Por qué algunos trabajos hacen más felices que otros?
Los investigadores creen haber encontrado la respuesta: todo depende, sobre todo, del contenido real del trabajo y de las sensaciones que genera.
El estudio muestra que las profesiones que ofrecen oportunidades de realización personal y objetivos con sentido favorecen en mayor medida el bienestar psicológico. Los trabajos prácticos, técnicos o creativos parecen ser especialmente satisfactorios.
Según los autores, estas profesiones suelen permitir obtener resultados concretos, con menos ambigüedad y un mayor control personal sobre las tareas. También destacan positivamente los empleos que implican reflexión, análisis o resolución de problemas. Es el caso de algunos desarrolladores informáticos, escritores y profesionales sanitarios, que se encuentran entre los trabajadores más satisfechos.
En cambio, las tareas muy repetitivas y sujetas a normas rígidas se asocian con mayor frecuencia al malestar laboral e incluso al agotamiento profesional o burnout. Los empleos relacionados con la manipulación de mercancías, el transporte, la limpieza o determinados puestos de hostelería aparecen entre los menos satisfactorios.
Otro dato llamativo es que los directivos no se encuentran necesariamente entre los más felices. Los investigadores señalan que las profesiones que requieren «cualidades de liderazgo y competitividad» suelen estar asociadas a niveles de satisfacción inferiores a la media, principalmente debido al estrés derivado de la presión y de las responsabilidades.
El detalle sorprendente que comparten las profesiones más felices
El estudio también pone de manifiesto que los trabajadores autónomos presentan, en general, niveles de satisfacción superiores a la media. Esta autonomía parece desempeñar un papel clave en la percepción de felicidad laboral. Poder gestionar el propio ritmo de trabajo, tomar decisiones con mayor libertad y tener más control sobre el día a día profesional contribuye significativamente al bienestar psicológico.
No obstante, los investigadores recuerdan que estos resultados deben interpretarse con cautela. Todos los participantes eran estonios y las diferencias culturales pueden influir en la percepción del trabajo y de la felicidad.
Aun así, el estudio sugiere que factores como el sentimiento de utilidad, el reconocimiento, la autonomía y el hecho de desempeñar una profesión con propósito parecen ser hoy mucho más determinantes para la salud mental que el salario o el prestigio social.
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