Los padres que crían niños amables y empáticos tienen en común estos 13 hábitos, según un experto en educación
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Nos acostumbramos a creer que la amabilidad es innata. Pero en realidad, se construye, se aprende, se practica en el día a día y se refuerza a lo largo de las experiencias y las relaciones. Desde la primera infancia, los niños observan e interiorizan los comportamientos relacionales de su entorno, especialmente los de sus padres. ¡Son grandes imitadores! Y, al igual que para criar niños felices e inteligentes, es fundamental dotarse de herramientas adecuadas para educarlos de manera que también sean amables.
¿Sabías que el deseo de ayudar y consolar forma parte de la naturaleza humana? Así lo revelan estudios publicados en ScienceDirect. Como señala el autor y especialista en educación y crianza Alfie Kohn, citado por Scholastic: «Es casi como si naciéramos predispuestos a sentirnos afectados por el dolor de los demás». Sin embargo, este impulso debe ser también alimentado por la educación de los padres. Aquí entra en juego la empatía, la amabilidad y la inteligencia emocional hacia uno mismo y hacia los demás. Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, por ejemplo, para comprender sus sentimientos y reconfortarlo. O simplemente ofrecer apoyo cuando no es fácil hacerlo (pasa). La cuestión es aprender, con el tiempo, a saber cómo reaccionar ante las emociones de los demás incluso antes de que puedan expresarlas. A continuación, te contamos estas 13 prácticas educativas que dan buenos resultados en términos de amabilidad.
13 métodos para criar a a niños amables, avalados por un experto
1. Creer sinceramente que tu hijo es capaz de ser amable
La primera clave es invisible pero fundamental: las expectativas parentales. «Si tratas a tu hijo como si nunca hiciera nada bueno, pronto no hará nada bueno», advierte Alfie Kohn. Por el contrario, asumir que el niño quiere hacerlo bien le ayuda a estar a la altura de esa confianza.
2. Dar ejemplo en el día a día
Los niños aprenden sobre todo por imitación. Los gestos de amabilidad que observan en los adultos se convierten en referencias para ellos. Como explica la experta en desarrollo infantil Stacey York, citada por Scholastic, los padres que hablan a su bebé mientras lo alimentan le dan las bases de la empatía y la apertura hacia los demás.
3. Tratar al niño con respeto
¡El respeto se aprende viviéndolo! Avisar antes de salir, explicar cambios o escuchar una frustración son actos fundamentales en la educación y el desarrollo de los niños.
4. Aprender a leer las emociones de los demás
Reconocer las expresiones faciales es el primer paso de la empatía. «Es más probable que ayudemos a los demás cuando podemos imaginar cómo es el mundo desde su punto de vista», explica el especialista.
5. Mostrar que la forma de tratar a los demás importa
Los niños necesitan entender que sus actos tienen impacto. Poner palabras a las emociones ajenas ayuda a salir de una visión egocéntrica.
6. No banalizar la mala educación
Ante una interacción desagradable, el objetivo no es juzgar sino analizar. Preguntar al niño cómo se siente y qué opina le enseña que la agresividad no se responde con agresividad.
7. Reconocer explícitamente la amabilidad
La bondad se refuerza cuando se nombra y se explica. Reconocer un gesto altruista, venga de quien venga, ayuda a convertirlo en un valor consciente.
8. Aceptar con calma las diferencias
Los niños perciben naturalmente las diferencias. Ante un comentario inapropiado, es importante preguntar primero el motivo antes de corregir, evitando la vergüenza y fomentando la comprensión.
9. Prestar atención a los mensajes de los medios
Libros, películas y dibujos animados también influyen en su comportamiento. Los niños imitan tanto la compasión como los conflictos que ven en pantalla, por lo que es importante comentarlo con ellos.
10. Explicar que las palabras también hieren
La exclusión, las burlas o los insultos tienen un impacto emocional real. Ayudar al niño a comprender el dolor ajeno fomenta la responsabilidad.
11. Evitar la competición dentro de la familia
La rivalidad crea una lógica de ganador-perdedor. Según Alfie Kohn, esto enseña que los demás son obstáculos. Fomentar la cooperación refuerza la solidaridad.
12. Mostrar cómo ayudar a los demás
Donar juguetes, ropa o visitar a personas solas convierte la empatía en una experiencia real y no abstracta.
13. Tener paciencia
La amabilidad no es lineal. Los niños, como los adultos, pasan por momentos difíciles. La paciencia y la coherencia son la base para criar niños respetuosos, felices y amables.
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