7 señales de alarma que revelan que tu relación de pareja es más tóxica de lo que pensabas, según un psicólogo
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Nadie empieza una historia de amor pensando que acabará atrapado en una relación tóxica. Pero muchas mujeres pasan meses, e incluso años, dudando: ¿están exagerando?, ¿es ‘normal’ sentirse tan mal?, ¿deberían marcharse? Para los psicólogos que estudian las relaciones de pareja, determinadas dinámicas aparecen una y otra vez cuando una relación se vuelve extremadamente insana. Desde fuera pueden pasar desapercibidas, pero se sienten con mucha intensidad desde dentro.
En declaraciones a CNBC, el psicólogo Mark Travers revela siete grandes señales de alarma que observa en consulta cuando una pareja ya no atraviesa simplemente una etapa «complicada», sino que la relación se vuelve peligrosa para el equilibrio psicológico de al menos uno de los dos. Si varias de estas señales de alarma en la pareja te resultan familiares, sobre todo si llevan mucho tiempo presentes o se están intensificando, no es algo que debas ignorar: puede ser el punto de partida para analizar tu relación desde otra perspectiva.
Cuándo alarmarse durante las discusiones
En una relación sana es posible discutir, hablar en voz alta o estar en desacuerdo y, aun así, mantener el respeto. En una relación insana, en cambio, el conflicto suele terminar en desprecio: burlas, sarcasmos, poner los ojos en blanco o adoptar un tono condescendiente.
Los reproches dejan de centrarse en un comportamiento concreto y pasan a cuestionar tu valor como persona. Con el tiempo, la autoestima se va deteriorando y el miedo a la próxima explosión ocupa cada vez más espacio.
Otra señal de alarma importante aparece cuando la agresividad se convierte en la forma habitual de comunicación. No se trata únicamente de violencia física, sino también de violencia psicológica: insultos, amenazas, gritos o lanzar y romper objetos.
Muchas parejas atrapadas en una relación tóxica también viven un ciclo de «demanda-retirada»: uno de los miembros insiste, suplica o intenta hablar y aclarar las cosas, mientras que el otro evita la conversación, cambia de tema o abandona la habitación. Como consecuencia, los problemas nunca llegan a resolverse realmente.
Las señales silenciosas de una relación tóxica
Muchas mujeres describen después la sensación de estar «caminando sobre cáscaras de huevo». Miden cada palabra, repasan mentalmente una conversación antes de iniciarla y evitan determinados temas por miedo a provocar una crisis.
A este clima interno puede sumarse un control coercitivo e insidioso: la pareja quiere saberlo todo, exige tener acceso al teléfono, critica a tus familiares y amigos y, poco a poco, consigue que renuncies a salir o a determinados proyectos, presentándolo todo como una muestra de amor o protección.
En este tipo de relaciones, la persona tóxica es incapaz de reconocer su parte de responsabilidad. Cuando expresas que algo te hace sentir mal, la conversación acaba volviéndose contra ti: eres demasiado sensible, demasiado celosa, demasiado exigente o incluso estás «loca».
Al final, todo parece ser culpa tuya, lo que genera una confusión similar al gaslighting: empiezas a dudar de tus propios recuerdos y emociones. En una pareja sana, cada miembro puede reconocer que ha hecho daño al otro sin que se le convierta en el culpable o el agresor.
Cuando ya no te reconoces: qué hacer si te sientes identificada
Otra señal, que suele aparecer más tarde, es la pérdida progresiva de uno mismo. Abandonas tus aficiones, tus amistades e incluso tus propios valores, simplemente para evitar conflictos o reproches. Te sientes culpable por dedicar tiempo a ti misma y necesitas constantemente la aprobación de la otra persona para sentir que tienes valor.
La relación deja de ser un espacio de apoyo y se convierte en un espacio de control y dependencia emocional, en el que tu identidad se va diluyendo poco a poco. Ninguna pareja es perfecta, pero la repetición de varias de estas señales de una relación abusiva, especialmente si van aumentando en intensidad, merece toda tu atención.
Hablar con una persona de confianza y consultar a un psicólogo o psicóloga, de manera individual o mediante terapia de pareja, puede ayudarte a comprender mejor la situación. Cuando existe violencia, amenazas o un fuerte control, la prioridad pasa a ser tu seguridad: ponte en contacto con un profesional especializado o con los servicios de emergencia de tu país para elaborar un plan adecuado a tu situación.
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