Estas son las 7 señales que podrían indicar que quizá ha llegado el momento de poner fin a la relación, según una psicóloga experta

Publicado el Por El equipo editorial
Estas son las 7 señales que podrían indicar que quizá ha llegado el momento de poner fin a la relación, según una psicóloga experta © Shutterstock

“Le quiero, pero ya no soy feliz.” Esta es una frase que la psicóloga y sexóloga Élodie Bonetto escucha a diario en consulta. Resume perfectamente toda la complejidad de las dudas amorosas: seguir queriendo a alguien y, al mismo tiempo, no sentirse bien en la relación. Dos realidades que pueden coexistir y que suelen generar una enorme confusión emocional.

¿Hay que quedarse y atravesar esta etapa difícil? ¿O es la señal de que la relación realmente ha llegado a su final? La pregunta no es sencilla. Toca el miedo al fracaso, la culpa y también el miedo a la soledad. Y, sin embargo, según la especialista, hay señales que no engañan.

En un carrusel de TikTok, Élodie Bonetto, psicóloga clínica y sexóloga especializada en TCC y EMDR, enumera siete señales clave que podrían indicar que ha llegado el momento de poner fin a una relación sentimental. Son señales sutiles, muchas veces minimizadas o negadas, pero que merecen ser escuchadas.

Imaginar la vida sin la otra persona y sentirse mejor a solas

La primera pregunta que plantea la psicóloga es sencilla: cuando imaginas tu futuro, ¿tu pareja sigue formando parte de él? No se trata de traición, sino de honestidad con uno mismo. Como explica en su publicación: “Cuando imaginas tu futuro… ¿sigues viéndote con esa persona? No desde el resentimiento o la culpa. Solo como un ejercicio sincero de visualización.”

Esta primera señal suele ir acompañada de otra igual de reveladora: sentirse mejor cuando la otra persona no está. Cuando los momentos de soledad generan alivio, ligereza o incluso felicidad —mientras que volver a casa provoca irritación o ansiedad—, puede ser una señal importante de que la relación se ha convertido en una carga emocional.

Caminar sobre huevos y convertirse en compañeros de piso

La tercera señal consiste en sentir que hay que medir constantemente las palabras. Evitar ciertos temas, esperar eternamente “el momento adecuado” para hablar o tener miedo a generar conflicto. La espontaneidad desaparece y la relación deja de sentirse natural. Según la especialista, “el amor debería permitirnos ser nosotros mismos con libertad”. Cuando la prudencia sustituye a la autenticidad, algo empieza a romperse.

La cuarta señal es más silenciosa, pero igual de significativa: funcionar únicamente como compañeros de piso. Se convive, se organizan tareas, se habla de logística y rutinas, pero los momentos de intimidad son escasos y automáticos. La pareja funciona como un equipo práctico, pero ha dejado de conectar emocionalmente.

Cuando la relación desgasta más de lo que aporta

Las últimas señales son probablemente las más difíciles de aceptar porque afectan directamente a la identidad y a la forma en que vivimos la relación.

La quinta señal es la crítica constante. Ya no se ve lo positivo de la otra persona, solo aquello que molesta. Los defectos pesan más que el cariño. Como resume la psicóloga: “Has pasado de ‘te quiero a pesar de…’ a ‘te aguanto porque…’”. La gratitud desaparece y es sustituida por resentimiento, algo que suele reflejar un importante distanciamiento emocional.

La sexta señal aparece cuando dejamos de reconocernos a nosotros mismos. A fuerza de adaptarse, ceder y evitar conflictos, muchas personas terminan abandonando partes importantes de su identidad: aficiones, amistades, sueños o incluso rasgos de su personalidad. “Si ya no te reconoces, es una señal muy importante a tener en cuenta”, advierte la especialista.

Por último, la séptima señal: la idea de quedarse genera más agotamiento que la idea de irse. No siempre significa tener claro que quieres dejar la relación, pero sí sentir que ya no puedes seguir viviendo así. “El miedo al vacío no debería ser la única razón para quedarse. A veces, quererse a uno mismo también implica tener el valor de irse”, concluye Élodie Bonetto.

La psicóloga insiste en que estas señales no son una invitación a romper impulsivamente, sino pistas para reflexionar sobre la relación. “Si varias de estas señales resuenan contigo, tómate un momento, habla con alguien de confianza o con un profesional. Una ruptura no es un fracaso. A veces, es la forma de volver a ser feliz.”

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