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Cuando el poder transforma: El Síndrome de Hubris y el liderazgo femenino

por Román Charpentier ,
Cuando el poder transforma: El Síndrome de Hubris y el liderazgo femenino© shutterstock/BarryWetcher

Hoy te hablamos de poder, mujeres y liderazgo, y de como estos tres factores se relacionan hasta el punto de hacer variar el comportamiento de forma significativa.

Casi todo el mundo conoce a alguien que al ascender a una posición de mando ha cambiado su forma de comportarse. Por alguna razón, parece que la capacidad de tener poder sobre otras personas modifica el comportamiento. Esto es lo que se conoce como síndrome de Hubris.

Por lo general cuando analizamos este cambio de actitud solemos hacerlo desde una perspectiva bastante simplista. De inmediato atribuimos esos cambios a su ego, y decimos que “se le ha subido a la cabeza”. Pero estos cambios de personalidad pueden tener razones bastante más complejas que son difíciles de entender a primera vista.

¿Por qué se produce?

Los cambios en el comportamiento de alguien que ostenta una situación de poder pueden estar motivados por muchas causas. Esa repentina actitud autoritaria que a veces sorprende a quien conocía a la persona con anterioridad está causada a veces por el miedo a no estar a la altura de esas nuevas responsabilidades. Podríamos decir que es una especie de mecanismo de defensa que se activa para ocultar el temor a no cumplir con las expectativas depositadas en ellas.

En otros casos se deriva de la creencia de que solo hay dos posibles posiciones, la del depredador y la de la presa. Comer o ser comido. Al alcanzar una posición de poder se estimula una actitud agresiva ante el convencimiento de que dicha posición se perderá si no se ejerce de tal modo, porque sus subalternos tratarán de arrebatársela.

La autoconfianza juega aquí un papel muy importante. Por lo general si alguien tiene dudas acerca de sus propias capacidades es más común que adopte un rol más agresivo, rígido y carente de empatía, mientras que si no siente que su validez está en cuestión, es más probable que las relaciones resulten más fluidas.

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Mujer y liderazgo

Aunque se suele identificar a la mujer como un tipo de líder más suave y que ejerce menos fricción con sus subordinados, no siempre es así. El liderazgo y el poder son experiencias estresantes, y ese estrés es mayor cuanto mayor es la responsabilidad asumida. En ese sentido la mujer puede terminar viéndose desbordada por un nivel de exigencia que altere su personalidad habitual.

Cuanto más competitivo es el entorno en el que se mueven, menos margen para el error existe, y esto lleva a algunas mujeres a asumir comportamientos asociados con la masculinidad, tanto para lo bueno como para lo malo. En una sociedad donde tradicionalmente los puestos de poder han sido ocupados por hombres, muchas mujeres entienden que la masculinidad es sinónimo de competencia, y que los rasgos femeninos como la expresión de las emociones se identifican con debilidad.

Ahí tenemos en buena parte una de las razones por las que muchas mujeres sufren este síndrome al llegar a puestos de responsabilidad y cambian su forma de actuar de manera radical.

Román Charpentier
Durante los últimos 20 años, la prioridad de Enfemenino consiste en amplificar las voces de las mujeres. A través de nuestros contenidos, vídeos y eventos, queremos animar a nuestras comunidades …
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