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Jefa a los 30: los consejos de una joven profesional

por El equipo editorial Creado en 9 de octubre de 2015
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Irantzu Díaz Gamboa fue nombrada directiva con 31 años y hoy es directora general del Grupo Globomedia. Presta atención a los consejos de una joven profesional que ha sabido crecer y aprender a pasos agigantados dentro del complicado mundo laboral.

Si pudiéramos decir cuál es la frase que lleva por bandera Irantzu Díaz Gamboa sería Don’t leave before you leave, de Sheryl Sandberg (COO de Facebook). Comenzó su trayectoria en "Big Four", ocho años trabajando en varios países que la condujeron al proyecto Imagina y hoy en día es directora del Grupo Globomedia. Con tan solo 31 años fue asignada en su cargo de dirección, algo que no supuso ningún miedo para ella: "Fui afortunada, porque no sentí miedo ni siquiera vértigo: si quien me ofreció el puesto vio en mi las capacidades y habilidades necesarias para asumir ese puesto, ¿por qué debía dudar yo de que los reunía? Lo que sentí fui mucha ilusión e implicación por el proyecto al que me uní".

Aunque por desgracia, las mujeres estamos sometidas a una serie de handicaps por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino. ¿Debemos demostrar más por ser féminas? ¿Nos enfrentamos a más barreras que los hombres en el mundo laboral? Pero aquí no acaban los impedimentos porque, ¿qué pasa cuando además de mujer eres joven? "Las barreras que más me importan son las que nos ponemos nosotras: la falta de seguridad, la baja autoestima, el abandonar por adelantado (...) A una mujer que me hable de barreras por ser mujer y joven le diría: 'deja de pensar en ti como mujer joven; eres una profesional con capacidades, no te etiquetes antes de que te etiqueten los demás'".

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La brecha salarial es uno de los mayores problemas de desigualdad que a día de hoy seguimos sufriendo el sexo femenino, los datos lo avalan y es que tan solo un 4,6% son CEO y un 19,2% Consejeras: "Mi sencilla aportación para reducir dicha brecha es animar a todas las mujeres profesionales a confiar en su valía profesional y exigir las condiciones que se merecen, tanto de retribución como de oportunidades de carrera".

"El embarazo no es una enfermedad. Si la empresa respeta ese periodo se habrá ganado el compromiso de esa profesional durante mucho tiempo"

Un parón en la vida profesional de cualquier mujer trabajadora siempre es la maternidad, algo que no debería ser así ya que cada vez más los hombres se implican en su papel de padres. Pero, qué pasa cuando en las empresas llega la hora de demostrar tal paternidad flexibilizando horarios o cuando los trabajadores deben cumplir con las tareas propias de la paternidad: "La conciliación es la gran asignatura pendiente de nuestro sistema económico. Pero no lo afirmo yo: se deduce de números estudios que lo demuestran y de la preocupación que muestran las grandes corporaciones por la evidente pérdida, no solo de talento femenino, sino también masculino, a los que no les compensa el desequilibrio trabajo-vida personal".

Muchas mujeres tienen que pensarse dos veces el hecho de querer ser madres por la situación que viven en su compañía o por cómo es el trato para aquellas profesionales que deciden serlo en un determinado momento de su carrera profesional, que puede implicar ser de gran éxito: "El embarazo no es una enfermedad, nuestras habilidades se mantienen intactas durante el embarazo e incrementadas tras dar a luz, que los cuatro meses de baja maternal (escasos para la madre y el bebé, por cierto) son, casi siempre, gestionables por las empresas (ojalá las empresas tuvieran tantos meses para prepararse para otras bajas laborables); no hay por qué elegir entre ser madre y una carrera profesional. El embarazo y la maternidad es algo importante y serio para la madre, y si la empresa la respeta y cuida en ese periodo, se habrá ganado el compromiso de esa profesional durante mucho tiempo"

Pero por supuesto, en este tema nos toca a todas, tanto a mujeres directivas como las que están en los primeros puestos de la pirámide laboral: "Si no arreglamos el problema de los primeros, desperdiciaremos toda la inversión que se ha hecho en ese talento y perderemos competitividad como país; y si no nos preocupamos por la imposible conciliación de las personas que trabajan en puestos precarios, ahondaremos la desigualdad social. La conciliación es un problema de todos, no solo de mujeres", determina.

¿Qué tiene que tener una mujer para ser directiva?

Irantzu lo tiene claro: "El mayor logro de un directivo es hacer que brillen sus colaboradores y sus jefes. Si ellos son los que triunfan significará que el equipo ha logrado sus resultados, que los objetivos que fueron marcados se han cumplido y que la motivación seguirá alta para abordar el siguiente reto. En los últimos años me he reafirmado en la idea de que lo mejor de cada uno de nosotros sale con exigencia y retos, sin olvidar la parte humana. Por ello, dirigir hoy con éxito requiere exigir (resultados, compromiso, excelencia) dando libertad y confianza", nos explica.

¿Debemos ganarnos la confianza de los hombres para hacernos valer? ¿Por qué una mujer todavía hoy tiene que verse en inferioridad en el ámbito laboral? A lo que Irantzu contesta: "Que sigan perdiendo el tiempo etiquetándonos, quienes lo hagan; mientras lo hacen, nosotras seguiremos formándonos, trabajando duro y aprendiendo a vendernos; y llegará un día en que “estaremos ahí”, habremos llegado donde todavía no estamos", reivindica.

Consejos para las jóvenes directivas

1. Conócete a ti misma: identifica qué quieres, cuáles son tus objetivos, qué habilidades y capacidades tienes para lograrlos y en qué debilidades debes trabajar.
2. Fórmate, nunca dejes de aprender, de sentir curiosidad.
3. Se flexible, abierta al cambio; lo único seguro hoy es el cambio.
4. Dí sí a las oportunidades, no dudes de ti.
5. Di “no” muchas veces más de las que lo dices.
6. Entusiásmate, siente pasión por lo que haces.
7. Tú puedes: tú no lo sabes, pero ellos sí y por eso, te respetan y te admiran.



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