Inicio / Maternidad / Bebés y niños / Un día en la guardería

Maternidad

Un día en la guardería

Maren Agirregomezkorta
por Maren Agirregomezkorta Publicado en 6 de octubre de 2008

Para dejar a tu bebé cuidado desde los dos meses y medio hasta los tres años, las guarderías están a la cabeza de las preferencias. Aseguran la vigilancia regular de los pequeños durante el día. Único inconveniente: es complicado encontrar plaza. La inscripción de tu hijo puede depender de la demanda. Una vez se supera esta etapa, hay que plantearse otras cuestiones: ¿qué tipo de guardería quiero para mi bebé? ¿Cómo pasará los días? A continuación lo concretamos.

Existen diferentes tipos de guarderías. Todas deben cumplir con las normas de Sanidad para poder funcionar.
> La guardería colectiva
Puede ser pública, concertada o privada. Las reglas son estrictas, tanto desde el punto de vista de los horarios, como de las comidas y la higiene. La directora es la persona responsable de la guardería. Está secundada por auxiliares puericultoras. Son estas últimas las que se ocupan de los niños a lo largo del día. Se cuenta una auxiliar por cada cinco niños que todavía no caminan, y una por cada ocho niños que ya han aprendido a caminar.
> La guardería parental
Para paliar la falta de plaza,s han aparecido otros modos de organización. Con la iniciativa de los padres, las guarderías parentales están bajo la responsabilidad de estos últimos. Los padres se van relevando junto a un equipo permanente cualificado. Las normas son muy similares a las de las guarderías colectivas.

Condiciones de admisión
Los niños están cuidados a jornada completa, de lunes a viernes, un mínimo de 4 días a la semana. Los dos padres deben trabajar. Lo mejor es hacer la solicitud desde el 6º mes de embarazo para poner todas las posibilidades de tu lado, ya que las plazas están muy solicitadas. Las tarifas son variables en función de los ingresos de los padres. Por último, es posible acoger a un niño minusválido si su deficiencia es compatible con la vida de la estructura.

La salud del bebé en la guardería
Cada guardería cuenta con un pediatra y un psicólogo. El pediatra se encarga del seguimiento médico de los niños y del control de la higiene general. El niño debe tener las vacunas al día, si no. no le admitirán en la guardería. La vacuna contra la rubeola está muy recomendada, e incluso a veces es obligatoria.

¿Qué hace el bebé en la guardería?
La guardería está dividida en tres secciones: los bebés (de 3 meses a 1 año), los pequeños (de 1 año a 2 años) y los mayores (de 2 años a 3 años).
> Los bebés
Con esta edad, el personal se adapta al máximo al ritmo del bebé. No se trata de imponer horarios. La comida del mediodía se puede retrasar si ha almorzado tarde. A partir de los 6 meses, el personal consulta a los padres para diversificar la alimentación. Por otro lado, en la guardería, tu bebé no tiene las mismas indicaciones que en casa y la excitación general lo mantiene fácilmente despierto. Por lo tanto, las siestas son relativamente cortas, pero realizadas muchas veces al día. Respecto a la actividad, ¡tu chiquitín también está en ello! Todo se hace para estimular su alerta, particularmente mediante juegos de psicomotricidad. Entre los peluches sonoros y otros juguetes, el bebé apila cubos, descubre imágenes y objetos de colores vivos, escucha música... Por último, cada bebé tiene un auxiliar de referencia que mantiene una relación privilegiada con los padres.
> Los pequeños y los mayores
Los objetivos son más precisos: aprender a caminar, expresión (mediante el lenguaje, el dibujo) y preparación para la escuela maternal. Las actividades son más elaboradas y, si es posible, en pequeños grupos: talleres de pintura, colorido, disfraces, piscina de arena, piscina infantil... Además, se organizan salidas para los más mayores: bibliotecas, espectáculos, paseos en el campo... Se implanta también una verdadera educación por el gusto y la dietética. Las siestas se efectúan a horas fijas, pero siempre se respeta el tiempo de sueño de cada niño.

Las ventajas de la guardería
> Inscribir al bebé en la guardería es, en primer lugar, una forma de abrirlo a la vida en colectividad.
> Por otra parte, se beneficia de una seguridad absoluta. En cuanto al personal, está totalmente cualificado en los campos de la educación y la psicología.

Los inconvenientes
> Aunque el personal toma todas las precauciones de higiene, el contacto tan cercano entre todos los pequeñazos hace que sea inevitable que los microbios se desarrollen muy rápido.
El mayor inconveniente es la imposibilidad de dejar al bebé cuando está enfermo. Las enfermedades benignas como las infecciones ORL (otitis, rino-faringitis, etc.) comportan casi de forma automática la no aceptación en la guardería. Al contrario, algunas guarderías aceptan a un niño con 38 de fiebre si no es contagioso. En todos los casos, siempre hay que tener prevista una solución de socorro. Un ejemplo posible es cogerse días de baja no remunerada para cuidar al pequeño.
> El ritmo de vida en colectividad puede resultar muy agotador a largo plazo para el niño. Así que, déjalo dormir más el fin de semana para que pueda recuperar.

por Maren Agirregomezkorta

Puede interesarte