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Consejos para cuidar el cabello rubio

por Redacción enfemenino Publicado en 5 de junio de 2015
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Una de las desventajas de tener el cabello rubio es su excesiva sensibilidad y permeabilidad a las agresiones externas: contaminación, polvo, tabaco, cal... ¿Cuáles son las consecuencias? Al ser tan frágiles tienden a deshidratarse y perder el brillo con muchas más facilidad que el resto de tonalidades de cabello. Te contamos cómo cuidar de tu rubio nórdico para sacarle el máximo partido.

El champú

¿Qué es lo primero que debes hacer? Eliminar los residuos y devolver el resplandor a tu color cuidando el lavado con mucho mimo. Elige un champú nada agresivo, especial para cabellos rubios y con propiedades antioxidantes y nutritivas a base de germen de trigo y girasol.

Lávate el pelo dos o tres veces a la semana como máximo. Acláralo con agua tibia y escúrrelo bien. Para reforzar la acción del champú, aplícate una crema de la misma gama en las puntas. Deja que actúe durante 5 minutos para que, además de desenredar el pelo, cree una capa nutritiva y protectora en torno a la fibra capilar. Aclara de nuevo el cabello con agua tibia y finaliza con agua fría para cerrar la cutícula.

¿Un truco? Añade un poco de vinagre o limón al agua con la que te aclaras el cabello y le darás un extra de brillo.

Blake Lively © Getty

Productos clave

Una vez a la semana cambia el champú de uso diario por uno a base de manzanilla. Esta planta aporta mucha luz sobre los cabellos rubios. Si no eres rubia natural y te tiñes el cabello o te haces mechas elije un champú reparador del brillo con pigmentos violetas. Además de nutrir y proteger la fibra capilar, evita los reflejos amarillentos y verdosos.

Los cuidados básicos

Una o dos veces a la semana dale a tu cabello una auténtica cura de hidratación. Cuando esté lavado y desenredado, escúrrelo y aplícale una mascarilla reparadora nutritiva. Haz que penetre por todo el cabello (evita la raíz) y deja que actúe por lo menos durante 10 minutos. ¿Un truco? Optimiza la acción del tratamiento enrollándolo en una toalla caliente. El calor ayudará a que el producto penetre en la fibra.

Aclara de nuevo con agua tibia y finaliza con agua fría antes de escurrirlo y enrollarlo en una toalla. Si buscas más flexibilidad, usa un sérum que no necesite aclarado en las puntas. Y recuerda: no te acerques demasiado el secador ni lo utilices con aire excesivamente caliente.

Mascarillas caseras

- Champú brillo: haz una infusión con dos cucharadas de manzanilla en un litro de agua. Añade medio zumo de limón, 100 g de jabón de Marsella rayado y deja que hierva. A continuación filtra la mezcla y ¡listo para aplicarlo!

- Mascarilla brillo: mezcla en un bol una yema de huevo, una cucharada sopera de aceite de oliva y una cucharada pequeña de miel. Con la ayuda de un pincel, aplica la mezcla desde la mitad del cabello hasta las puntas. Enróllate el pelo en una toalla caliente y deja que actúe un cuarto de hora. A continuación, aclara con agua tibia y ya puedes lavarlo con tu champú habitual.



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