La libido femenina

Publicado por mvega
Publicado en 2 de septiembre de 2008

El deseo es el motor de la sexualidad. Sin él, los mimos se transforman enseguida en obligación conyugal, sin sensaciones ni emociones. ¿De donde viene? ¿Cómo se manifiesta en las mujeres?

El deseo es el motor de la sexualidad. Sin él, los mimos se transforman enseguida en obligación conyugal, sin sensaciones ni emociones. ¿De donde viene? ¿Cómo se manifiesta en las mujeres? Explicaciones a continuación.

Diferentes factores, físicos y psicológicos, intervienen en el disparo del deseo sexual: modo de vida, educación, hormonas, fantasías, sentimientos, etc. Cuando el deseo está en su cumbre, provoca una excitación física: la vagina se lubrica y los pezones se endurecen.

La influencia de las hormonas
Las hormonas del deseo son los estrógenos y la testosterona, producida por los ovarios. Las fluctuaciones hormonales, particularmente en el transcurso del ciclo menstrual, influyen particularmente sobre la intensidad del deseo femenino. Durante los días que preceden a la ovulación, nuestro cuerpo registra un pico de estrógenos, por lo que nuestra líbido está en su apogeo (salvo en las mujeres que toman anticonceptivos, por supuesto). En cambio, tras el parto, segregamos prolactina, una hormona antideseo. Esto explica que, a menudo, la sexualidad después de un embarazo plantea problemas en numerosas parejas.


Los factores psicológicos
Educación, cultura, prohibiciones sociales y religiosas heredadas de hace siglos todavía ejercen una presión moral importante sobre las mujeres, que expresan menos sus deseos que los hombres. Por otro lado, las mujeres tienen dificultades para disociar sexualidad y sentimientos. Generalmente necesitan estar enamoradas para tener ganas de hacer el amor. Por último, somos muy sensibles al entorno y la atmósfera: necesitamos sentirnos descansadas, zen y el espíritu libre para tener ganas. ¡Un marco romántico es muy apreciado!

Edad y deseo sexual
La líbido aumenta con el tiempo y, sobre todo, con la experiencia. La madurez sexual se sitúa hacia los 35 años. Con la menopausia, el índice de estrógenos disminuye, los ovarios generan menos testosterona. Pero, como los factores psicológicos también intervienen, el deseo no desciende forzosamente: las mujeres, al tener más tiempo para pensar en ellas y en su pareja, conceden un mayor espacio a su vida sexual. Este período de la vida de una mujer a menudo marca un renacimiento del deseo.

Los trastornos del deseo
Suele pasar que un problema de salud, un medicamento, el estrés, el cansancio o incluso una dificultad en el seno de la pareja acaban bloqueando el deseo. Esta baja de la líbido a menudo es pasajera. En cambio, si el problema persiste en el tiempo, no dudes en hablarlo con tu pareja y en consultar a un especialista, que podrá ayudarte a encontrar el origen del bloqueo.
No existe un equivalente de la Viagra para las mujeres. Pero, las mujeres que hayan sufrido una extirpación de las trompas o del útero pueden potenciar su líbido con la ayuda de un parche de testosterona, de venta únicamente con prescripción médica. Está contraindicado en mujeres con riesgo de padecer cáncer de mama.

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