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¿Cómo tratar las zonas muy secas del cuerpo?

por Redacción enfemenino Publicado en 23 de junio de 2016
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Puede que a veces existan pequeñas “tiranteces” entre tu cuerpo y tú que debes mejorar para que la convivencia sea más sencilla. Hablamos de aquellas zonas que requieren más atención y suelen presentar sequedad y grietas. Estas partes conflictivas son casi siempre las mismas: talones, rodillas y codos. Está claro que debemos suavizarlas porque si no, el deterioro irá en aumento y las pequeñas asperezas se convertirán en terrenos inhabitables que no querremos ni enseñar. Te contamos cómo hacerlo.

Puesto que estos puntos tienen la piel más delicada, son más propensos a resecarse que el resto del cuerpo. Por ello, debemos mimarlos durante el invierno y así tenerlos listos para cuando llegue el buen tiempo y haya que lucirlos.

Os descubrimos las claves anti sequedad para que te atrevas no solo a lucir piernas, sino también talones y rodillas con orgullo.

Arrastrar las pieles muertas

Pobres pies, pequeños mártires que soportan cada día el peso de nuestro cuerpo, los caprichos de nuestros tacones imposibles y las descerebradas carreras a contrarreloj. Lo mismo ocurre con los codos y las rodillas, que aunque no son tan sufridos los tenemos abandonados a su suerte, alejados de cuidados intensivos que cubran sus necesidades de hidratación extra.

Como primer paso hacia una zona libre de asperezas, mencionamos la exfoliación. Una o dos veces por semana conviene exfoliar estas partes y liberarlas de células muertas superficiales con la ayuda de la piedra pómez que es perfecta para este fin. Después aclárate con agua fría ya que evitará aumentar la sequedad.

Otra opción es mezclar azúcar y miel y aplicarlos de la misma manera. Son excelentes para exfoliar y suavizar estas zonas rugosas.

Engrasar

La hidratación es, probablemente, el paso más importante para mantener unos codos, rodillas y pies en buen estado. La ausencia de glándulas sebáceas en estas zonas juega en nuestra contra, por consiguiente, debemos compensar esta falta aportando doble ración.Ten a mano cremas muy humectantes o aceites que contengan ingredientes naturales, como las almendras, la leche o el yogur, destinados a mantener la hidratación.

La avena, el aloe vera y la miel también son buenos aliados. Y las cremas que contienen aceite de oliva, además de proporcionar mayor humedad, te devuelven la suavidad perdida. Por la noche, opta por el aceite de almendras o de germen de trigo o por una manteca corporal rica en activos protectores y suavizantes como la de karité y la jojoba.

Dame una A, dame una C y dame una E

Existen vitaminas especialmente buenas para conservar la humedad de la piel. Las vitaminas E y C aumentan la producción de colágeno, responsable de la elasticidad, y por tanto, mantienen por más tiempo la hidratación necesaria y juegan a favor de preservar la juventud, como buenos antioxidantes.

La vitamina E aumenta la micro circulación y aporta multitud de nutrientes a los tejidos. Ayuda a reducir arrugas y es perfecta para pieles extremadamente secas.

Por otro lado, la carencia de vitamina A es una de las principales causas de sequedad y deshidratación de la piel, por tanto, su presencia en algunos productos cosméticos evita la aparición de escamas, tan frecuente en la piel de los talones y los codos. Es buenísima para mejorar problemas como la psoriasis o el eccema y para estimular la regeneración de la piel mejorando su aspecto.

Utiliza a diario productos ricos en estas vitaminas y sé generosa a la hora de aplicarlos en las zonas más ásperas como los codos, las rodillas y los pies. En pocos días la suavidad se hará visible.

Si quieres más información, descubre aquí algunas de las mejores cremas para pieles secas.

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