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Hilos tensores: descubre por qué se llaman hilos mágicos

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 18 de mayo de 2016

Una de las características más marcadas del envejecimiento del rostro es la pérdida de elasticidad y la aparición de flacidez y descolgamiento de la piel. Para tratar de controlar la situación y recuperar la tensión cutánea perdida, comenzaron hace unos años a usarse los hilos de oro, los cuales, colocados a nivel subcutáneo (por debajo de la piel) producían una fibrosis local que lograba dar tensión a la zona. Te contamos cómo han evolucionado estos hilos mágicos y sus aplicaciones actuales.

El óvalo facial se podría representar con un triángulo cuya base se sitúa en la zona superior durante la juventud y que progresivamente se va invirtiendo hasta pasar a estar en la zona inferior, es decir, el efecto de la gravedad y la pérdida de tensión de la piel lleva a que exista un exceso cutáneo en la parte inferior de las mejillas. Para tratar de evitarlo comenzaron a usarse en medicina estética los famosos hilos de oro, que devolvía la firmeza perdida al óvalo facial, nos cuenta la doctora Cristina de Hoyos, dermatóloga de Clínicas Ceta. Debido a los efectos locales que se producían, se fueron mejorando, desarrollando hilos a base de otros componentes más inocuos, con lo que se lograba el mismo resultado con menos efectos secundarios. Estos hilos más actuales están hechos con PDO, por lo que son reabsorbibles por el cuerpo humano y dan lugar a resultados más naturales.

Así, podemos engañar durante más tiempo al reloj, manteniéndonos jóvenes durante más años y luciendo un aspecto envidiable en nuestra madurez, llegando en algunos casos a estar mejor que hace unos años. ¡Fíjate en estas celebrities!

Proceso

La técnica de colocación y la estructura de estos hilos de PDO también han ido evolucionando, dando lugar a distintas formas de trabajar en función del resultado que buscamos. El objetivo es crear cierta tensión que pueda recolocar la piel que se ha descolgado debido al paso del tiempo. Bien formando una malla en la zona, o a través del uso de hilos espiculados que permiten un mayor agarre de la piel, contribuimos a tensar la piel de las mejillas, la frente, el cuello, el escote o incluso las mamas, dando lugar a un resultado natural y más joven.

Hay que tener claro y entender que no se trata de un lifting y que por tanto no va a provocar un cambio radical en el descolgamiento y la presencia de arrugas. Mejorará el aspecto, disminuirá la flacidez, pero no son tan mágicos. Una mala elección de la paciente, puede dar lugar a un resultado poco satisfactorio, pacientes con mucha flacidez o con pieles muy arrugadas pueden no alcanzar el objetivo que buscan y quedar insatisfechas.

El éxito de cualquier procedimiento estético es una indicación adecuada. Por ello, recurre a profesionales que sepan aconsejarte sobre lo más indicado en tu caso.



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