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Cómo conseguir un bronceado bonito y sin riesgos

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 23 de octubre de 2016
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Una de nuestras prioridades, en los meses de verano, es lucir un bonito bronceado, natural y duradero, por lo que las sesiones de playa y piscina se convierten en parte de nuestra rutina diaria. Sin embargo, el sol también tiene efectos muy perjudiciales para la salud de nuestra piel y es importante que seamos responsables y tengamos sentido común a la hora de broncearnos.

Lo primero que tenemos que hacer es fijarnos una meta asequible a nuestro tipo de piel, y no olvidarnos de que el tono bronceado es el más favorecedor para todas las personas. Para eso es importante seguir unas pautas para conseguir un bonito bronceado, duradero y sobre todo saludable. ¿Quieres aprender a sacar el máximo partido a la exposición solar sin sufrir sus consecuencias negativas?

¿No ves? ¿No ves? ¡Ya son más de las tres!

La frase que repetía sin cesar el conejo de Alicia en el País de las Maravillas cuando iba a llegar tarde nos viene como anillo al dedo cuando se trata de exposición solar responsable. Las horas centrales del día son las más peligrosas para tomar sol, ya que los rayos solares inciden verticalmente sobre nuestra piel, por lo que la agresión es mayor.

Aprovecha esas horas para descansar y comer en casa o ir al chiringuito a refrescarte, ¡tu piel te lo agradecerá! Si has decidido pasar el día en la playa no olvides llevar la sombrilla, para protegerte del sol durante este horario.

Además, lo ideal para conseguir un bronceado perfecto sin que la piel se seque demasiado ni se queme, es exponerse al sol durante sesiones cortas. Diez o quince minutos acostada boca arriba y otros tantos minutos boca abajo es el tiempo idóneo para absorber la cantidad óptima de vitamina D que tu cuerpo necesita. A continuación, siéntate un rato a la sombra y evita la exposición directa al sol. Tu piel se acostumbrará poco a poco al sol e irá bronceándose de manera progresiva y sin quemarse.

Protégete siempre

Uno de los mitos más extendidos de la exposición solar es el que asegura que al utilizar una crema con un factor de protección alto, no te pones morena. ¡Eso es totalmente falso!

Elegir un SPF acorde a tu tono de piel y a tus necesidades no sólo te ayudará a evitar las quemaduras sino que además te garantizará un bronceado mucho más bonito y natural.

Cada vez son más las marcas que incluyen protecciones altas y muy altas en sus líneas, por lo que tendrás una gran variedad de productos para elegir. Además, algunos de estos son muy ligeros y no dejan residuo blanco, así que ya no hay excusa para que no inviertas en una protección de calidad.

Por otro lado, es importante optar siempre por una protección solar más alta para el rostro, ya que es mucho más sensible que el resto del cuerpo, y no olvidar volver a aplicar la crema (tanto facial como corporal) cada dos horas, cada vez que te bañes o sudes intensamente, o cada vez que te seques con la toalla. ¿Cuál es la mejor forma de asegurarte de tomar el sol de manera responsable? Seguir siempre las instrucciones del fabricante indicadas en la etiqueta de tu protector. Fácil, ¿verdad?

Exfoliar e hidratar

La carrera para conseguir un bonito bronceado comienza semanas antes de la primera exposición solar, ya que, exfoliar previamente la piel te garantiza un bronceado más uniforme y duradero. Al eliminar las células muertas, se evitan los diferentes tonos entre las distintas zonas del cuerpo y del rostro, lo que hace que los rayos solares incidan con la misma intensidad en todas las áreas.

Si antes de la exposición solar debemos exfoliarnos, cada noche al regresar a casa después de pasar el día en la playa o en la piscina, también es muy importante hidratar la piel. El sol, la sal marina o el cloro son agentes que resecan excesivamente la piel, por lo que aplicar un after sun o una buena crema hidratante (tanto facial como corporal) es un paso imprescindible si queremos mantener la belleza y la salud de nuestra piel.

¡Al agua patos!

En los meses de verano el agua es tu gran aliada, tanto por dentro como por fuera. Además de asegurarte de tomar la suficiente agua para mantenerte bien hidratada, darte un chapuzón cada cierto tiempo puede ser muy beneficioso para tu piel.

Cuando haga demasiado calor y te des cuenta que las altas temperaturas se hacen insoportables, métete en el agua y mójate al menos la nuca, el rostro y el escote, si es que no quieres mojarte por completo. Así tu temperatura corporal descenderá y con ésta la sensación de calor agobiante. ¡Y no te olvides de volver a aplicar tu crema solar después de salir!

Además, una buena forma de evitar las quemaduras solares es usar el agua como recordatorio: cuando se evaporen completamente las gotas de tu cuerpo debido al calor, es el momento de descanses y te refugies bajo la sombrilla durante un rato.

Cuidado con las zonas olvidadas

Estamos hartas de escuchar acerca de la importancia de proteger correctamente el rostro y el cuerpo de los rayos solares, pero no debemos olvidarnos de ciertas zonas que a menudo dejamos sin protección por olvido o simplemente porque no las tenemos en cuenta.

  • Ojos: Son la parte más sensible del rostro y, aunque evidentemente no vamos a aplicarles crema, es importante que los protejas bien. Asegúrate de tener siempre a mano tus lentes de sol favoritos, ¡y que sea garantizados! No juegues con esto. También puedes llevar un sombrero y ponértelo un rato para que el sol no te dé directamente en los ojos.

  • Labios: Son uno de las zonas que no solemos tener en cuenta, y también necesitan protección solar. Acostúmbrate a usar un labial con SPF cuando vayas a la playa. No te costará nada volvértelo a aplicar.

  • Labio superior: La zona del bigote es una de las zonas olvidadas así como las orejas o el área del nacimiento del cabello. Es muy importante que nos apliquemos siempre protector solar en esas zonas (incluso para andar por ahí), sobre todo si estamos tomando anticonceptivos, ya que son fármacos fotosensibles y es muy común que aparezcan manchas solares.

Una alimentación sana

Una alimentación correcta es un elemento importantísimo a la hora de lograr un bronceado perfecto ya que, si incorporamos a nuestra dieta alimentos que favorecen la producción de melanina, nos broncearemos más fácilmente y de manera más progresiva.

  • Betacaronteno y zinc: El betacaroteno se encuentra en todas las frutas y verduras anaranjadas (zanahorias, auyama, naranja, melocotón, lechosa, mango, durazno...), y su principal característica es su capacidad para favorecer la producción de melanina, además de su función antioxidante y de lucha frente a los radicales libres. El zinc, por su parte, protege contra las quemaduras solares.

  • Vitaminas C y E: La vitamina C, presente en las frutas cítricas y rojas o en los vegetales como el pimentón o el tomate, nos ayudan a luchar contra el envejecimiento prematuro de la piel, mientras que la vitamina E, que encontramos en los frutos secos tales como nueces, almendras o avellanas y en cereales y legumbres, es la principal encargada de reparar las lesiones de la dermis producidas por el sol.

Como ya sabes, protegerte del sol puede convertirse en toda una experiencia placentera si utilizas los cuidados adecuados. Comparte tu foto disfrutando del verano con los hashtags #BellezaBajoElSol y #HawaiianTropic . ¡Nos encantará seguir tus aventuras!


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