Elegir el vestido de novia
Hacemos un planning
Un año antes del gran día, comienza a sondear el mercado con el fin de hacerte una idea de lo que te gusta y lo que no. Hojea revistas especializadas, mira las páginas de vestidos de novias de enfemenino.com y las páginas web de los diseñadores que te han llamado la atención, recorre los salones de banquetes y visita las boutiques de novia.
Para las que optan un vestido de modisto o diseñador, hay que comenzar las primeras pruebas entre 6 y 4 meses antes del gran día, aunque los retoques seguirán hasta última hora, dos semanas antes de la fecha señalada.
Para las que prefieren comprar un vestido ya hecho en una boutique deberán, en cualquier caso, escogerlo cuatro meses antes de la boda, de esta manera aumentan las posibilidades de que puedan hacerte los ajustes o arreglos que a menudo son necesarios.
Tranquilízate, aún es posible dar con un vestido de hada unas cuantas semanas antes de dar el sí quiero. Pero sería una lástima imponerte ese estrés.
Realza tu silueta
La naturaleza está hecha así: no hemos sido creadas con el mismo molde. Y lo que a una le sienta genial a otra no tiene forzosamente por qué irle igual de bien. Pero no llores: el vestido que esconde tus michelines y que destaca tus hermosos hombros y tu cintura de avispa existe.
El vestido perfecto es aquél que te realza, aquél que ensalza tus virtudes y esconde tus pequeños defectos. No hay pues, por qué obstinarse en caber dentro de un vestido ceñido cuando se llevan mal los kilos de más y no te vuelvas loca por un miriñaque que podría apretujarte aunque tengas una cintura de muñeca.
Rebela tu personalidad
Hay románticas que sólo suspiran por un vestido de princesa de volantes y polisones, otras que quieren marcar la diferencia a cualquier precio llevando un rojo chillón o un chocante negro, las más trendy que no quieren hacer gala de un vestido clásico sino que prefieren un smoking blanco, muy contemporáneo. En resumen, a cada personalidad corresponde un vestido. Y el día D tienes derecho a todo. ¡Eso sí, no pongas el grito en el cielo cuando mires tu álbum de fotos dentro de 10 años! Nuestros gustos cambian, pero las fotos permanecen.
No agotes totalmente el presupuesto
A pesar de la euforia del momento, es indispensable mantener la cabeza fría. Desde luego, es tu gran día, la única ocasión en la que vas a poder comprar un vestido de ensueño y poner verde de envidia a todas las mujeres del planeta. Pero no gastes todo el presupuesto de tu boda en unos metros de tela, ¡aunque sea precioso! Evidentemente, un vestido de diseñador o hecho a medida cuesta más caro que un vestido comprado en una boutique.
Evita sorpresas desagradables
Antes de decir “sí”… a la vendedora o a la modista, ten mucha precaución de:
– Ve acompañada por tu madre, tu hermana o una amiga cercana a, al menos, una de las pruebas, ya que ellas te darán opinión diferente y responderán a las preguntas angustiosas que te harás.
– Lleva, a las pruebas unos zapatos de tacón equivalentes a los previstos para el gran día. Esto permitirá ajustar el bajo de tu vestido.
– Pon el vestido a la luz del día con el fin de verificar que no es transparente o que no era como creías.
– Realiza movimientos amplios con los brazos y las piernas para garantizar el máximo confort el día de la boda.
– Pide una muestra de la tela para conjuntar el resto de los accesorios, el traje del novio o los vestidos de las damas de honor.
– Deja las cosas claras con el responsable de la boutique o del taller de costura respecto a las modalidades de pago: retoques de más o no, pago de anticipo, arreglos en varias veces y, sobre todo, plazo de entrega.
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