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La relación profesor-alumno

por Elena Bonet Publicado en 16 de febrero de 2010

La relación entre alumnos y profesores se basa en un conjunto de reglas cuyo significado es respetado y comprendido por ambas partes. Pero en la edad en la que el cuerpo se desarrolla, el adolescente atraviesa un período delicado en el que experimenta la necesidad de sentir que es alguien y no sólo para sus más allegados. Los profesores suelen asumir el rol de esas otras personas.

El profesor confidente
En el momento en que los niños buscan su identidad es importante que encuentren entre el profesorado a un maestro con el que tengan más afinidad que con el resto. Éste puede manifestarse en el tutor o en cualquier profesor. Dicha relación transforma al alumno, problemático o no, quien probablemente tendrá ganas de complacer a su confidente sacando buenas notas en las asignaturas que imparta.

Enamorado del profesor
El alumno enamorado del profesor es un patrón muy clásico. Una sonrisa, la atención prestada o una buena nota pueden hacer que el alumno imagine un romance con uno de los profesores. En el caso de que el adulto muestre cierta preferencia por el alumno en cuestión, pueden darse situaciones de peligro reales. Su actitud debe ser impecable y ejemplar.

La insolencia
Las primeras dificultades en el comportamiento de un niño suelen aparecen durante el colegio. Para un adolescente es casi vital enfrentarse a los adultos y los profesores, al representar la autoridad, se convierten en la presa ideal a la que perseguir, sobre todo aquellos que carecen de un modo exagerado de poder frente a los alumnos. Además, la adolescencia es el período en el que el niño se relaciona en grupo, siente la necesidad de ser reconocido por sus iguales, y no le importa si eso conlleva tener que ser insolente o tener que cometer locuras.

Encuentros padres-profesores
No esperes a que un profesor te llame para reunirte con él, eso sólo querrá decir que hay un problema. Reúnete con regularidad con el profesor para estar al día de la vida escolar de tu hijo e insiste en que él esté presente en los encuentros. A menudo, el niño no va a dichas reuniones. Toda una pena porque es una gran oportunidad para hablar con él en un contexto diferente al de las clases.

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por Elena Bonet

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