Inicio / Cocina / Cocina internacional / Cómo hacer cruasanes: receta, trucos y curiosidades

Cocina

Cómo hacer cruasanes: receta, trucos y curiosidades

por Redacción enfemenino Publicado en 30 de enero de 2018
104 compartidos

¿Sabías que el cruasán tiene incluso su propio día internacional? Te contamos algunas curiosidades sobre el rey de los desayunos.

Mmm… los croissants calentitos del domingo por la mañana con esa textura crujiente en los bordes, tiernos y mullidos por el centro… ¡Qué ricos! Y es que por muy bollería que sea, austríaca, por cierto, el cruasán se ha instalado a la perfección en nuestra cultura, por no decir ya en la vecina Francia. Sólo o con mantequilla, almendras, cubierto de chocolate… Existen muchísimas variedades y se utiliza incluso en combinaciones saladas, por ejemplo: con salmón ahumado o jamón y queso.

El cruasán es el indiscutible rey del desayuno, por eso no nos extraña que incluso tenga un día en el calendario solo para el. El 30 de enero es el Día Internacional del Cruasán, y aprovechando la ocasión, hemos querido rendirle un pequeño homenaje a este dulce tan versátil contándote algunas curiosidades sobre el y, como no, ofreciéndote su receta.

Curiosidades del cruasán

La masa del croissant está hecha de una pasta de brioche laminada que sube. Eso es lo que la hace tan suave al paladar y por eso nunca se consiguen auténticos crusanes con un rollo de masa de hojaldre. Si quieres cruasanes ricos de verdad, necesitas tiempo, paciencia y un buen horno. ¡Qué agradable es el aroma a cruasán invadiendo toda la casa!

​Y por cierto, si por si te lo preguntabas: no se dice croissant, ni curasán ni croasán. Según la RAE, el término correcto es cruasán. Y ya se sabe que lo que dice la RAE va a misa. Aunque en algunos países, especialmente en Latinoamérica, el término que utilizan para referirse a este delicioso bollo es "medialuna".

Receta de cruasán

Para hacer más o menos 30 cruasanes:
- 500 g de harina
- 375 g de mantequilla
- 40 g de levadura fresca de panadería
- 50 g de azúcar en polvo
- 10 g de sal
- 125 ml de leche
- 125 ml de agua tibia
- 1 huevo
- Para el dorado: 1 yema de huevo, 2 cucharadas soperas de leche, 1 cucharada sopera rasa de azúcar

  • Saca la mantequilla del frigorífico. Diluye la levadura en el agua tibia. Con la ayuda del batidor o batidora eléctrica, mezcla la harina, el azúcar, la sal y la leche. Añade al resultado la levadura diluida y el huevo batido con el tenedor. Bátelo todo hasta que consigas una masa fina y un poco espesa. No la trabajes demasiado.
  • Forma una bola con la masa y enharínala. Ponla en una bandeja enharinada y cúbrela con un trapo. Deja que repose durante 30 minutos en un lugar templado (por ejemplo: precalienta el horno a 50° C y apágalo). A continuación, introduce la masa en el frigorífico durante 1 hora. Pon la mantequilla reblandecida en papel film y envuélvela en una segunda capa. Extiéndela con un rodillo hasta conseguir un cuadrado de 20 cm. Déjala en un lugar frío.
  • Saca la masa del frigorífico y con un rodillo alárgala hasta conseguir un rectángulo de 40 cm. Pon la mantequilla en el centro y repliega los bordes de la masa de modo que toda la pieza de mantequilla quede recubierta. Extiende la masa con el rodillo hasta formar un rectángulo. Dobla el lado izquierdo y, a continuación, el derecho para que finalmente quede un pliego de tres. Marca el lado superior derecho de la pasta haciendo una cruz con la uña y deja que repose en un lugar frío durante 30 minutos.

  • A continuación, dispón la masa de forma que la cruz quede en la parte inferior derecha. Vuelve a extenderla hasta que forme un gran rectángulo y repite el procedimiento anterior volviendo a marcar la masa; en esta ocasión, en las dos esquinas de los lados desde los que has estirado la masa.
  • Vuelve a mantener la masa en un lugar frío durante 30 minutos y repite de nuevo el proceso entre 2-4 veces. Cuantas más veces repitas este paso más finas serán las láminas.
  • Finalmente, divide la masa en tres y forma un gran rectángulo con cada una de las partes. Dibuja cinco cuadrados y córtalos por la mitad, en diagonal. Crea los cruasanes enrollando los triángulos y curva un poco las puntas. Ahora ya los puedes disponer en una bandeja con papel de horno. Haz lo mismo con los otros trozos de masa. Dora los cruasanes con la yema, la leche y el azúcar.
  • Deja que reposen en un lugar templado durante 2 horas.
  • Precalienta el horno a 220° C (termostato 7-8). Introdúcelos y deja que se hagan durante 15 minutos. ¡Aguanta antes de retirarlos de la bandeja y abalanzarte sobre ellos!

Algunos trucos:
>Prepara la masa la noche anterior y resérvala en la parte inferior del frigorífico. A la mañana siguiente, sólo tendrás que introducirlos en el horno y probarlos.
>Puedes congelar los cruasanes crudos y hacerlos en el horno recién sacados del congelador. En ese caso añade 10 minutos a los 15 de cocción normal.
>También puedes congelarlos hechos y descongelarlos en el microondas con el modo “descongelar” o en el horno a temperatura suave (50° C – termostato 1-2).
>Cruasanes secos: transfórmalos en cruasanes rellenos de dulce o salado. Si los vuelves a calentar, estarán aún más ricos. También puedes utilizarlos como torrijas (para un brunch o un aperitivo de fiesta).

Y además:
10 recetas de quiche para cualquier ocasión
10 recetas para chuparse los dedos... ¡literalmente!

por Redacción enfemenino 104 compartidos