Integrarse en una nueva empresa
Una vez que has firmado tu contrato de trabajo, llega la hora de que demuestres tu valía y de que te integres lo mejor posible a esta nueva empresa. Nuevo lugar de trabajo, nuevos compañeros y nuevas responsabilidades: lo que hay que hacer para superar con nota el obstáculo.
Tres meses para hacer méritos
Los primeros días en el seno de una nueva empresa se asemejan un poco a la vuelta al cole. Porque todo es nuevo, pero sin embargo hay que dominarlo lo antes posible. Más allá de tu capacidad de trabajo que ha sido valorada durante la entrevista, tu éxito depende también de tus primeros pasos en la compañía, dicho de otro modo, de tu capacidad para integrarte rápidamente. Se trata de mostrarte agradable desde el primer día, permaneciendo atenta y totalmente involucrada, familiarizándose con toda la cultura de la empresa. Este periodo de integración se prolonga a menudo durante 3 meses, duración del tradicional periodo de pruebas, o 6 meses, en caso de renovación automática.
Las claves de una buena integración
La adaptación pasa por numerosas reglas que es importante respetar:
–Prepárate: ya llegues tras un periodo de paro o de otra empresa, lo ideal es comenzar en tu nuevo puesto un lunes. Después de un fin de semana, habrás tenido tiempo de relajarte, de despejar la mente y de llegar fresca y dispuesta para el día D. Y si estás ansiosa y con falta de confianza en ti, también puedes preparar tu llegada con la ayuda de documentos que tu jefe te habrá dado previamente o bien que hayas encontrado tú misma por tus propios medios.
– Conoce las costumbres de la oficina:
La acogida generalmente la hace tu superior jerárquico con el fin de presentarte tu lugar de trabajo y el organigrama del equipo. Esto puede hacerse de manera individual o bien durante el transcurso de una reunión, de un ágape de bienvenida o de un seminario de integración. El objetivo es conocer a tus compañeros. Para hacerlo, intenta adoptar un espíritu de equipo. Toma la iniciativa en las conversaciones, sin esperar a que te pregunten. ¿Parada para el café? Haz el esfuerzo de participar porque estos hábitos forman parte del funcionamiento no oficial de la empresa. Una manera también de hacerse apreciar y de reforzar los vínculos con tus compañeros es interesarse por su vida o sus aficiones… Otra regla que tienes que respetar: el ritmo. Fíjate en los horarios que hacen los demás (llegada, pausa para comer y salida), al menos durante los primeros meses.
– Familiarízate con la cultura de la empresa: sin olvidar que el objetivo es ser productiva, tienes que tener un buen conocimiento de la empresa y de lo que se espera de ti. Sé por ello comunicativa y hazle todas las preguntas necesarias a tu superior, sobre todo si ves que él no se acerca a ti de manera natural. ¿Cuáles son sus consignas? ¿Tiene consejos que darte? ¿Qué es lo que se ha hecho anteriormente? Todo es positivo para no quedarse atrás.
– Estáte atenta: desde el principio y si tienes dudas en cuanto a tu actitud, no dudes en preguntar a tu superior lo que piensa de tu comienzo y de lo que podrías mejorar. Tus intervenciones en las reuniones, el informe de un proyecto… Sé abierta a la crítica y encájala positivamente, sin enfadarte, ya que te ayudará mucho en el futuro.
– Da muestras de autonomía: No esperes a que un compañero te inicie en los engranajes de la empresa. Toma la delantera haciendo preguntas sobre las funciones de cada uno y sobre los objetivos claves de la empresa o del servicio que presta. No esperes tampoco que te indiquen hechos menores y gestos. Establece un planing y evita pedir consejo sin parar, para no molestar a tus compañeros cada cinco minutos. En resumen, aprende rápidamente a desenvolverte sola.
– Ten perspectiva: para conseguir un lugar preferente en la compañía, no tienes ninguna necesidad de hacer demasiado. Lo ideal es observar tranquilamente sin intervenir demasiado al principio. Procura también no verte implicada en eventuales conflictos que puedan imperar en algunos los grupos y permanece neutral en cualquier circunstancia. Si te han dado una visión idílica de la empresa o lo contrario, si oyes rumores, piensa en relativizarlos y hazte tu propia idea.
– Sé prudente: en los primeros meses evita cogerte demasiadas confianzas en materia de toma de decisiones, so pena de ganarte la ira de tus colegas. Un problema evidente de organización, un mal método… Tienes ideas para mejorar las cosas: guárdatelas en un primer momento. Interpreta el papel de refuerzo antes que el de líder. Tu credibilidad y la estima de tus compañeros serán así mejores.
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