30 trucos para combatir el calor sin aire acondicionado

Actualizado el Por Cristina Gonzalez
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Nos hemos pasado más de medio año suplicando y rogando que llegase el verano, que entrase el calor a nuestras vidas, que ya estábamos cansadas del frío invierno, de tiritar y de tener que vestirnos con capas y capas cual cebollas. Y tal como dirían nuestras abuelas: ¿no queríamos caldo? ¡Pues toma dos tazas!

El calor se ha hecho esperar este verano 2018, pero ahora ha llegado en forma de ola asfixiante sahariana. Y es que estos días está haciendo tanto calor en España (no se salva ni una provincia) que estamos desesperadas.

Y claro, si eres de las que no tiene aire acondicionado en casa, el sufrimiento es doble. Pues además de deshacerte como un helado en la calle, también te derrites en el interior de tu hogar, donde actividades tan necesarias como dormir se convierten en una auténtica batalla.

Sábanas pegadas al cuerpo, el chorrillo de sudor recorriendo tu espalda, el maquillaje de tu cara derritiéndose como si del Ecce Homo de Borja se tratase... Te suena, ¿verdad? Y es que este calor insoportable consigue incluso que se nos quite el apetito y hace que nuestras fuerzas mermen (ir al gimnasio en agosto es un animal mitológico y lo sabes).

¡Pero tranquila! Vamos a intentar echarte un cable con algunos trucos para combatir el calor que hemos recopilado. ¿Cómo sobrevivir al verano sin aire acondicionado en casa? Apunta estas pequeñas audacias y consejos que te ayudarán alejar el caloret de tu vida... aunque solo sea un poquito.


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¿Alguna vez te lo has preguntado? Te recomendamos que leas las instrucciones de tu ventilador de techo, pues puede que lo tengas mal programado. En verano, lo ideal es que las aspas giren hacia la izquierda, en sentido contrario de las agujas del reloj. Esto evitará que el aire caliente que se acumula en el techo baje hacia la cama.

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Meterse en la cama limpias y frescas puede ayudarnos a conciliar mejor el sueño a pesar del calor.

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Aunque sea refrescante al principio, el choque entre el agua fría y el calor de nuestro cuerpo reactiva el gasto energético de nuestro organismo, provocando un aumento de temperatura. Por tanto, ducha sí, pero con agua tibia.

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Nada de comidas copiosas o calientes, pues el cuerpo necesita más energía para digerirlas. Escoge platos frescos, naturales y cuyos ingredientes sean ricos en agua, así tu cuerpo se hidratará y las digestiones serás mucho más ligeras (y con menos calores).

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La luz aporta calor, así que evita encenderla dentro de lo posible. Además, asegúrate de que toda la iluminación de tu casa sea de LED, pues se calientan mucho menos que las bombillas de luz incandescentes. Y, además, son más respetuosas con el medio ambiente.

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Y úsalas luego para dormir. Solemos usar este tipo de bolsas en invierno para entrar en calor o aliviar dolores musculares, pero si las llenas de agua fría y las metes en la nevera o congelador, también pueden refrescarnos.

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Uy, sí, menudo truco sorprendente, no me lo esperaba... Antes de que pienses eso, te contamos que esto tiene una explicación científica: el agua ayuda a regular la temperatura corporal. ¡Así que no te olvides de ella! Cuanto mayor sea la deshidratación, más calor tendrás.

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Como el televisor, el ordenador, etc. Aunque se queden en stand by (con la pequeña luz roja del piloto encendida), los aparatos siguen consumiendo un mínimo de energía y generando calor. Por tanto, apaga la regleta si es que están conectados a ella o, directamente, desenchúfalos.

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Se trata de la fruta más rica en agua (93%), por lo que es perfecta para refrescarse.

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Lo único que dan durante el verano es un calor horrible, así que guarda todos los accesorios de invierno que haya en tu casa, como las alfombras, los cojines peludos o las mantitas que adornan la colcha de tu cama.

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Puedes hidratarte añadiendo al agua otros ingredientes, como limón, hierbabuena, menta, jengibre... Una limonada casera te ayudará a reducir la sensación de sed.

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No todos los tejidos son igual de frescos. Para las noches calurosas de verano te recomendamos elegir sábanas de algodón, de satén o de fibras de bambú.

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De nada sirve tener las ventanas abiertas de par en par durante día, pues lo único que se cuela en casa es el calor del exterior. Durante el día baja todas las persianas y deja la casa más o menos a oscuras.

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Vale, ciérrala si buscas intimidad, pero no para dormir. Si dejas las ventanas y puertas de toda tu casa abiertas, conseguirás crear una agradable corriente de aire entre las habitaciones.

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Es un pequeño truco que puede ayudarnos a dormir por las noches, pues la poca brisa que entre por la ventana moverá también la humedad fresca de la sábana.

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Especialmente las plantas trepadoras, pues absorben los rayos del sol. Por tanto, si parte de tu pared exterior está cubierta por ellas, notarás mayor frescor en esta zona.

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Los expertos aseguran que dormir unos 30 minutos durante las horas más calurosas del día ayuda a nuestro cuerpo a ahorrar energía, soportando mejor las altas temperaturas.

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Llenar con agua fría un pulverizador (mundialmente conocido como flus flus) y rociárnoslo por encima de vez en cuando nos ayudará a soportar mejor el calor. ¿Sabías que también existen ventiladores que vaporizan agua? Pueden ser una gran opción, especialmente para la terraza.

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Otro uso que puedes darle al maravilloso flus flus es mojar con el las cortinas de tu cuarto, así entrará una brisa más fresca por la noches. Es parecido al truco de mojar la sábana que te dimos al principio.

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Si pensabas que tirar el colchón en el suelo de la terraza era una medida cutre y desesperada... pues sí, llevabas razón. Pero has de saber que no es una idea muy descabellada, ya que en verano el calor tiende a desplazarse hacia arriba. Una litera superior será el peor lugar para dormir que puedas escoger.

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Si tienes patio o jardín, te recomendamos echarle por encima un manguerazo de agua fría antes de irte a dormir, de esta manera entrará más frescor por la ventana. Eso sí, cuidado con no regar en exceso las plantas...

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Parece algo muy banal, pero lo cierto es que si duermes de lado, habrá una menor parte de tu cuerpo en contacto con la sábana.

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Ya sea mojándolas con agua fría o bien colocando sobre ellas una toalla húmeda y fresca. ¿Por qué? Pues porque al mojar la nuca, a nuestro hipotálamo (región del cerebro) le llega la señal de que la temperatura es más fresca y hace que se reduzca la sensación de calor en nuestro cuerpo.

Refrescarse las muñecas también funciona contra el calor, pues en esa zona las venas y arterias están más cerca de la epidermis, lo que hace que se refresque la circulación.

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Pasa totalmente de la ropa ajustada a la hora de dormir pues lo único que te provocará es más sudor, especialmente por las noches. A la hora de irte a la cama utiliza un pijama de tejidos naturales (algodón, por ejemplo), pues son los que mejor transpiran. Intenta además que te quede una o dos tallas grande.

Acerca del autor
Cristina Gonzalez
Cristina Gonzalez

Cristina González es redactora en enfemenino. Se graduó en Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y desde entonces ha trabajado en comunicación y prensa digital. Se ha especializado en redacción online, marketing de contenidos y SEO. Feminista y animalista. Le apasiona la comida, por eso siempre anda en busca y captura de nuevos sitios foodies por descubrir. Planificar viajes y llevarlos a cabo es una de las metas constantes en su vida. Adicta a la música (la que sea y cuando sea), a Instagram y a leer el etiquetado de todos los productos cada vez que va al súper. La moda, los libros, el cine y las series también forman parte de sus pasiones, por eso escribe de ello siempre que puede. ​Cuando no está tecleando tras una pantalla, podrás encontrarla paseando por el centro de Madrid, tapeando en alguna terraza (sobre todo si hace sol) o persiguiendo a sus dos perros enanos a los que adora... a pesar de que le dejan la ropa llena de pelos.
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