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Ruta por el corazón de Bretaña: 5 lugares imprescindibles que no te puedes perder

por Sandra Gonzalez Publicado en 15 de junio de 2018
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¿Sabías que el interior de la Bretaña francesa cuenta con uno de los paisajes más increíbles de Europa? ¡Te contamos algunos de los lugares que no te puedes perder!

Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo existía un reino rodeado de verdes paisajes, bosques infinitos, criaturas fantásticas y grandes fortalezas. Este reinado del que hablamos responde al nombre de Bretaña, el auténtico lugar en el que, según la narración, crecería el Rey Arturo junto al leal mago Merlín. Y aunque las leyendas hablan de fantasías, no hay nada más real que los lugares más encantadores de la Bretaña francesa. Hoy, te queremos detallar 5 imprescindibles del interior de Bretaña que te harán sentir como si fueras la protagonista de un cuento. ¡Toma nota porque, de verdad, merece la pena!

Rennes, una capital medieval

Visitar Rennes significa viajar en el tiempo y aterrizar en el siglo XVI. Las calles de la capital bretona inspiran aires históricos, con más de 2.000 años detrás, que atrapan a todo el que la pisa. Antes de continuar con la ruta por el corazón de la Bretaña francesa, debes conocer Rennes.

Qué ver en Bretaña © PIRIOU Jacqueline

¿Qué ver en Rennes?

  • Parlamento de Bretaña:

Es uno de los edificios más emblemáticos de la capital bretona que pertenece al siglo XVIII. Sin embargo, y a pesar de su nombre, el edificio jamás funcionó como parlamento, sino como corte de justicia. Pero, por desgracia, el Parlamento de Bretaña es un edificio que lleva a las espaldas dos trágicos incendios. El último ocurrió en el año 1994, y no sería hasta diez años después cuando el edificio terminaría de reformarse. A día de hoy, todavía se pueden apreciar los cuidados detalles arquitectónicos y decorativos tanto en el exterior, como en el interior del edificio.

  • ​La capilla Saint-Yves​​

La Capilla de Saint Yves fue construida en el siglo XV. Esta capilla de estilo gótico pertenecía al antiguo hospital Saint-Yves, desde el cuall todos los enfermos podrían asistir a misa. Hoy, la capilla alberga la Oficina de Turismo de la ciudad de Rennes, donde se puede encontrar todo tipo de información de la ciudad.

  • Catedral de San Pedro

O también conocida como la Catedral de Rennes. Originalmente, en el siglo XII, el edificio fue sustituido por una catedral gótica, sin embargo este monumento ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de la historia. A día de hoy, es la sede del arzobispado de Rennes, pese a que su fachada cuenta con ausencia de símbolos religiosos y un estilo puramente neoclásico. Su aspecto interior también es atípico y sorprende debido a las grandes y altas columnas y un bonito altar en el que podemos ver a Dios dando las llaves del cielo a San Pedro, patrón que le da nombre a esta catedral.

  • Porte de Mordelaise

Es la única puerta de muralla que se conserva de la ciudad de Rennes, y de ahí su encanto. Se trata de un símbolo muy importante de la ciudad, ya que era la puerta principal de acceso a Rennes y la más cercana a la catedral. En esta misma puerta, es donde Ana de Bretaña juró proteger a la ciudad antes de ser coronada en aquella catedral gótica, como hicieron sus predecesores.

  • Casa Ti Koz

Estas casitas, que parecen haber sido sacados de un propio cuento, son las protagonistas de la capital bretona. Sus fachadas hechas de madera, así como las originales pinturas que las visten, dan ese encanto y color a toda la ciudad. Una de las casas más míticas de la ciudad es la Maison Ti Koz, del año 1505, que era el alojamiento de los canónigos de la catedral.

¿Dónde comer?

Si hay una comida típica de Bretaña, son los crepes. Y, ¿qué lugar es mejor para probar los auténticos crepes que la mismísima capital bretona? Los encontrarás de todas las formas y sabores, ¡y están realmente deliciosos! Una de las creperías más míticas (y bonitas) de Rennes es la Crêperie Saint Georges, que ofrece una extensa carta con la que te resultará muy difícil elegir.

¿Dónde dormir?

Para continuar la ruta y seguir conociendo en el corazón de la Bretaña francesa, nuestra recomendación es que hagas noche en Paimpont, una comuna francesa en la que te adentrarás en la leyenda del Rey Arturo. El hotel Relais de Brocéilande es una magnífica opción para descansar y conocer este lugar imprescindible de Bretaña.

Brocéilande, el bosque infinito del Mago Merlín

Una de las paradas que no te puede faltar en tu ruta por el interior de la Bretaña francesa es Brocéilande. En este fantástico lugar visitarás el bosque en el que se desarrolló la leyenda del Rey Arturo y el encantador Merlín, donde te sentirás una auténtica protagonista de ella.

¿Qué ver el Brocéilande?

  • Castillo de Comper

Esta fortaleza fue ocupada por el Rey Salomón en el siglo IX y, según cuenta la leyenda, era donde el hada Viviana pasaba sus días. Actualmente, alberga el Centro Artúrico, fundado en los años 80, donde se pueden visitar las diferentes exposiciones y espectáculos en los que, simplemente, tenemos que dejar volar nuestra imaginación.

Qué ver en Bretaña © PIRIOU Jacqueline

  • Bosque de Brocéilande

O también conocido como el Bosque del Rey Arturo, ubicado en el corazón de Bretaña y siendo el bosque más grande de la región, puedes recorrer hasta 12.000 hectáreas admirando los preciosos paisajes que este bosque brinda. Según cuenta la leyenda, en el Bosque de Brocéilande se pueden encontrar algunas criaturas únicas y fantasiosas. Sin duda alguna, se trata de un lugar mágico en el que cualquier persona puede encontrarse con sí mismo. Porque todo somos niños y no queremos dejar de contar historias que vayan de generación en generación y hagan escaparnos, al menos por un rato, de la realidad.

Qué ver en Bretaña © BOËLLE Yvon

La Gacilly, un lugar para respirar naturaleza

A poco más de media hora de Brocéilande se encuentra La Gacilly, un pueblo que desprende artesanía, naturaleza y color. Merece la pena pasear por sus calles llenas de flores, admirar las casas más antiguas de los habitantes y, por supuesto, disfrutar del Festival de Fotos al aire libre.

¿Qué ver en La Gacilly?

  • Festival de fotos al aire libre

Desde hace 15 años, el pueblo de La Gacilly ha sabido hacerse un hueco en la cultura rural y el paisaje fotográfico francés e internacional. Con un credo siempre de actualidad, este festival enseña a los visitantes la mirada de los fotógrafos y los grandes desafíos medioambientales, así como sociales, de todo el mundo.

En la edición de este año, el festival muestra, además de las huellas irreversibles que el hombre ha dejado, lo más bello del planeta. ​"Durante seis meses, el cosmonauta Thomas Pesquet relató su aventura a través de las redes sociales resultando ser un gran defensor de la causa medioambiental". Un año después de su regreso a la Tierra, podemos ver algunas de las fotos tomadas por el astronauta en el festival. Además, también podemos disfrutar de obras de otros artistas como Philippe Bourseille, que nos presenta su increíble trabajo sobre el hielo y el agua, Jean Gaumy y sus fotos abstractas derocas, Olaf Otto Becker y su visión de los bosques primarios, Matthieu Ricard y la armonía entre la naturaleza y los pueblos del Himalaya o William Albert Allard y sus fotos de los grandes espacios americanos.

Qué ver en Bretaña © PIRIOU Jacqueline

¿Dónde comer?

Si vas a visitar La Gacilly, te recomendamos que eches el día y te pierdas en sus calles sin pensar en la hora. Eso sí, para ello necesitarás almorzar. Un restaurante clásico del pueblo es Les Enfants Gat'Thés, donde respetan el ritmo de las cuatro estaciones utilizando alimentos locales y orgánicos de cada temporada, siempre pensando en el bienestar animal y en el respeto por el medio ambiente, a juego con con el festival. En definitiva, una forma buena y fácil de comer excelentes platos típicos bretones.

¿Dónde dormir?

A solo media hora de trayecto desde La Gacilly, se encuentra el Hotel Rey Arturo de Ploërmel. Un elegante alojamiento situado junto al lago Duc, que cuenta con todas las instalaciones necesarias para descansar. Además, su ubicación es ideal para conocer otros pequeños pueblos con carácter de la Bretaña francesa.

Josselin, un pueblo de cuento

Josselin es, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de la Bretaña francesa. Y, aunque es complicado hacer esta afirmación debido al derroche de belleza de la región, tenemos que admitir que Josselin es único. Sus calles de cuento, su impresionante castillo o el río que surca a través del pueblo, son solo algunas de las cosas que enamoran de Josselin.

Qué ver en Bretaña © LAMOUREUX Alexandre

¿Qué ver en Josselin?

  • Basílica de Notre-Dame du Roncier

Esta acogedora iglesia del pueblo de Josselin comenzó a constuirse en el siglo XIII. Una vez que accedes al interior de la basílica, merece la pena apreciar una arquitectura que mezcla el estilo románico con un estilo gótico, debido a las enormes y preciosas vidrieras que hay en su interior. Según los antiguos habitantes de Josselin, la hija de un campesino, que sufría ceguera, descubrió una estatua de la virgen en su zarzal, la misma que le devolvió la vista, un milagro reconocido por la Iglesia Católica. Es por ello que la familia decidió agradecérselo construyendo una capilla con su nombre 'Nuestra Señora del Zarzal'. No obstante, de esa basílica original apenas quedan restos, ya que desapareció en gran parte durante la Revolución francesa. Por ello, no sería hasta el siglo XV cuando volverían a reconstruir este monumento.

  • Torre del Campanario (Notre-Dame du Roncier)

En esta misma iglesia merece la pena subir a lo más alto de la famosa Torre del Campanario, donde se pueden apreciar unas preciosas vistas del pueblo.

  • Castillo de Josselin

El Castillo de Josselin, símbolo de este bonito lugar, fue la primera construcción del pueblo de Josselin y se ve reflejado en las aguas del río Oust. Esta fortaleza es uno de los monumentos más impresionantes del pueblo bretón debido a su gran tamaño y belleza, además de ser una de las estirpes más antiguas de la región. Los propietarios del castillo, la familia De Rohan, quisieron levantar un castillo que sirviera como fortaleza militar, así como residencia. En sus inicios, el castillo se construyó con un total de 9 torres: 8 pertenecientes al castillo y otra que se conocía como Torre del Homenaje que sería destruida por orden del cardenal Richelieu en el siglo XVII. ​A día de hoy, únicamente se pueden visitar los jardines del castillo, desde donde se puede apreciar la bonita fachada renacentista de la fortaleza, ya que está habitado por el actual senador de Francia, el Duque Josselin de Rohan.

Los jardines del Castillo de Josselin pueden visitarse desde el 1 de abril hasta el 31 de octubre. Puedes consultar los horarios aquí.

Qué ver en Bretaña © BERTHIER Emmanuel

  • Museo de Muñecas

Un espacio que te devuelve a la infancia. Dentro de este museo, inaugurado en 1984, podemos encontrar toda la colección de muñecas de Antonieta de Rohan. Desde entonces y hasta ahora, la curiosa colección ha ido creciendo y, dependiendo de la temporada, se puede disfrutar de diferentes temáticas de muñecas y juguetes que provienen diferentes provincias, o diferentes épocas, entre otras. Una colección única en Francia.

  • Canal de Nantes a Brest

A los pies del castillo, pasa por en medio de la ciudad el Canal de Nantes a Brest. El canal cruza el interior de Bretaña y desemboca en Brest. Se hizo bajo el imperio de Napoleón I para construir otra vía de comunicación con Bretaña, tardando casi 47 años en terminarse debido al desnivel de Bretaña. Este canal facilitó el tráfico a los cañones y a las mercancías, siendo una forma de comunicación y transporte muy importante hasta el año 1860, aproximadamente.

Una fantástica idea para descubrir los diferentes pueblos con encanto de la Bretaña francesa es dando un paseo en barco eléctrico. ¡Ideal para hacer un recorrido en familia o con tu pareja! Justo debajo del castillo de Josselin se encuentra el pequeño puesto de alquiler de barcas eléctricas Ti Wan An Dour, que cuenta con trayectos de diferentes duraciones. Por el propio canal de Nantes a Brest, se puede llegar a las bonitas cabañas flotantes Ti Wan An Dour, ubicadas en el afluente de Guégon. Un romántico espacio rodeado de naturaleza para alojarse o, simplemente, visitar.

Qué ver en Bretaña © BERTHIER Emmanuel

  • Barrio de Saint Croix

Se trata del barrio más antiguo de Josselin, donde podemos encontrar bonitas casas datadas en el siglo XV y XVI, aunque la mayoría de ellas han sido reformadas en los últimos años, siempre mantienen el estilo clásico y la decoración de las casas medievales.

¿Dónde comer?

Y para comer, ¿qué mejor que un restaurante con vistas al río y al Castillo? La Table d'O es un restaurante en el que se pueden degustar platos elaborados con productos del mercado local, como pescados y carnes de la región, mientras contemplas unas preciosas vistas.

Rochefort en Terre, uno de los pueblos más bonitos de Francia

Y no lo decimos nosotras, sino que, efectivamente, en el año 2016 Rochefort en Terre se llevó el certificado al "Pueblo más bonito de Francia". Y es que, este pequeño pueblo que tiene tan solo 632 habitantes, derrocha belleza con sus casas medievales pertenecientes al siglo XVI y XVII y su paisaje florido, consiguiendo enamorar a todo el que lo visita. Por todo ello, Rochefort en Terre también está catalogado dentro de los "Pequeños pueblos con carácter", un certificado que se da a los pueblos con más encanto de Francia.

Qué ver en Bretaña © GUILLAUDEAU Donatienne

¿Qué ver en Rochefort en Terre?

  • Castillo de Rochefort en Terre

La fortaleza de este pequeño municipio comenzó a construirse en el siglo XII bajo el nombre de "Roche Forte" ("Roca fuerte"), que daría nombre tanto al pueblo, como a la familia propietaria del castillo. Se trata de un monumento con mucha historia que, tras pasar por varios propietarios a lo largo de los siglos, sería destruido durante la Revolución Francesa hasta que, finalmente, a principios del siglo XX, el pintor americano Alfred Klots lo reformaría para convertirlo en una lujosa residencia.

  • Antiguo Burgo

Es la zona de las casas más antiguas del pueblo, situadas junto al castillo. Las clases sociales altas (clérigos, nobles...) residían en la parte más alta, mientras que las clases más humildes (obreros, curtidores, artesanos...) vivían en el bajo burgo.

Qué ver en Bretaña © GUILLAUDEAU Donatienne

  • Capilla de San Miguel

Esta capilla fue construida en el siglo XVII y es el lugar donde, en la actualidad, se lleva a cabo la celebración de los oficios del Perdón de Nuestra Señora de la Tronchaye, cada año el siguiente domingo al 15 de agosto.

  • Place des Halles

Es una lonja en la que se celebraban los mercados y ferias de Rochefort en Terre. A su derecha, se sitúa el Hotel Urban, un antiguo palacete que en la época servía como prisión señorial, y a su izquierda, el hotel Le Pélican, que antiguamente funcionó como albergue Lecadre y alojamiento de muchos importantes pintores, como Alfred Klots. A día de hoy, este alojamiento ofrece un delicioso menú tradicional para almorzar. Justo enfrente, encontramos el Ayuntamiento de Rochefort en Terre que cuenta con una fachada glicina bicentenaria que derrocha color gracias a la cantidad de flores que la visten.

  • Place du Puits

Una de las plazas más llamativas del pueblo. En ella podemos apreciar un bonito pozo, considerado el protagonista del lugar así como los rasgos de las diferentes épocas arquitectónicas que han pasado por el municipio. Fue en este lugar donde se instaló el primer mercado de la ciudad, así como famosa guillotina, utilizada para ejecutar a los condenados a muerte.

Qué ver en Bretaña © Sandra González

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Tronchaye

Cuenta la leyenda que, en plena invasión normanda, un sacerdote escondió en el tronco de un árbol hueco una imagen de madera de la Virgen amamantando al Niño para ponerla a salvo. Con el paso del tiempo, se decidió construir la iglesia en este mismo lugar. En el interior de este monumento podemos apreciar que la iglesia fue construida en un terreno en cuesta, lo que le hizo tener una arquitectura no enderezada.

Otro lugar, a tan solo media hora en coche de Rochefort en Terre, que te recomendamos no perderte es un pequeño rincón en Lizio en el que volverás a encontrarte con el niño que llevas dentro. Se trata del universo del Poeta Chatarrero Robert Coudray, que utiliza materiales y metales reciclados para convertirlos en preciosas esculturas con movimiento. Y es que, Coudray, además de ser un artista con sus obras, ha sido director de la película francesa "J'Demande pas la lune, juste quelques étoiles..." ("Yo no pido la luna, solo algunas estrellas..."), en la que ha utilizado sus propios trabajos como parte de la escenografía. Sin duda, un lugar que merece la pena visitar para volver, al menos por un rato, a la infancia.

Qué ver en Bretaña © Sandra González

Otros consejos a tener en cuenta antes de viajar a Bretaña

- Antes de nada, debes saber que Bretaña cuenta con un clima bastante húmedo en el que la lluvia es muy frecuente. Por ello, te recomendamos que, si vas a visitar Bretaña, lo hagas entre los meses de abril y octubre y, por supuesto, metas el paraguas y el chubasquero en la maleta.

- ¿Cómo llegar hasta la Bretaña francesa? Existen varias opciones para viajar desde España hasta allí. Una de ellas es el coche, que es una alternativa económica (dependiendo del automóvil que tengas) pero cansada, ya que desde Madrid hasta Rennes hay 1.146 kilómetros. La opción más recomendable es el avión, ya que debido a la distancia, es la más rápida y, para nuestro gusto, más rentable. Puedes volar, por ejemplo, con Iberia Express, que cuenta con dos rutas a Bretaña: al aeropuerto de Rennes y al aeropuerto de Nantes, con billetes desde 29 euros. Y además, es la compañía low cost más puntual, ¡que el tiempo es oro! Sin duda, ¡la opción más rápida!

- Deja hueco en tu maleta para traerte algunos de los productos gastronómicos típicos bretones. Antes de nada, debes saber que la mantequilla salada es utilizada tanto en los platos salados, como dulces de la Bretaña francesa. Un dulce típico de la región es el 'kouign amann' (pastel de mantequilla), ¡está verdaderamente buenísimo! Tampoco puedes dejar de probar las típicas galletas bretonas, el chocolate, las cervezas locales o la sidra bretona, ¡te encantarán!

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por Sandra Gonzalez