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Hablar de sexo con tu hijo

por Redacción enfemenino Publicado en 13 de septiembre de 2009

¡El momento de las cigüeñas y de los niños que vienen de París se ha acabado! Hoy, la educación sexual comienza con los padres y desde una edad temprana. “¿Por qué las niñas no tienen colita?”, “¿Cómo se hacen los bebés?”, “¿Qué es hacer el amor?”… Tantas preguntas inevitables frente a las cuales hay que encontrar las palabas adecuadas. Te mostramos una pequeña guía para abordar libremente las cuestiones sexuales con tu hijo, sea cual sea su edad.

Al descubrimiento de su cuerpo
Hacia los 18 meses, el niño comienza a tomar conciencia de su cuerpo. Lo toca, lo explora... Así es como construye su identidad. Es el momento de decirle que es una niña o un niño, y explicarle simplemente la diferencia entre los dos. El aprendizaje sexual se hace entonces por medio del lenguaje. Se eligen nombres para llamar al pene o a la vulva (en el momento del baño, por ejemplo). Para los niños: colita, pilila... y para las niñas, chichi, rajita... la elección es amplia.

Las primeras preguntas: la diferencia entre los sexos
No hay ninguna regla clara ni ninguna receta milagrosa para hablar de sexualidad con un niño. Lo que hace falta es esperar a sus primeras preguntas. Si las hace, es porque está preparado para una respuesta. A los tres años, el niño está cada vez más intrigado por las diferencias entre su cuerpo y el de los otros. Busca, especialmente, sorprender el nudismo de sus padres. Las cuestiones florecientes son del tipo: “¿Por qué las niñas no hacen pipí de pie?” o “¿Por qué papá tiene una cola grande?”.

> Pueden surgir inquietudes a las que los padres tienen que responder. Las niñas pequeñas se inquietan por no tener un pene; hay que explicarles que su sexo se encuentra en el interior de su vientre. Los niños pequeños tienen miedo de ver su sexo desaparecer o se inquietan por su pequeño tamaño. Es cosa vuestra explicarle que el pene está sujeto al cuerpo y que crecerá conforme lo vaya haciendo él; que el tamaño difiere de unos niños a otros pero que esto no es mejor ni peor.

¿Cómo se hacen los bebés?
A partir de los 4 años, se pasa al estadio superior: los niños comienzan a hacer preguntas sobre la concepción. Primero, a través de los animales, después con cuestiones que conciernen directamente a papá y mamá. Lo que les interesa por encima de todo es el origen de su existencia, menos que la relación sexual. Los padres tienen entonces que subrayar la doble función de los órganos genitales: dar y recibir placer, y hacer bebés. Es importante para el niño tomar conciencia del acto del amor en el origen del nacimiento. Así, se le puede explicar que los padres, cuando se quieren y desean un bebé, se dan un gran achuchón mediante el cual papá pone “la semillita” en “el vientre” o el “agujerito” de mamá. A esta edad, es inútil aventurarse hacia las nociones del placer sexual o de goce porque el niño todavía no tiene conciencia de ello.

> No dudes tampoco en evocar el problema de los abusos sexuales, de manera simple: “Por desgracia, existen personas mayores que les gustaría hacer lo mismo con los niños, y esto no es normal y está prohibido”. El niño se sentirá más a gusto, y en el futuro te contará cualquier posible gesto incongruente por parte de un adulto.

Diferenciar reproducción y sexualidad
A partir de los 6 años, se pueden emplear los términos “pene” y “vagina”, e incluso “espermatozoides” para describir las semillitas. Más tarde, se le explicará que los espermatozoides están destinados a encontrar el óvulo para fecundarlo. Sin embargo, es inútil ser demasiado técnico. La capacidad de memorización y de asimilación depende de cada niño. Una vez explicado, si preguntan por la noción del placer, es cosa vuestra hablar naturalmente, explicándoles que los adultos hacen el amor simplemente porque es agradable.

¿Quién tiene que responder: papá o mamá?
Lo ideal, el padre del mismo sexo tendría que responder a las preguntas, con el fin de sentirse más a gusto con el tema. Pero los niños a menudo necesitan dos fuentes de explicaciones para satisfacer su curiosidad. Depende de cada uno responder en función de lo que es y lo que quiere transmitir.

La actitud que hay que adoptar: ¡NATURAL!
Los niños hacen preguntas francas y de manera simple. Tu cónyuge y tú debéis ser también naturales. La peor actitud consiste en evitar sistemáticamente el tema o aplazar las respuestas. El niño sentirá malestar y correrá el riesgo de no volver a hacer preguntas. Desecha el viejo método de: “¡ya lo aprenderás cuando seas mayor!” Al contrario, el niño necesita obtener respuestas para sentirse que existe.

¿Cómo comportarse frente a la masturbación?
Los padres se enfrentan muy pronto a los juegos sexuales de su hijo. En efecto, los niños se masturban desde muy pequeños, antes incluso de haber aprendido a andar. Para ellos, es una actividad normal. Una manera de descubrir su cuerpo, así como las zonas erógenas. Entre los 15 y los 19 meses, se masturban a menudo en público. Hacia los 2 años, la mayoría otorgan un carácter privado a esta actividad. Sea como fuere, no hay que prohibirle nunca ni criticarlo, pues se corre el riesgo de que crean que el goce es algo prohibido. Explícales, simplemente, que este placer es normal pero que está reservado para la intimidad.

¿Y si no hace preguntas?
Esto no quiere decir que no se interese en el tema sino que ha percibido algo molesto por parte de su entorno cuando ha abordado esta pregunta anteriormente, y ya no se atreve a volver a hablar. Acecha entonces con preguntas indirectas: “¿De dónde vienen los bebés perritos?”... Si no, abordad vosotros mismos los temas eligiendo las palabras adecuadas a su edad o ayudándote con un libro de educación sexual. Es una herramienta muy eficaz y está concebida para cada rango de edad, permitiendo abordar tanto las nociones de procreación como del placer sexual.

por Redacción enfemenino
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