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Cortar el hambre y moderar el apetito

Publicado por Elena Bonet
Publicado en 4 de abril de 2010

¿Un remedio mágico contras las ganas irresistibles de picar? ¡Todas soñamos con ello! ¿Pero cómo podemos distinguir entre los inhibidores del hambre y los moderadores del apetito? A continuación, te contamos las diferencias, los riesgos para nuestro organismo y los resultados reales. Eso sí, una buena alimentación hay que mantenerla siempre.

Medicamentos
Los medicamentos anorexígenos o inhibidores del hambre está elaborados con anfetaminas, substancias químicas potentes que, al actuar sobre el cerebro, aumentan el nivel de actividad del cuerpo, estimulan la vigilancia y cortan el hambre. Son drogas, en el sentido más estricto de la palabra, pues inducen a una dependencia y provocan daños cerebrales.
En España los pocos medicamentos aprobados con el objetivo de reducir peso se pueden comprar sólo con una receta extendida por el médico. Son pastillas para atenuar los síntomas de la obesidad, es decir, para personas con problemas de peso serios sometidas a un seguimiento médico controlado.
Muchos de ellos son retirados del mercado debido a sus efectos secundarios: la supresión de las ganas de comer alimentos con azúcares puede llevar a desarrollar síntomas depresivos, por no hablar del riesgo de hipertensión arterial pulmonar.
Entre los productos existentes en el mercado hoy en día se encuentra el Sibutral® que actúa por medio del sistema nervioso central para controlar el hambre y la saciedad. Entre sus efectos secundarios destacan la aceleración del ritmo cardíaco, un aumento de la presión arterial, problemas digestivos, boca, seca y cansancio, de ahí que sólo pueda ingerirse siguiendo un control médico estricto.

Complementos alimentarios
Los complementos alimentarios destinados a cortar el hambre se denominan “moderadores del apetito”. No conllevan riesgos para la salud y, sobre todo, no deben confundirse con los medicamentos que cortan el hambre.
Son substancias vegetales procedentes de las plantas, la fruta o las algas, la mayoría de las veces mucílagos, fibras o goma adragante que absorben entre 50-100 veces su peso en agua. Dichas sustancias tomadas en forma de polvo o de píldoras con un vaso de agua se hinchan en el estómago, ocupan espacio y calman las ganas de comer. Entre ellas: el fucus, la goma de algarroba, el karaya, la goma guar, la manzana, el nopal... Ahora bien, aunque sean “naturales”, no hay que abusar de ellas porque pueden provocar flatulencias o diarreas. Para evitar este tipo de molestias hay que seguir al pie de la letra las indicaciones que aparecen en el envase (se venden en farmacias, parafarmacias, grandes superficies, tiendas bio...).

Alimentos
Es mucho más sencillo puesto que hay muchos nutrientes presentes en los alimentos que nos permiten reducir de un modo natural el apetito. Principalmente:
-Proteínas. Las encontramos en la carne, el pescado, los huevos, el marisco, etc. Sus propiedades saciantes se deben a su asimilación lenta.
-Fibras. Las frutas y verduras rebosan de fibra y el aporte energético es mínimo. Se hinchan en el estómago y sacian muy rápido.
-Glúcidos lentos. Al regular el nivel de azúcar en sangre limitan los picos de insulina responsables de esas ganas brutales de picar algo dulce.

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