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Adiós al cabello débil: ritual imprescindible para una melena de cine

Patricia Álvarez Publicado por Patricia Álvarez
Publicado en 29 de agosto de 2016

La forma, color, densidad y textura de nuestro cabello, al igual que ocurre con la piel o los ojos, vienen determinadas por la genética, y forman parte de la identidad de cada una, pero afortunadamente, si la suerte no estaba de nuestro lado, todavía podemos hacer mucho por mejorar el aspecto de nuestra melena.

Puede que no tengas el melenón de Paz Vega o Blake Lively, pero si utilizas los productos adecuados y los complementas con unos buenos cuidados, en poco tiempo pasarás a presumir de pelazo como una auténtica celebrity.

Si siempre has soñado con lucir una melena de cine, has de saber que el secreto para conseguir un cabello fuerte, sano y bonito comienza por cuidarlo por dentro y por fuera, y llevar unos hábitos de vida saludables. Algo tan sencillo como aprender a cepillarte correctamente o incluir en tu dieta ciertos alimentos serán suficiente para acabar con el cabello débil, quebradizo y con tendencia a caerse, y cambiarlo por un pelo brillante, sano y con mucho volumen.

Somos lo que comemos

Una buena alimentación no solo se traduce en una buena piel, sino que también se refleja en el aspecto y calidad de nuestro cabello. Por ello, es importante seguir una dieta equilibrada, que incluya todos los aminoácidos esenciales (los que el organismo no puede sintetizar por sí mismo y solo se obtienen de la alimentación), vitaminas y minerales necesarios para que nuestro pelo luzca fuerte, denso y brillante.

  • Nueces: Uno de los alimentos más eficaces en la lucha contra la caída del cabello. Su ingesta favorece la circulación sanguínea, por lo que el oxígeno, las vitaminas y los minerales llegarán con más facilidad a los folículos pilosos, mejorando la resistencia del cabello.
  • Verduras de hoja verde: Son muy ricas en hierro y vitaminas del grupo B, lo que las hace perfectas para frenar la caída del cabello y fortalecerlo desde el interior.
  • Zanahorias: Son ricas en betacaroteno y vitamina A, dos nutrientes esenciales en la regeneración y fortalecimiento de los tejidos, incluido el del cuero cabelludo.
  • Pescado azul: gracias a su alto contenido en omega-3 le aportará a tu cabello el brillo y la suavidad que necesitas.
  • Huevos: su alto contenido en proteínas y aminoácidos esenciales fortalecen los folículos pilosos, mejorando la textura y añadiendo brillo y volumen al cabello.

Mascarillas naturales

Las mascarillas capilares son una pieza clave en la rutina de cuidado de nuestro cabello, principalmente si necesitamos una dosis extra de hidratación o reparar el daño causado por el paso del tiempo, unos malos hábitos o por agentes externos.

Además, si lo que buscamos es fortalecer el cabello débil, nuestra cocina nos proporcionará todos los ingredientes necesarios para crear nuestra propia mascarilla casera, 100 % efectiva y apta para todos los bolsillos.

¿Qué necesitaremos? Aceite de oliva, miel y huevo. Brillo, vitalidad y frenar la caída del cabello son los beneficios que nos aportará la miel, mientras que el aceite lo nutrirá en profundidad. El huevo, por su parte, al ser rico en proteínas y aminoácidos esenciales, nos aportará mucho más volumen y textura, dando como resultado un pelo fuerte, bonito y con mucho brillo.

Lo primero que tendremos que hacer es batir el huevo en un recipiente y añadirle una cucharada de aceite de oliva y dos de miel. A continuación, removemos hasta formar una pasta homogénea. Repartimos la mezcla de manera equitativa como si de una mascarilla al uso se tratase, y dejamos actuar durante 30 o 40 minutos. Si quieres potenciar el efecto de la mascarilla, envuélvete la cabeza con una toalla o gorro de ducha mientras actúa.

Por último, enjuagamos con abundante agua, nos lavamos con nuestro champú habitual, ¡y a presumir de pelazo!

© iStock La temperatura ideal

La temperatura del agua con el que nos lavamos el pelo es muy importante. Si elegimos una temperatura muy alta, no solo estaremos dañando nuestras fibras capilares, haciendo que tras la ducha nuestro cabello esté mucho más encrespado y sin brillo, sino que además también estaremos acabando con la barrera protectora de nuestra piel.

Lo ideal, es optar por agua tibia, de una temperatura similar a la del cuerpo humano, por lo que deberá estar entre los 28º y los 35º, y nunca superarlos. Sin embargo, el último enjuague antes de salir de la ducha has de hacerlo con agua fría, para que tu pelo gane en salud, brillo y vitalidad. ¿Por qué?

El calor abre la cutícula, y permite que todos los productos que aplicamos en nuestro cabello durante la ducha penetren mejor, pero si el último enjuague lo hacemos con agua a la misma temperatura, la cutícula permanecerá abierta una vez hayamos salido de la ducha. Esto implica que, cuando le apliquemos aire con el secador, eliminaremos toda la hidratación que le habíamos aplicado, y cuando el pelo se enfríe y la cutícula vuelva a cerrarse, ya no tendremos en nuestro pelo ninguno de los beneficios de los productos que habíamos aplicado.

Si por el contrario, nos enjuagamos el pelo con agua fría, el cambio de temperatura servirá para sellar la cutícula, evitando así que se pierda la hidratación conseguida con nuestro champú, acondicionador y mascarilla.

Secar con cuidado

El cabello mojado es especialmente sensible, por lo que a la hora de secarlo debemos evitar frotarlo enérgicamente con la toalla, ya que así solo conseguiremos romperlo y debilitarlo.

En su lugar, debemos optar por envolverlo en una toalla de rizo, si es especial para facilitar el secado del cabello mucho mejor, y dejarlo secar en ella durante unos 20 minutos. Así, cuando retiremos la toalla, ésta ya habrá absorbido toda la humedad, lo que también reducirá el tiempo de secado con el secador, y nuestro pelo se dañará mucho menos.

Además, puedes aprovechar estos minutos para vestirte, maquillarte o desayunar, por lo que esta técnica no te supondrá ningún esfuerzo y ahorrarás unos minutos valiosísimos a la hora de arreglarte por las mañanas.

Cepillado progresivo

Cuando el cabello se encuentra todavía húmedo es el momento perfecto para desenredarlo, ya que evitarás el encrespamiento y la electricidad estática que surge en muchas ocasiones al cepillarlo en seco, pero también tienes que tener en cuenta que al estar mojado, es mucho más quebradizo, por lo que tendremos que evitar movimientos bruscos o peines inadecuados.

Existen muchos tipos de peines y cepillos en el mercado, por lo que lo primero es elegir el que mejor se adapte a nuestros gustos y a las necesidades de nuestro cabello. Si eres de las que prefiere peine, lo ideal es que sea de púas anchas y separadas, mientras que si lo tuyo son los cepillos, lo mejor es que optes por uno de cerdas de plástico flexibles si tu cabello es frágil y por uno de cerdas de madera si tu pelo tiende a encresparse con facilidad.

En cuanto a la técnica de cepillado, te recomendamos que empieces a desenredar por las puntas, y vayas subiendo poco a poco a medida que vayas eliminando los nudos. Así evitarás romper el cabello y favorecer su caída.

Protégelo siempre

Al igual que ocurre con la piel, un cabello sano y fuerte no solo se consigue proporcionándole los mejores cuidados, sino que también debemos protegerlo de las agresiones externas.

La contaminación y las radiaciones UV, sobre todo en los meses de verano, afectan a la salud de nuestro cabello, y mucho. Para evitar que se estropee, debemos protegerlo siempre que nos expongamos al sol, utilizando sombreros, pañuelos o gorras, para impedir que los rayos solares incidan directamente sobre él.

Además, es importante que le apliquemos un producto específico de protección solar que contenga SPF, mucho mejor si es resistente al agua, ya que nos protegerá de los efectos nocivos del sol y de la sequedad que proporcionan el cloro de las piscinas y la sal del mar. ¡Un pelo sano y bonito los 365 días del año!

Malos humos

Que el tabaco afecta de manera muy negativa a nuestra salud no es nada nuevo pero, ¿sabías que también influye directamente en la caída y falta de densidad de nuestro cabello?

Pérdida de vitalidad, mayor sequedad de la cutícula y fragilidad de la fibra capilar son solo algunas de las consecuencias negativas que produce el tabaco en nuestro pelo, por lo que para lucir una melena más bonita y espesa (y para mejorar tu vida en muchos otros aspectos) dejar de fumar es el mejor consejo que te podemos dar.

La nicotina, el alquitrán, y las demás sustancias procedentes del humo que se inhala impiden el correcto funcionamiento del folículo piloso y, en consecuencia, la formación de nuevo cabello. Además, estas sustancias producen atrofia cutánea y sequedad, lo que favorece la pérdida de cabello.

Si eres fumadora pasiva tampoco te libras de los efectos perjudiciales del tabaco, ya que al estar expuesta de manera constante al humo, las fibras capilares y la piel del cuero cabelludo están expuestas al envejecimiento prematuro de sus células.

Sabemos que no es fácil acabar con un vicio como el tabaco de raíz, pero eliminarlo de tu vida para siempre, solo te traerá consecuencias positivas. ¡Cambia los malos humos por una piel y un cabello mucho más sanos!



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