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Organizar el día después de la boda

por Redacción enfemenino Publicado en 15 de septiembre de 2009

¡Ya está! El gran día ha pasado y de ahora en adelante estás oficialmente casada. Entonces, ¿ha terminado la fiesta? ¡No obligatoriamente! Siempre es posible prolongarla un poco organizando un celebración “del día siguiente a la boda”, una pequeña recepción muy relajante y post-gran día que gusta hacer cada vez más a los recién casados. Modo de empleo.

¿A quién invitar?
Evidentemente, no vas a organizar un banquete bis de tu boda convidando a todas las personas que estuvieron presentes la víspera. A menos que tengas un presupuesto muy elevado.
Tradicionalmente, esta pequeña fiesta es la ocasión para reunir a tu entorno más próximo: abuelos, padres, hermanos y hermanas, testigos y tu círculo de amigos más cercano.
¡Olvídate de la tía María a la que ya has aguantado la víspera y di adiós a los vecinos pesados de tus suegros!
A saber: Toma la precaución de avisar a los invitados VIP unas semanas antes del gran día con el fin de evitar cuchichear la víspera, y delante de los demás, el sitio de la cita.

¿Dónde recibirlos?
Todo va a depender de tu presupuesto y del número de invitados.
- En tu casa o en la de tus padres: ¿por qué no? Si tu casa o la suya son suficientemente grandes para recibirlos, sería una pena privarse de ella. Esto hará la pequeña fiesta aún más íntima y acogedora. Sin olvidar el ahorro que supone.
- En un parque, un bosque, un campo o en la playa... En resumen, en la naturaleza para hacer un picnic. Con la condición de que el tiempo lo permita...
- En un restaurante: acuérdate de reservar un salón privado y pregunta lo que os proponen. Si economía se resiente puedes proponer no pagar más que las bebidas o la comida, habiendo avisado previamente a tus invitados de este acuerdo.
A saber: A veces, el lugar donde se desarrolla tu banquete de boda puede proponerte organizar esta pequeña post-fiesta. O poner a vuestra disposición una pequeña sala. Acuérdate de negociar un precio interesante y agrupado en el momento de alquilar el lugar.

¿Qué proponer?
Después del ágape de la víspera, no hay ninguna necesidad de imaginar una comida pantagruélica. Un menú simple irá muy bien. El objetivo es, sobre todo, encontrarse para aprovechar más a la gente cercana y para apreciar de una manera distendida su compañía.
- Un brunch: un término medio entre un desayuno tardío (perfecto para los que se levantan tarde) y una comida. Bebidas calientes y zumos de frutas para rehidratarse y para olvidar los excesos de alcohol de la víspera, huevos, bacon, tostadas, ensaladas o bollería para satisfacer todos los gustos.
- Una barbacoa: distendida y agrupadora, no exige muchos preparativos y satisface a todos los paladares. Acuérdate también de prever brochetas de verduras o de pescado para los que no les gusta la carne. Encuentra un voluntario para que se ocupe.
- Un buffet en el campo: encarga a un catering platos de charcutería, quesos y un surtido de ensaladas. Esta fórmula te evitará despertarte al alba para prepararlo todo.
A saber: Nunca hay que servir las sobras de la víspera. ¡Bajo el riesgo de provocar una intoxicación alimenticia a tus invitados! En absoluto puedes garantizar que se han respetado la cadena de frío y los modos de conservación.

¿Qué ponerse?
Es momento para relajarse. ¡Pero cuidado! Esto no quiere decir que vayas a poder presentarte en leggins y camiseta o de cualquier manera. ¡El contraste con tu aspecto de la víspera sería demasiado violento! Ponte un casual-chic: ni demasiado elegante ni demasiado informal. Un vestidito veraniego con un bonito sombrero, una camisa blanca e impecable con unos vaqueros color crudo... Para tranquilizarlos, ten a tus invitados informados de la vestimenta a adoptar.

por Redacción enfemenino

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