Inicio / Mujer hoy / Trabajo / Las 7 reglas de oro de la mamá activa

Las 7 reglas de oro de la mamá activa

Publicado por Redacción enfemenino
Publicado en 8 de marzo de 2016

Indiscutiblemente, conciliar vida laboral y familiar a veces se convierte en una auténtica pesadilla. Pero, las cifras van cambiando de forma positiva. ¡La conciliación es posible! Todo es cuestión de saber organizarse. Presta atención a los consejos que te vamos a dar para que pasar tiempo con los tuyos sea más fácil y sencillo.

Es cierto que conseguir el éxito profesional es más difícil para una mujer que para un hombre y es que muchas veces nuestros sueños laborales se ven truncados por decidir ser madres. La indiscutible responsabilidad que supone la maternidad, y todo lo que ella conlleva, hace que las mujeres tengamos que sufrir un parón en nuestra vida profesional que a algunas les puede salir muy caro.

Afortunadamente los tiempos cambian y muchas mujeres aseguran haber podido conciliar su vida profesional y personal gracias fundamentalmente a la llegada de las nuevas tecnologías. La incorporación progresiva del teletrabajo y los programas de conciliación son las algunas de las herramientas que lo han hecho posible.

Pero más allá de algo tan natural como ser mamá, son muchas las mujeres que siguen luchando para poder conciliar vida laboral y familiar. Las restricciones horarias, dejar todo organizado en casa y los posibles imprevistos que puedan surgir se convierten en el pan nuestro de cada día. Para echarte una mano vamos a darte algunos consejos que te serán de gran ayuda a la hora de conciliar.

Las reglas de oro de la mamá activa

1. ¡Organízate!

El tiempo puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo. Como mamá y mujer activa, intenta controlarlo y planificar tu semana. Por ejemplo, puedes ganar tiempo si preparas por la noche la ropa y las mochilas de los niños y te ocupas de las facturas y otras cargas cuando tengas un momento libre a lo largo del día. En cuanto a la compra, piensa en Internet. Basta con dedicar media hora en tu descanso de mediodía o antes de salir de trabajar. Para no agobiarte, también puedes optar por hacerte una lista: bien a principios de cada semana, donde organices todas las tareas (compras, citas médicas, reuniones de trabajo) o bien diaria, si la previsión no es lo tuyo.

2. Adelántate en el trabajo

Ser madre no significa que rindas menos que un trabajador sin hijos. La concentración y una buena dosis de dinamismo serán tus puntos fuertes. Demuestra a tu superior que eres eficaz y sabes aprovechar tu horario laboral. Si haces tu trabajo dentro de tus horas o algunos días los planeas para entrar un poquito antes al a oficina y así adelantar tareas, nadie te podrá recriminar que salgas a tu hora. Es más, si un día tienes que salir antes, ¡nadie podrá reprocharte tus imperativos familiares1

3. Cada cosa a su tiempo

Para estar al 100% siempre tienes que saber separar las cosas. En casa, olvídate del trabajo y viceversa. Es el único modo de ser eficaz y de aprovechar momentos de calma. Y si realmente necesitas exteriorizar algunas cosas, llama aquellas personas más cercanas que puedan entenderte por ejemplo, durante la hora de la comida. Si tus hijos tienen la costumbre de llamarte al trabajo por cualquier tontería, ¡páralo! Las llamadas deben reservarse para las urgencias. Lo mismo para tu jefe, que no te persiga con el teléfono o por mail hasta cuando estás en casa. Deja tu contestador encendido y por supuesto, al día siguiente no habrá ningún problema en atender todas sus peticiones.

4. Tranquilízate

Tu existencia no debe concentrarse únicamente en tu familia y tu trabajo. Te necesitan, es un hecho pero tienes que saber reservarte tiempo para ti. Opta, por ejemplo, por practicar una actividad física: correr o ir al gimnasio para liberarte, yoga para relajarte o incluso irte de compras con amigas para distraerte. Lo importante es que estés un poco sola contigo misma y recargues pilas.

5. Déjate ayudar

Trabajar es una decisión que habéis tomado en primer lugar tú, y en segundo lugar en consenso con tu pareja. Por ello, debes implicarlo en la organización de vuestra vida cotidiana. Tus hijos, además también pueden ayudarte. Fregar los platos, preparar la comida, pasar el aspirador, ir a comprar, bañar a los peques… El reparto de las tareas es indispensable para el éxito. Y si tienes los recursos financieros suficientes, también puedes contratar a una persona de apoyo para la casa, a una canguro para que se ocupe de los niños o echar mano de los recurrentes abuelos que siempre están ahí para echarnos un cable. Si no viven muy lejos, también pueden proponer actividades a tus pequeños durante el fin de semana para que tengas un poco de intimidad con tu pareja.

6. No te culpabilices

Ninguna mujer puede llevar todo sin recaer en algún momento. Aprende a ceder y a no culpabilizarte demasiado. ¿No has acabado todo lo que tenías previsto hacer? ¿No te quedan fuerzas para cocinar algo para los niños? ¡Que no cunda el pánico! No te querrán menos si les descongelas una pizza de vez en cuando, ¡más bien al contrario! Aprovecha tus momentos de tregua sin remordimientos.

7. Sigue siendo mujer

Ser madre, esposa y mujer activa no te debe convertir en una esclava. La palabra clave para una felicidad total es: la feminidad. Demasiadas mujeres tienden a dar todo a sus personas más cercanas poniendo en peligro su bienestar. Así que, de vez en cuando, date algún capricho y sobre todo, ¡cuídate siempre! Si te gusta, ve a la peluquería, date un masaje, hazte la manicura, una limpieza facial, cómprate un vestido sexy… Todo esto te ayudará a recordar que ante todo eres mujer y que estás orgullosa de serlo.

Puede interesarte