Formentera, la isla del tiempo perdido

Publicado el PorMaria Calvo

Es el lugar perfecto para no compartir con nadie o para pasar mil noches de amigos. Allí, el tiempo se para y el mundo se mueve. Entre risas y salitre, la vida en Formentera se empeña en ser maravillosa. Te invitamos a lanzarte de cabeza al paraíso.

Quien ha tenido la suerte de viajar a Formentera, entiende por qué se le conoce como “el último paraíso”. Es un lugar que aún conserva ese toque intacto y salvaje que le hace tan especial. Allí la vida pasa lentamente, se desconecta del mundo. De una punta a otra de la isla sólo hay 20 Km y se puede atravesar fácilmente a pie. Es una tierra para recorrer sin prisa, descubriendo acantilados, calas de ensueño, campos trazados con paredes de piedra seca e higueras apuntaladas que crecen a lo ancho. Si quieres evadirte del mundo estas vacaciones, éste es tu destino deluxe. Primavera es la época perfecta para disfrutar de este trocito de Baleares sin tener que esquivar a las hordas de italianos que masifican la isla cada verano.

Paseando por su arteria principal, a al altura del pueblo de San Ferrán, llama la atención un pequeño establecimiento decorado con gusto exquisito. Es imposible no hacer una parada en el camino para sumergirse de lleno en el universo de Catalina House. Más que una tienda de decoración, es un estilo de vida que sabe a Mediterráneo por los cuatro costados. Este espacio de corte tradicional recoge la esencia de Baleares en cada uno de sus detalles.

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El nombre de la tienda esconde detrás una historia ligada de raíz a Formentera. Su propietaria, la interiorista Estela Gómez Lupión, echa la vista atrás y recuerda su llegada a la isla, cuando se cruzaba con esas tradicionales señoras baleares vestidas de negro y con el pelo recogido en una larga trenza. Catalina era un nombre muy común entre ellas y le pareció buena idea adoptarlo para su establecimiento. De este modo, recogía esa esencia de toda la vida que tan bien sabe plasmar en sus proyectos. Se puede decir, en efecto, que el nombre de Catalina House es un homenaje a la mujer payesa de antes pero con un guiño internacional.

A pesar de su pasión por el Mediterráneo, fueron las frías aguas del Cantábrico las que vieron nacer a Estela. Los proyectos de interiorismo de esta santanderina, que vive a caballo entre Barcelona y Formentera, beben de la tradición isleña consiguiendo una atmósfera muy especial. Sus creaciones se labran a base de maderas y fibras naturales que aportan un plus de calidez y de piezas únicas con mucha personalidad que ponen el sello de distinción. Los tonos neutros son sinónimo de la arquitectura de Formentera, y la interiorista sabe mezclarlos de forma magistral con divertidos toques de color, que dan un punto fresco y sofisticado a sus diseños.

Le preguntamos por su idilio con la isla. ¿Por qué Formentera? Para ella es un sitio que tiene una fuerza especial. Es esa relación de amor que te llega y es tan difícil de explicar. Además, intentamos sonsacarle su lista de lugares secretos que no vienen en las guías pero, entre risas, asegura que vienen todos. Lo que nos aconseja, después de muchos años pasando temporadas allí, es salirse de los horarios. Comenta que «poder darse un baño en Illetes a las 9 de la mañana con la playa para ti sola es una sensación única».

Resulta difícil recomendar lugares nuevos en una isla tan pequeña, pero queremos recordarte las direcciones más interesantes para que exprimas al máximo tu experiencia balear.

¿Qué debes visitar?

Ni que decir tiene que el mayor lujo de la isla son las playas de arena blanca y las calas escondidas. Son Patrimonio de la Humanidad y las autoridades hacen malabarismos por mantenerlas a flote. No te pierdas Ses Illetes, una playa de postal elegida entre las mejores del mundo, o Caló des Mort… mejor no te decimos nada, ¡deja que te sorprenda!

Cap de Barbaria es un faro de visita obligada. Conocido por la película Lucía y el Sexo, se ha convertido en un clásico de la isla. Otro faro que debes visitar se sitúa en el municipio de La Mola, un lugar mágico que sorprendió hasta al mismísimo Julio Verne.

Formentera ha sabido conservar el espíritu hippy de los sesenta. Ese ambiente de paz y amor se respira en el mercadillo de La Mola todos los miércoles y domingos del verano. Además, en la carretera de entrada al pueblo, puedes encontrar un mirador que ofrece una de las mejores vistas de la isla.

Pasea por los pueblos de San Francesc o San Ferrán. Lugares sin pretensiones chapados a la antigua, pero que conservan un sabor tradicional que les hace irresistibles.

¿Dónde comer?

Entre los viejos conocidos de la isla se encuentra el restaurante Juan y Andrea. Ofrece una cocina marinera a base de arroces, pescados y mariscos, todo aderezado con privilegiadas vistas al mar. ¡Prepara la cartera!

Can Dani, restaurante pitiuso con Estrella Michelín a sus espaldas. ¡Ahí es nada!

No descubro mucho diciendo que el Blue Bar es uno de los lugares míticos con mejor ambiente nocturno, pero hay que hacer mención especial a su carta de comida mediterránea y asiática.

Chez Gerdi está situada en la playa de Es Pujols. Propone una elaborada carta gourmet de comida italiana, ambiente selecto y algo de postureo.

Beso Beach, es el restaurante de moda y de la gente guapa. Su carta es un mix de cocina vasca y mediterránea, y su puesta de sol, una de las más espectaculares de la isla. Disfruta del atardecer con mojito en mano. Orlando Bloom o Kate Moss ya se han dejado seducir por el poder de la «B».

La playa sigue ahí también en primavera. Aprovecha los tímidos rayos de sol que ya empiezan a despuntar y disfruta de la experiencia única que ofrece la isla Pitiusa.

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