El increíble y explosivo poder de la danza

Publicado el PorBorja Gutiérrez

Increíbles explosiones se alían con el enigmático y atrayente poder de la danza para lograr imágenes increíbles, casi surrealistas, de hipnótico resultado.

Imagina que has dedicado buena parte de tu vida a estudiar derecho, que tras licenciarte montas un bufete de abogados, que te dedicas a ejercer la abogacía durante años y que, de repente y, como fruto de la inspiración, un día descubres que no te gusta lo que haces y decides solucionarlo.

© Alexander Yakolev
1/29
© Alexander Yakolev
2/29
© Alexander Yakolev
3/29
© Alexander Yakolev
4/29
© Alexander Yakolev
5/29
© Alexander Yakolev
6/29
© Alexander Yakolev
7/29
© Alexander Yakolev
8/29
© Alexander Yakolev
9/29
© Alexander Yakolev
10/29
© Alexander Yakolev
11/29
© Alexander Yakolev
12/29
© Alexander Yakolev
13/29
© Alexander Yakolev
14/29
© Alexander Yakolev
15/29
© Alexander Yakolev
16/29
© Alexander Yakolev
17/29
© Alexander Yakolev
18/29
© Alexander Yakolev
19/29
© Alexander Yakolev
20/29
© Alexander Yakolev
21/29
© Alexander Yakolev
22/29
© Alexander Yakolev
23/29
© Alexander Yakolev
24/29
© Alexander Yakolev
25/29
© Alexander Yakolev
26/29
© Alexander Yakolev
27/29
© Alexander Yakolev
28/29
© Alexander Yakolev
29/29

Algo así o exactamente esto fue lo que le ocurrió a Alexander Yakolev, tras muchos años de carrera que conllevaron el mismo número de años de insatisfacciones. De la noche a la mañana apartó las leyes y los libros de derecho civil y penal para dedicarse a su pasión frustrada: La fotografía.

Su obsesión por el cuerpo humano y la capacidad de éste para moverse y transformarse, así como la captación de instantes y momentos visualmente únicos, han guiado sus pasos en el medio fotográfico. Su primer gran proyecto buscó capturar la magia de la danza mientras bailarines de todo tipo y condición la practicaban. Ahora, después de alcanzar importante reconocimiento gracias a una ingente cantidad de horas de esfuerzo y dedicación, ha vuelto a sorprender con su nuevo trabajo.

En el, bebe de su inspiración inicial a la vez que busca el «más difícil todavía» para dotar de mayor traslación y movimiento a las escenas que captura. Con un sencillo truco, a base de harina, ha logrado que sus imágenes casi «exploten» ante la mirada impasible del espectador.

Al llenar los cuerpos de los bailarines y los ambientes en los que se desenvuelven con este polvo blanco, se crea una atmósfera mágica que consigue realzar de una manera mucho más efectista y estética los movimientos de los protagonistas.

Alexander, que ha recopilado todas estas fotografías bajo una serie titulada `The mirages´, en español `Los espejismos´, vuelve a sorprendernos con su trabajo para demostrarnos que, en la fotografía, no está todo inventado y que, cuando ésta se alía con el mundo de la danza, las posibilidades son infinitas y casi inimaginables.

Y además:
Perfecta imperfección: El fotógrafo que captura la belleza de animales discapacitados
Bañados en plata: La belleza de la danza al desnudo