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10 señales que pueden alertarte sobre acoso escolar en niños

por Carla Dominguez Creado en 11 de septiembre de 2019
© GettyImages

A muchos niños les cuesta hablar con sus padres sobre temas tan delicados como por ejemplo el acoso escolar. Si además, a esto se suman que no tienen hermanos el silencio aumenta y lo niños sufren sin contarlo a sus padres. Por ello, te aconsejamos que estés muy atento a las señales que de forma indirecta van haciendo los peques y más si sueltan alguna de estas frases.

Contenido elaborado en colaboración con la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar

Los adultos muchas veces al ir siempre con mucho estrés, no somo capaces de ver si nuestros hijos tienen preocupaciones o temores. Muchos más niños de los que crees no se sienten a gusto en el colegio porque sufren acoso. Aunque creas en un principio que los niños no tienen preocupaciones no es así, ya que hay ciertos aspectos que sí que pueden preocuparles en el colegio.

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Es importante que los padres estén atento y que escuchen a los niños, y sobre todo que les observen. La mayoría de niños que sufren acoso según la AEPA, lo hacen en silencio y sin pedir ayuda a nadie. Estas son 10 de las señales que pueden alertarte y saber si tu hijo puede sufrir acoso:

1. Cambios en el comportamiento normal.
2. Temor a ir al colegio.
3. Explosiones de ira.
4. Insomnio y pesadilla.
5. Ansiedad y tristeza.
6. Enuresis (pis).
7. Dolores de estómago y cabeza constante.
8. Disminución del rendimiento escolar.
9. Ideación suicida.
10. Estrés postraumático.

La mayoría de los niños no suelen comentar con sus padres sus problemas y si en algún caso sufren acoso. Por eso, desde la AEPA recomiendan que estemos atentos a cualquier señal como las de antes que nos puedan indicar que el niño puede estar sufriendo algún problema en el colegio o en su entorno. Aún así, es cierto que algunos niños si que suelen manifestar en algún momento su malestar con pequeñas frases de las cuáles tenemos que estar pendiente. Te enseñamos algunas de ellas y cómo tienes que actuar en cada caso.

"Me duele el estómago."

Si el niño está sano y no hay antecedentes médicos de dolor abdominal recurrente, debemos alertarnos. El niño puede estar sufriendo alguna preocupación que la traslade a su estómago. Los niños menores de diez años suelen expresar con mucha dificultad sus sentimientos, también por vergüenza. Un dolor abdominal constante después de haber ido al médico puede ser un síntoma de nervios en el menor que debemos tener en cuenta por si tiene problemas en el colegio.

Cuando el dolor abdominal es un "sin causa" regular, es importante que los padres pasen tiempo con el niño. No se trata de poner el dolor de estómago en primer plano, solo se trata de preguntar y escuchar cómo fue el día. Beber una taza de té juntos y hablar sobre lo que está sucediendo en su vida en este momento. ¿Qué tal el día en el colegio? ¿Hubo alguna riña? ¿Hay algo que te preocupa?

Principalmente, el dolor abdominal suele ser uno de los más eventuales asociados a nervios y ansiedad.

"Tengo miedo."

El miedo en los niños puede ser debido a muchas causas y es importante comprenderlas. Dependiendo de la fase de desarrollo, ciertos miedos son "normales". A la edad de ocho meses, los niños se asustan y tienen miedo de separarse de sus padres. Un poco más tarde, alrededor de los tres o cuatro años, los niños se encuentran en la llamada fase mágica. Tienen miedo a la oscuridad o monstruos, porque su imaginación es más pronunciada y se mantiene mucho más alerta a todo. A la edad de seis años, entienden más del mundo, escuchan y ven noticias y temen las guerras, los desastres o las catástrofes, incluso aunque sucedan muy lejos. A la edad de aproximadamente ocho años, sienten la primera presión para actuar, y como son jóvenes, la ansiedad social se agrega a la separación de sus padres.

Los padres deben hablar con sus hijos, investigar de dónde viene el miedo y ayudar a sus hijos a aprender a lidiar con el miedo. Aquellos que aprenden a controlar su miedo y dominar la situación, fortalecen su confianza en sí mismos.

Sin embargo, si la ansiedad del niño dura más y la fase de desarrollo para la cual la ansiedad es típica ya ha ido más allá, el niño puede tener un trastorno de ansiedad. Aquí es donde la terapia conductual puede ayudar. Hable con su pediatra al respecto, porque si se diagnostica un trastorno de ansiedad, el seguro de salud se hará cargo de la terapia.

"No, no, no."

La negatividad es uno de los efectos secundarios del acoso escolar. Los niños que se siente deprimidos y presionados por otros compañeros suelen convertirse luego en personas más negativas, y tener muchas rabietas con sus padres. Es cierto, que son niños, y muchas ocasiones te podrás encontrar con lloros en casa pero el comportamiento de los niños víctimas de acoso es muy distinto. Además, se aprecia muy bien ya que cambia su personalidad muy rápido. Además, el "no" se vuelve una palabra constante en sus acciones. Los padres deben estar alertas cuando el niño cambia de esta forma tan drástica. Además, de una negatividad constante suele estar asociado a un bajo rendimiento escolar

En general, los padres pueden ayudar a los niños a protegerse para evitar caer en una depresión. La estabilidad familiar y una buena relación con ellos les proporcionará seguridad al niño. Los padres pueden ayudar a sus hijos a aumentar su confianza en sí mismos, pueden crear una sensación de logro, dar responsabilidad al niño y así reducir los temores. Tales medidas pueden protegerlos contra la depresión, pero no son garantía de ello. Porque la depresión es una enfermedad y debes tomarla en serio. Así que si tienes más dudas consulta con asociaciones como la AEPA, o Stop Haters y te podrán asesorar sobre cómo llevar este tema.

"No quiero ir a la escuela."

La presión en el colegio y los insultos pueden hacer que los niños no quieran ir al colegio. Si alguna vez te lo nombra intenta hablar con ellos para saber el motivo por el cuál no quieren ir a la escuela. Si ves que se repite en muchas ocasiones lo mejor es que preguntes a los profesores para que estén más atentos por si en el colegio perciben algún tipo de acoso por parte de algún compañero.

"¿Puedo dormir contigo?"

Es muy común que de vez en cuando los niños quieran dormir con sus padres. En principio no debe ser un motivo de alerta cuando se trata de algo espontáneo y vemos que se sienten a gusto. Sin embargo, cuando se convierte en una rutina y notamos que tienen pesadillas por las noches debemos alertarnos. Los niños cuando temen algo lo primero que hacen es refugiarse en sus padres de alguna forma, y una de las más ahbituales suele ser dormir con ellos. Si le pasa muy a menudo intenta conocer por qué lo hace y si realmente es por qué le preocupa algo. Los niños son muy inocentes y si ves adquiriendo su confianza te irán contando realmente cuál es el motivo de su miedo.

"No me siento bien."

Los niños suelen tener mucha más vitalidad que los adultos por lo que es muy raro verlos apagados o de mal humor. Cuando notes que el niño constantemente está triste y sin energía debes prestar mucha más atención. Los miedos hacen que los niños se sientan peor de forma constante. Intenta transmitir esta preocupación en el colegio para que los profesores puedan echar un vistazo e identificar si el niño tiene el mismo comportamiento o no en clase.

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