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Melocotones y nectarinas

por Elena Bonet Publicado en 4 de abril de 2010

El melocotón, procedente de la familia de las rosáceas, es el fruto del melocotonero. La nectarina, su prima hermana, tiene un sabor realmente similar. Los encontraremos en el mercado de junio a agosto, en pleno corazón veraniego.

Melocotón, nectarina: ¿cuál es la diferencia?
El melocotón amarillo, blanco o casi violáceo, se caracteriza por la piel aterciopelada y la carne tierna y perfumada. Las nectarinas son de piel lisa, roja, y a veces con manchas amarillas, y con cierto aire a las ciruelas grandes.

Las variedades
Melocotones amarillos

De carne firme, son más resistentes que los melocotones blancos, pero con algo menos de sabor.

Melocotones blancos

Gustosos, se deshacen en boca y son realmente sensibles al tacto.

Melocotones de viña

Muy perfumados y de carne rojiza. Gustan por su característico sabor.

Nectarinas

Originarias de América, son de carne blanca o amarilla y realmente jugosas. Es una fruta que se conserva durante muchísimo más tiempo que el melocotón debido a su firmeza. Aunque suelen ser de hueso libre, el de las amarillentas sí que se adhiere a la pulpa.

¿Cómo elegirlos?
>El melocotón debe estar muy maduro, blando y perfumado.
>La nectarina debe ser de piel lisa, blanda al tacto, sin manchas y con un olor deliciosamente dulce.
>En ambos casos, hay que elegirlos un poco verdes para que sigan envejeciendo a temperatura ambiente. Cuando los veas en el mercado, presta atención: ¿están alineados o unos encima de las otros? Cuando los amontonan se estropean mucho antes.

¿Cómo prepararlos?
Los melocotones siempre hay que pelarlos porque en la piel, vellosa, aterciopelada y sometida a varios tratamientos, suelen aparecer bacterias. En el caso de las nectarinas, hay suficiente con lavarlas bien con agua fría.
A continuación, corta la fruta en dos, quítale el hueso y divídela en láminas o cuartos, según el uso que quieras darle.

¿Cómo conservarlos?
Si no están demasiado maduros, déjalos a temperatura ambiente en un plato porque si los amontonas se pudrirán muy rápido. Si los metes en la nevera, en un par de días se deshidratarán y la carne se volverá harinosa. Otra opción es congelarlos. ¿Cómo? Corta la fruta en dos, quítale el hueso e introdúcela en agua con limón durante un par de minutos. Esto hará que no pierda el color original.

¿Cómo cocinarlos?
Puedes hacer compota o mermelada y añadir un toque de menta, canela o frutos rojos. Los unos con los otros combinan más que bien. Quedan exquisitos gratinados, en pastel de cerezas, en flan o natillas. ¿Has probado el crumble con chocolate y nectarina? En cremas, mousse o sorbetes, el sabor delicadamente perfumado del melocotón es una gran baza. Y no olvidemos los muslos de pollo, el conejo, el magret y las gambas, con los que forman jugosos dúos.

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