Si tu puré de patatas queda soso, los franceses recomiendan este truco que podría cambiarlo todo (y no te lo imaginas)
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En plena fiebre foodie, los chefs franceses señalan un ajo cocinado a fuego lento como clave de su puré de patatas más cremoso: así lo adaptan a tu cocina.
El puré de patatas de toda la vida gusta, pero cuando pruebas una versión con sabor y sin grumos, el listón sube para siempre. En cocinas francesas se ha puesto de moda una variante muy cremosa, que parte de un gesto que marca la diferencia. El secreto nace de la tradición del confit y se centra en un ingrediente que seguro que tienes en casa: el ajo. Ahí es donde el puré pasa de correcto a sabroso.
Por qué añadir ajo confitado
El puré de patatas con ajo confitado parte de una idea sencilla: cocer los dientes de ajo muy despacio en aceite hasta que queden tan tiernos que se puedan untar. Al confitarlos a baja temperatura, unos 20 o 30 minutos, pierden el picor y la dureza del ajo crudo y ganan un sabor dulce, casi caramelizado, muy apreciado en la cocina francesa.
Varios portales especializados explican que, una vez listas las patatas, se añaden al puré entre cuatro y seis dientes de ajo confitado machacados, según lo intenso que se quiera el sabor. La base es simple: unos 1.000 gramos de patatas harinosas, 100 gramos de mantequilla y unos 200 mililitros de leche entera caliente.
Cómo preparar esta receta de forma fácil
Para prepararlo en casa, el primer paso es confitar el ajo. Se pelan los dientes de una cabeza, se colocan en un cazo pequeño y se cubren por completo con aceite de oliva virgen extra. Se cocina a fuego mínimo, sin que llegue a hervir fuerte, unos 20 o 30 minutos, hasta que estén muy tiernos y de un color dorado muy suave.
Mientras tanto, se cuecen las patatas enteras, con piel, en agua salada hasta que estén blandas. Se pelan en caliente y se pasan por un pasapurés o prensador; con batidora el puré quedaría elástico. Después se añaden la mantequilla en dados y la leche muy caliente poco a poco, removiendo hasta lograr una textura cremosa. Al final se incorporan los dientes de ajo confitado chafados, se ajusta de sal y pimienta y se puede terminar con un chorrito del aceite aromatizado.
Trucos finales para un puré de patatas con ajo confitado siempre perfecto
Si quieres aligerar el plato, basta con reducir la mantequilla, usar parte de leche semidesnatada o incluso caldo de verduras; para una versión vegana funciona muy bien combinar aceite de oliva y bebida vegetal. El ajo confitado se puede guardar en un tarro cubierto de aceite en la nevera hasta dos semanas, o congelarlo en porciones para tener siempre listo el truco francés.
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