Hacer ejercicio
La actividad física es imprescindible para llevar una vida sana, igual que seguir una buena alimentación. Explicaciones y consejos a continuación.
Moverse es bueno para todo
Todos los estudios científicos lo han demostrado: los efectos beneficiosos de un entrenamiento adaptado y regular son numerosos:
–Aumento de la fuerza muscular del corazón y disminución del ritmo cardíaco en reposo. De ahí la disminución de los accidentes cardíacos y de una mayor resistencia al esfuerzo.
–Mejora de la circulación sanguínea en las arterias. De ahí una disminución del riesgo de accidentes cerebrales, flebitis, etc.
–Oxigenación de los músculos y los órganos y aumento de la resistencia, la fuerza y la rapidez.
Todo el organismo en conjunto funciona mejor (digestión, sueño, cerebro, etc.).
-Solidificación de las articulaciones (los ligamentos se refuerzan y se vuelven más elásticos) y resistencia de los huesos (debido a un aumento de la masa ósea). De paso se previene la pérdida ósea relacionada con el envejecimiento.
-Desarrollo de la flexibilidad y la coordinación.
–Estado más eufórico, a gusto con el cuerpo, y seguro de uno mismo.
-Facilidad en el control del peso debido a la disminución del volumen de la grasa.
-Definición de la silueta. Debido a la tonificación del conjunto de grupos musculares.
-Contribución a la práctica de una vida sana sin tabaco, comida basura, estrés, falta de sueño.
El mejor modo de entrenarse
Es cierto, hay que moverse todos los días si queremos mantenernos en forma y gozar de buena salud. Pero para acumular los beneficios, lo mejor es variar las actividades:
>Resistencia dos veces a la semana: natación, bici, marcha, jogging, aparatos de cardio. Son los mejores aliados para el corazón y el peso siempre que su práctica sea constante, es decir, mínimo 40 minutos seguidos.
>Refuerzo muscular una o dos veces a la semana: musculación, gimnasia de mantenimiento, aquagym, gimnasia suave permanente. Gracias a los esfuerzos localizados definiremos músculos y los tonificaremos.
>Equilibrio una o dos veces a la semana: para mejorar la coordinación y embellecer la postura no hay nada mejor que el baile, el fitness, los deportes de raqueta, los colectivos o las artes marciales. Además, son la mar de divertidos.
>Relajación al final de cada sesión. Es básica para favorecer la tranquilidad y la recuperación: estiramientos o respiración profunda.
Las reglas de una buena práctica
Hay que seguir algunas normas para realizar una práctica deportiva con la que poder divertirnos sin riesgos ni dolores, grandes o menores (rampas, agujetas, fracturas, tendinitis, agotamiento…):
-Visita al médico. Conviene ir una vez al año parar verificar nuestro estado de salud. De todos modos, cada vez que te apuntes a alguna actividad probablemente te exijan un certificado médico sin contraindicaciones.
-No sobrepasar los límites. Hay que adaptar la duración e intensidad del esfuerzo a nuestro nivel físico y técnico.
-Calentamiento. Hay que calentar durante un cuarto de hora para activar el cuerpo en general (correr para aumentar el ritmo cardíaco y la temperatura corporal) y de un modo local (estiramientos musculares, rotaciones de las articulaciones, etc.).
-Equipación adecuada. Es indispensable contar con la ropa y el material adecuado a nuestro cuerpo, nivel y condiciones climáticas.
-Hidratación suficiente. La actividad deportiva exige mucho líquido. Para compensar dicha pérdida hay que anticipar la aparición de la sed y forzarse a beber de un modo regular y en pequeñas cantidades (un vaso) sin esperar a tener la boca seca.
–Adaptar la alimentación a los esfuerzos. Durante el esfuerzo la exigencia de azúcar, el carburante del organismo, puede llegar a ser muy elevado. Por eso es indispensable consumir glúcidos lentos (féculas: pan, pasta, arroz, cereales, patatas…) antes de practicar un ejercicio prolongado. Las proteínas y el hierro también son indispensables para el transporte del oxígeno en los músculos y para su mantenimiento.
-Favorecer la recuperación. Estiramientos, agua, una ducha con agua tibia o masajes locales van muy bien para no sufrir dolores ni fatiga.
-Con regularidad y sin excederse. La condición física debe mantenerse pues en caso de inactividad se pierde por completo. La capacidad física disminuye dos semanas después de dejar de entrenar, y doce meses después los beneficios obtenidos desaparecen por completo. Para mantener la condición física con practicar tres veces a la semana, cuarenta y cinco minutos, hay suficiente. (Practicar cada día es posible siempre que no nos sobrepasemo y nos provoquemos un cansancio general excesivo.)
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