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Caricias y sexo ¡sube la adrenalina!

por Bechra Dominguez Publicado en 27 de noviembre de 2017

Hacer el amor... acto que empieza por los preliminares. Y los preliminares por las caricias. Pero, ¿para qué sirven realmente estas caricias? ¿Porqué las apreciamos tanto? ¿Cuáles son las zonas más receptivas de nuestro cuerpo?

Recibir caricias, es muy agradable. Y acariciar crea un bienestar entre dos personas. La caricia es un lenguaje corporal diferente de la palabra. La caricia completa a la palabra, la profundiza y transforma un intercambio amoroso verbal en un cuerpo a cuerpo, que permite comunicar con profundidad.

¿Porqué las caricias de amor son tan agradables?

  • Las caricias de amor ayudan ser consciente de nuestro cuerpo​​

Las caricias ayudan a situarse en los límites de nuestro cuerpo. Tocar la superficie de nuestro cuerpo permite ser más consciente, apreciarlo mejor. En algunos casos esto se siente aún más, como por ejemplo en el caso de una persona que ha perdido mucho peso. A menudo, suele resultar complicado acostumbrarse a su nuevo cuerpo. Gracias a las caricias (generosas) conseguirá sentir su cuerpo transformado. Lo mismo ocurre después de una operación quirúrgica, ya sea (estética) o negativa (ablación de un pecho, por ejemplo). Incluso cuando se no ha hecho un régimen o sufrido una operación, las caricias nos permiten sentirnos mejor en nuestro cuerpo, solamente por el hecho de sentirnos amados o deseados.

  • Las caricias de amor nos permite volver a la infancia​

Cuando nos dejamos acariciar, nos convertimos, por unos instantes, en un niño pequeño que se deja acariciar. Y resulta muy agradable. Ya no necesitamos parecer adultos, responsables, podemos dejar que se exprese al niño que se esconde en nosotros. Ésta es la razón por la que mediante las caricias preliminares, los enamorados suelen utilizar palabras cariñosas, que también se podrían decir a un niño. Es perfectamente normal y agradable.

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  • Las caricias de amor siempre son regalos

No es una moneda de cambio, no se acaricia pensando que se trata de una inversión. No es un gesto comercial, sino siempre afectivo. Y ésta es la razón por la que es extremadamente preciosa, en un mundo cada vez más materialista. La prueba es que puedes comprar un masaje, pero no una caricia.

  • Las caricias de amor despiertan la sensualidad

En la superficie de nuestro cuerpo se encuentran captores de sensaciones voluptuosas, sensaciones de placer y excitación sexual. Estos captores no funcionan continuamente. Para despertarse, necesitan un estárter. Las caricias son como estárteres que encienden los corpúsculos de la voluptuosidad. Ponen en funcionamiento la excitación sexual. Ésta es la razón por la que las caricias forman parte de los preliminares que hay que respetar.

  • Las caricias de amor provocan la excitación sexual

¿Qué sería la sexualidad sin las caricias y cuyo único objetivo fuese la penetración? Sería bastante triste y mucho menos excitante y agradable. Gracias a las caricias que varían de manera ínfima, el placer siempre es diferente y puede alcanzar puntos muy altos.

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Todas las caricias no son caricias sexuales

  • Las caricias auditivas

En psicoterapia, se puede hablar de caricias pensando en palabras. En cuyo caso se trata de piropos, palabras que agradan tanto a la mente, como al cuerpo. Como por ejemplo, un agradecimiento, reconocer los esfuerzos del otro, hablar de una cualidad, de un detalle estético que nos ha emocionado... Las caricias del alma son tan importantes como las del cuerpo. Y son evidentemente compatibles, una caricia manual es mucho más agradable si viene acompañada por una caricia verbal.

  • Los masajes : una caricia sensual pero no sexual

Un masaje es un tipo de caricia que no tiene ninguna finalidad sexual, ni segundas intenciones.. A demás, resulta aún más agradable y precioso cuando se hace para procurar placer y relajación sin pedir nada a cambio. Los masajes pueden practicarse como preliminares antes del acto amoroso o en cualquier momento, sin pensar en sexualidad. Resultan maravillosos para la pareja, ya que los masajes permiten guardar un contacto físico muy positivo en momentos en los que la sexualidad no es planteada: parto reciente, hospitalización (se puede dar un masaje en la clínica o el hospital, pero resulta muy complicado hacer el amor).

  • Las caricias regresivas

No se trata de acariciar lugares del cuerpo que no tienen connotación sexual. Para un adulto, resulta extremadamente agradable recibir este tipo de caricias. Caricias en el pelo, en la cara, en la nuca, en las manos, besos en el cuello, abrazar... Entre enamorados, estas caricias se suelen hacer sin segundas intenciones, tan sólo para demostrar el amor, la proximidad, lo que no excluye que más adelante puedan incitar a ideas más atrevidas.

  • Acariciar con la mirada​

No se trata de acariciar lugares del cuerpo que no tienen connotación sexual. Para un adulto, resulta extremadamente agradable recibir este tipo de caricias. Caricias en el pelo, en la cara, en la nuca, en las manos, besos en el cuello, abrazar... Entre enamorados, estas caricias se suelen hacer sin segundas intenciones, tan sólo para demostrar el amor, la proximidad, lo que no excluye que más adelante puedan incitar a ideas más atrevidas.

  • Acariciar con la música

La música crea emociones. Cuando se elige para la pareja una música romántica, emotiva, una canción adaptada, puede transmitir un mensaje y preparar el terreno para recibir otras caricias. A demás, evidentemente no todo el mundo es poeta o músico. “”Apropiarse”” de una canción o un poema para ofrecérselo a la pareja, es un bonito gesto que, en definitiva, se utiliza para transmitir sentimientos.

Caricias sexuales: esas caricias para hacer el amor

  • ¿Dónde? Las zonas privilegiadas de las caricias sexuales son las zonas erógenas que están repartidas en tres niveles.

El nivel 1 corresponde a una zona que, estimulada, producirá orgasmos. En el caso del hombre se trata del pene, y especialmente del glande, sobre todo a la altura de la corona del glande y del freno. En el caso de la mujer, se trata del clítoris y de la vagina.

El nivel 2 corresponde a las zonas, que estimuladas por medio de una caricia, van a excitar las zonas erógenas primarias o a intensificar el grado de excitación. Para el hombre, se trata dae las bolsas testiculares, del interior de los muslos y de la zona situada entre la parte posterior de los testículos y el ano. En el caso de la mujer, se trata de toda la vulva, los senos y el interior de los muslos. En los dos sexos, los pezones también son zonas erógenas secundarias.

El nivel 3: Se trata de actuar casi en toda la superficie de la piel. Las zonas erógenas terciarias son las que al ser acariciadas pueden provocar una excitación sexual, ya sea una erección en el hombre o una lubrificación vaginal en la mujer. Toda la superficie de la piel es susceptible de tener este efecto. Todo depende de los momentos, pero también de la historia del cuerpo de cada uno. Un cuerpo que ha sido acariciado, mimado, será más apto para apreciar los contactos. Un cuerpo que ha sido herido, al contrario, puede reaccionar muy poco o de manera negativa a las caricias.

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  • ¿Cuándo? ¿Antes de hacer el amor o después?

En cualquier momento: Las zonas erógenas terciarias comprenden toda la superficie del cuerpo y pueden ser acariciadas en cualquier momento. Provocarán o no una excitación, en función de la emoción asociada a ese momento. Las zonas erógenas secundarias o primarias representan una invitación a la sexualidad. Por lo que deben ser abordadas en un contexto ya sexual.

En preliminares: Las zonas erógenas de nivel 3 (superficie del cuerpo) pueden ser acariciadas tanto como las zonas erógenas secundarias, las dos cerca del sexo. En cambio, el sexo en sí mismo prefiere esperar a alcanzar una excitación sexual más importante. Si no es posible que perciba la caricia como una agresión.

Durante el acto sexual, cuando la excitación es bastante intensa. A todas las zonas erógenas les gusta ser tocadas. Las zonas primarias, muy sexuales (pene, clítoris, vagina) hacen aumentar la excitación hasta alcanzar el orgasmo. Las zonas secundarias próximas del sexo aumentan el nivel de placer. En cuanto a la superficie del cuerpo, permite variar los placeres.

Después del orgasmo: Más vale evitar tocar el sexo, especialmente al pene o al clítoris. Después de la explosión orgásmica, necesitan descansar durante un rato antes de volver a estar disponibles. En este momento, toda caricia puede ser percibida de manera desagradable.

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  • ¿Cómo dar mimos a tu pareja? ​

Con las manos: Nuestras manos son nuestras herramientas. Saben procurar placer, rozar, presionar, pellizcar, esculpir, dar un masaje, hacer cosquillas, arañar... Pueden ser frías, heladas, tibias o ardientes, secas, húmedas o embadurnadas en aceite para acariciar suavemente... Participan en el amor desde el principio hasta el final, que actúan como preliminares de la llegada del orgasmo. Es lo que se llama la masturbación recíproca no es otra cosa que el amor con las manos. Nunca se debería hablar de masturbación, ya que las caricias nunca son solitarias. El amor manual es muy importante ya que permite amarse en los momentos en los que la clásica oenetración no es posible (por ejemplo, por enfermedad).

Con la boca: La boca empieza a acariciar con los besos. Besa, mordisquea, espira, muerde, sopla, chupa, lame... Utilizamos los labios, la lengua, los dientes, la saliva... La boca puede ocuparse de la boca del otro tanto como de la cara, de su cuerpo o de su sexo. Se adapta aún mejor que las manos a la multiplicidad de las caricias, ya que percibe las sensaciones con mayor intensidad.

Con el cuerpo: El cuerpo suele ser el gran olvidado de las caricias. Cuando se hace una caricia con los pies, las rodillas, los hombros, los pechos, los codos, el pelo... todo lo que presenta un relieve puede servir para acariciar, para procurar placer al otro, para sorprenderle o intrigarle.

No hay reglas, ya que el amor disfruta con la libertad y la diversificación y no con la obligación y la rutina. Aunque siempre es interesante conseguir aumentar el deseo, es decir, nunca ir demasiado deprisa hacia las zonas más erógenas. Muy al contrario, cuando se les hace esperar, aumenta la tensión, el deseo de ser tocado y por tanto, el placer sentido en ese momento.

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