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Propósitos de año nuevo: objetivos de belleza y cómo conseguirlos

por Patricia Gonzalez Creado en 30 de octubre de 2019

Todos los años, millones de personas se plantean sus propósitos de Año Nuevo con la esperanza de que llegue un cambio positivo. Sin embargo, cuando tenemos claras nuestras metas, llega una de las preguntas más temidas: ¿por dónde empezar?

Los temas más frecuentes van desde aquellos que buscan mejorar la salud y la forma física, hasta los que pretenden un mejor desarrollo personal y profesional. Como sabemos que nadie se libra, es posible que estos propósitos te suenen de algo: perder peso, dejar de fumar, viajar más, aprender una nueva habilidad,...

Puedes amarlos u odiarlos, pero lo cierto es que lo único que buscamos con los propósitos es mejorar nuestra salud y aspecto. Y en esto último nos vamos a centrar. Los propósitos de belleza están a la orden del día y es que es inevitable que queramos vernos bien.

Video por Patricia Álvarez

Conseguir vernos y sentirnos mejor puede resultar complicado a veces, pero en otras ocasiones es tan sencillo como introducir pequeños cambios o mejoras en nuestras rutinas del día a día.

Aquí os dejamos 10 propósitos que plantearos en 2020 para mejorar por dentro y por fuera.


1. Escucha las necesidades de tu cuerpo

El cuerpo humano tiene muchas formas de decirnos lo que necesita, solo hace falta prestarle atención. Aunque pueda parecerte una pérdida de tiempo, dedícate tiempo a ti misma. Mírate delante de un espejo y observa, ¿Qué ves? ¿Qué es lo que realmente quieres cambiar? ¿Es bueno para tu salud? ¿De verdad lo necesitas?

Cuando hagas tu lista de objetivos plantéate todas estas preguntas, que no solo te harán ser consciente de los objetivos que no te interesan, también fijar algunos que no te habías planteado como necesario.


2. Rompe con las rutinas: arriesga con tu estilo

Recupera tu capacidad de asombro y sal de esa burbuja para encontrar nuevas versiones de ti. Puede que te sientas muy bien con tu estilo porque consideras que es el que mejor te sienta pero, ¿y si te has conformado sólo por miedo a arriesgar? Si es así, ve probando pequeños cambios: un nuevo corte de pelo, otro tipo de accesorios,... pequeños matizes que pueden hacer que te llenes de energía e ilusión por algo nuevo.


3. Elimina las malas costumbres: olvídate de acostarte con el maquillaje puesto

Uno de los grandes errores de cualquier adepto al maquillaje es la pereza. Cuando volvemos a casa después de un largo día, lo último que nos apetece es ponernos a lavarnos la cara y seguir una rutina. Sin embargo, desmaquillarnos bien es una costumbre que deberíamos implementar en nuestro día a día para evitar patologías, alergías e incluso el envejecimiento prematuro de nuestro rostro.


4. Aprende nuevas habilidades: ¿sabes cómo cortarte tú misma las puntas?

En clase, en la oficina o en casa, da igual dónde te encuentres. Mirarse las puntas abiertas debería ser considerado una tradición a nivel mundial y arrancárselas, un deporte de riesgo. Para muchas, el cabello es una parte esencial de la personalidad, por lo que aprender a mantenerlo, no sólo con tratamientos, sino con algún corte de puntas de vez en cuando, debería ser un objetivo.

¡Puedes recurrir a cientos de tutoriales por internet que te ayudarán a mantener esas puntas abiertas a raya!


5. Deja de lado algunos hábitos: despídete de tocarte los granitos

Sí, aunque a todas nos cueste reprimir el impulso de quitarnos ese grano que justo ha salido en el momento más inoportuno, debemos evitarlo. Quitarnos los granitos sólo pueden empeorar la situación, provocando que se generen más, se enquisten e incluso, en el peor de los casos, dejen cicatrices que, a diferencia de los granos, son permanentes.


6. Huye de lo que te puede hacer daño: nada de secadores, rizadores y tenacillas

No es una novedad para nadie decir que el abuso de los secadores, tenacillas y prácticamente cualquier herramienta que modela el pelo a través de las altas temperaturas es dañino. No, no es necesario que renuncies por completo a usarlas, pero tienes que evitar el abuso de estos, reduciendo la frecuencia de uso y la temperatura a la que exponemos a nuestro cabello.


7. Mantente en forma con ejercicio diario

Para cuidar nuestra belleza externa, debemos empezar por el interior. Una dieta sana y equilibrada, complementada con un poco de ejercicio diario, es lo mejor que podemos ofrecer a nuestra salud y nuestra belleza. No importa si estás con un peso por encima del normativo, si estás en forma o necesitas ganar masa, el deporte beneficia a todos.


8. Trata de evitar las malas manías: se acabó eso de morderse las uñas

Los pocos estudios publicados sobre el tema estiman que entre un 20 y un 45% de la población tiene esta manía. Aunque muchas veces se genera en la niñez, es en la adolescencia cuando se consolida esta costumbre de la que es casi imposible escapar. Para evitarlo, lo mejor que puedes hacer no es recurrir al mítico pintauñas que sabe mal, sino buscar formas más sanas de lidiar con la ansiedad y las situaciones de estrés.


9. Cuídate de día, pero también de noche: tus rutinas para el descanso

Aunque mientras dormimos parece que no sucede nada, en realidad nuestro cuerpo no para. Se regenera, consolida la memoria, desconfigura las redes neuronales que podrían ser perjudiciales para la salud mental. Mantener un horario constante y eliminar las interferencias son dos claves para favorecer una rutina adecuada para cuidarnos.


10. Recuerda que tu salud no tiene precio

Todo lo que está relacionado con el mundo de la belleza tiene un precio y, aunque a veces nos pueda parecer caro, es mejor no arriesgarse y exponer a nuestro cuerpo y rostro sólo a productos cuya composición y origen nos produzcan suficiente confianza, aunque salgan por unos euros más.


¿Cómo conseguir cumplir con tus propositos de Año Nuevo?

De primeras todos estos objetivos de belleza pueden parecer muy sencillos de conseguir, pero no nos engañemos, una vez que el resplandor de las luces de Navidad desaparece y pasa el tiempo, muchas personas dejan de luchar por sus planes. De hecho, un estudio realizado por el Journal of Clinical Psychology indica que solo el 46% de las personas que se plantearon sus propósitos de Año Nuevo llegaron a cumplirlos.

¡Esto significa que más de la mitad de las personas que este año se planteen una meta no lo conseguirán!

Es evidente que a nadie le gustaría estar dentro de ese 54% de fracaso en este 2020, por lo que hemos preparado una guía sencilla, con 8 pasos, para conseguir cumplir nuestro propósito de mejorar por dentro y por fuera.

1. El inventario

Para poder llevar a cabo un cambio en nuestra vida, muchas veces es necesario dar algunos pasos para atrás para ser conscientes de lo que sí y no tenemos. A esto lo llamaremos el inventario personal.
Siendo final de año, nos encontramos en el momento ideal para hacer balance de lo que hemos conseguido. ¿Dónde he progresado? ¿En qué he fracasado? Estas preguntas son solo el inicio del cuestionario que tienes que realizarte.

Lo normal en estos casos es que, cuando termines, tus propósitos se centren en aquellos aspectos que no has conseguido desarrollar en el año anterior. Pero no te frustes, ¡piensa en todo lo que has conseguido!

2. La motivación

Resulta sorprendente la frecuencia con la que las personas se imponen objetivos que no son para ellos. Muchas veces, al buscar nuestros propósitos, no pensamos en nosotros, sino en lo que les gustaría a nuestra pareja o nuestra familia.

Para conseguir el éxito debes asegurarte de que el objetivo que te planteas realmente sea importante para ti y solo para ti. Que haya un valor o beneficio personal es la razón y la voluntad que te harán actuar en consecuencia, es decir, la motivación.

3. El razonamiento

Uno de los errores más comunes cuando nos planteamos los propósitos es la cantidad. Todos queremos ser capaces perder esos 5 kilos de más, dejar de mordernos la uñas, comer más sano y, además de todo eso, hacer más deporte. No nos engañemos, no tenemos esa capacidad ni ese tiempo, por lo que de nada sirve imponerse tantas metas.

Lo que debemos hacer es una breve lista de resoluciones que podamos administrar en el año.

4. La concreción

Puedes lograr cualquier propósito que te plantees, aunque cuando se trata de establecer nuevos hábitos, es fácil establecer malos objetivos que podrían llevar a un mal seguimiento. Por fortuna existen muchas técnicas que nos permiten crear buenos objetivos, como SMART.

Los objetivos SMART (siglas en inglés) deben ser:

- S. Específicos. Deben ser lo más claros posible, por ejemplo, crear el propósito de “estar sano” es demasiado abierto, por lo que es mejor poner “hacer ejercicio”.

- M. Medible. Si puedes medir tu evolución el cambio es más real, como por ejemplo, ver que has perdido 3 kilos.

- A. Alcanzable. Aplica la lógica y conoce tus posibilidades. No debes proponerte ir todos los días al gimnasio si sabes que no puedes o no tienes el tiempo que eso requiere.

- R. Relevante. Como hemos dicho antes, que tu meta signifique algo realmente importante para ti. No crees una rutina de belleza para que los demás te vean bien, sino para verte bien tú misma.

- T. Tiempo. Empieza a trabaja la paciencia. Tomarte tu tiempo será la mejor forma de comenzar cualquier nueva aventura.

5. La fragmentación

La mayoría de los humanos, por nuestra propia naturaleza, tendemos a ser ansiosos y querer conseguir cosas grandiosas. Podemos tener las mejores intenciones, pero si queremos alcanzar una meta, debemos ser capaces de dividirla en metas más pequeñas.

Cuando tengas tu objetivo, crea las subtareas y haz un mapa visual de qué pasos seguirás para alcanzar tu objetivo.

6. La socialización

Es genial si consigues un propóstio por ti mismo, pero si quieres que de verdad esto se mantenga en el tiempo, ¿qué tal compartir tu objetivo con otras personas?

Seamos sinceros, a nadie le gusta ir solo al gimnasio, la compañía nos permite no sólo hacer la tareas de forma más sencilla, sino compartir los progresos de manera que las personas se convierten en nuestro apoyo cuando nosotros flojeamos.

7. La revisión

Si somos completamente sinceros con nosotros, sabemos que si no revisamos de forma regular nuestros propósitos probablemente se queden a medias, incluso sin empezar.

De vez en cuando fuérzate a revisar tu lista de objetivos, al menos una vez al mes, para no olvidarte de incluirlos en la rutina.

8. La fortaleza

Si te caes, vuelve a levantarte. Ten en cuenta que Roma no se construyó en un día y que para logar lo que te has propuesto necesitarás paciencia y tiempo. Es difícil, pero tú mejor que nadie sabes hasta dónde puedes llegar y qué puedes conseguir.

Así que ya sabes, si no quieres que este 2020 sea como los años anteriores, si de verdad quieres cambiar y que los deseos de Navidad por fin se conviertan en realidad, ponte en marcha y que comience la acción.

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por Patricia Gonzalez