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El cuidado del pelo durante el tratamiento oncológico

Patricia Álvarez
por Patricia Álvarez Publicado en 14 de septiembre de 2017
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Cuando hablamos de cáncer cabe destacar que la pérdida de peso puede estar acompañada de un déficit en la absorción adecuada de nutrientes, lo que puede originar una fragilidad y caída parcial del cabello. A ello puede contribuir un estado de ánimo decaído o un elevado nivel de ansiedad. En cambio, sí son muy alarmantes los efectos secundarios de los tratamientos sobre el pelo. Siempre se producirá un gran debilitamiento del cabello y en algunos casos, hasta la caída parcial o total del mismo.

El pelo puede ser una de tus principales preocupaciones una vez que empieces con los tratamientos. Si te preguntas "¿cuándo se me va a caer el pelo?" debes saber que dependerá del tipo de tratamiento que recibas y del estado en el que te encuentres en el momento de recibirlo. Normalmente la caída del pelo suele tener lugar entre dos y tres semanas después de haber recibido el primer ciclo de la quimioterapia. En los días anteriores puedes notar una pérdida de brillo, fragilidad y puede quebrarse al peinarlo. A partir del segundo ciclo se produce una caída más severa.

No en todos los casos se produce una caída total del cabello. Puede ser parcial (más o menos llamativa) o no llegar a producirse, pero el pelo sí se debilita considerablemente. Es recomendable no teñirlo para no añadir más agentes agresivos a este proceso.

En cualquier caso, es importantísimo sentirse bien con una misma. Buscar la forma de sentirse a gusto en este periodo de cambio, muchas veces drástico, es fundamental también para seguir hacia adelante. Algunas mujeres optaron por un precioso pañuelo, otras por una prótesis y muchas otras por no llevar nada. Sea como sea, afrontar esta dura etapa con optimismo, sabiendo que muchas otras mujeres han logrado superarlo, seguro que es un aliciente para continuar la lucha.

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Cómo actuar

Si no se ha producido una caída total, es conveniente fortalecer el pelo que queda con productos adecuados:

  • Lavar el pelo con un champú específico lo más suave posible, sin detergentes ni espesantes, sin frotar y con agua templada, evitando el agua caliente.
  • Realizar un corte de pelo cómodo y adecuado.
  • Hidratar el pelo y cuero cabelludo.
  • Mantenerlo al aire el máximo tiempo posible, evitando su exposición prolongada al sol y a las inclemencias del tiempo (como puede ser el frío).

​Si se ha producido una caída total, hidratar y proteger con máxima protección la piel del cuero cabelludo.

Si se usan prótesis capilares (o pelucas), dejar al menos de seis a ocho horas diarias “respirar” el cuero cabelludo, dejándolo transpirar totalmente. A ser posible usar prótesis transpirables todo el tiempo.

Cuidado de las prótesis capilares

Dependiendo del tipo de prótesis que uses, los cuidados son variables. En todo caso, te recomendamos seguir las indicaciones del especialista donde adquiriste la prótesis. Siempre que te quites la prótesis, trata de dejarla sobre una cabeza de porex u otro material destinada a tal efecto. Una vez fijada al soporte mediante unos alfileres, péinala cuidadosamente, evitando los tirones y airea el pelo realizando movimientos de derecha a izquierda y de arriba abajo. Si la prótesis se puede lavar en casa, como ocurre con las que son sintéticas, debes realizarlo de la siguiente manera:

  • Prepara un recipiente grande con agua tibia y el champú recomendado (lo menos agresivo posible) diluido en el agua.
  • Sumerge la prótesis, sin frotar. Realiza sucesivas inmersiones.
  • Cambia de agua varias veces para proceder a su aclarado.
  • Una vez aclarada e hidratada, colócala en la cabeza de porex y quita el exceso de agua con una toalla, sin retorcerla ni frotarla.
  • Péinala suavemente y déjala secar al aire sin secador. En las pelucas sintéticas no se debe utilizar el secador ni acercarlas a ninguna fuente de calor para que se sequen.

Pañuelos en la cabeza

Se pueden barajar varias opciones cuando perdemos el cabello por un tratamiento como la quimioterapia. Hay muchas personas que prefieren no utilizar peluca, bien por estética o bien por comodidad, pero es conveniente recordar que la piel del cráneo no está acostumbrada a la exposición directa del sol, por lo que una exposición repentina podría dañarla en exceso.

Si prefieres no utilizar pelucas, pero no quieres dejar tu cabeza al descubierto, existe la opción de los pañuelos. Hay pañuelos pensados específicamente para pacientes oncológicos, que tienen unas características particulares. Los pañuelos en sí se cosen a una base de algodón que es la que va a sujetar el pañuelo a la cabeza, impidiendo que si hay viento o simplemente si el pañuelo se mueve, se vea el cuero cabelludo.

A estas bases se les puede coser pelo en la zona del flequillo, patillas o pelo en la nuca, para simular que hay pelo bajo el pañuelo, y combinar los colores del pañuelo con los de la ropa que se vaya a llevar.

Su colocación es muy sencilla, ya que lo que ajusta el pañuelo al cráneo es una base que se coloca como un gorro. Después, simplemente hay que ajustar la tela del pañuelo a nuestra cabeza.

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