20 ocasiones en las que Meghan Markle se ha saltado el protocolo
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Las normas están para romperlas. Y esto es algo que Meghan Markle tiene bastante claro. Desde que comenzó su relación con el príncipe Harry, allá por el 2016, hasta ahora, la actual duquesa de Sussex ha cumplido con todas sus obligaciones y compromisos de su agenda real. Incluidas las clases de protocolo.
Porque aunque no lo parezca, la casa real británica tiene más normas que la RAE, y hay que cumplirlas todas a rajatabla. Bueno... todas, todas, no. Hay algunas, especialmente aquellas reglas más arcaicas, que Meghan ha decidido saltarse, ya sea sin querer o queriendo.
La actriz de Suits ya nos conquistó con pequeños gestos, como caminar sola hacia el altar, eliminar el "prometo obedecer" de su discurso de boda o declararse abiertamente feminista y apoyar los derechos de las mujeres, algo que no es nada común, pues los miembros de la realeza no pueden expresar sus opiniones políticas ni sus ideales con tanta soltura.
Meghan Markle es sin duda una de las duquesas más naturales de la familia real británica. Sus orígenes, su personalidad y el hecho de que lleve poco tiempo en palacio hace que su manera de comportarse diste mucho de la de Kate Middleton: mientras que la duquesa de Cambridge conquistó a la reina por su rectitud y por aprenderse el protocolo de pe a pa, Meghan es la favorita de los ingleses por su espontaneidad a la hora de saltárselo.
La hemos visto cubrir al príncipe Harry con un paraguas, cerrar la puerta del coche ella misma, hacerse selfies con los niños... Aquí tienes un repaso de las veces en las que Meghan Markle se ha saltado el protocolo. A veces sin pretenderlo y otras veces porque... bueno, pues porque puede.
Este fue el primer acto de Meghan Markle junto a la reina Isabel II. Se trataba de una visita oficial a la población de Cheshire. Meghan fue informada previamente de que la reina iría vestida de verde, por eso escogió un traje en color crema, para no restar protagonismo a la monarca. Sin embargo...
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La duquesa de Sussex llegó con este minivestido y taconazos a un acto por el empoderamiento femenino en el King's College londinense con motivo del Día de la Mujer.
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Meghan se saltó el protocolo estipulado en este tipo de actos, ya que el corte de la falda suele estar por debajo de la rodilla y la mujer de Harry prefirió decantarse por un minivestido bicolor de REISS valorado en caso 250 euros.
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Meghan rompió el protocolo, ya que si la reina lleva sombrero, sus acompañantes también deben llevarlo. Una pequeña metedura de pata que Isabel II pasó por alto.
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El moño de Meghan Markle se ha convertido en una de sus señas de identidad, pero precisamente ha sido así por un pequeño detalle...
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Sus moños no cumplen con el protocolo: son desenfadados y tienen mechones sueltos. Los miembros de la realeza siempre deben ir impecablemente peinados.
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Otro error de protocolo: las princesas llevan bolsos de mano o tipo clucht, para tener la mano ocupada (y evitar tener que estrecharla con demasiada frecuencia), pero al principio Meghan optaba por bolsos grandes.
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Este tampoco estaría permitido...
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¡Pero este sí! El objetivo es que ambas manos descansen sobre el clutch.
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¿Eres capaz de adivinar dónde está aquí el error de protocolo? Puede pasar desapercibido, pero si te fijas en Meghan verás que tiene las piernas cruzadas. Una postura que no está permitida.
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La postura correcta para sentarse sería, o bien con ambos pies apoyados en el suelo, o bien como la de Kate Middleton: con los tobillos cruzados.
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Esta imagen suscitó algo de polémica en Reino Unido: Meghan Markle sujeta el paraguas para cubrir a Harry mientras este pronuncia un discurso.
Un gesto cariñoso que, sin embargo, rompió el protocolo.
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¡Y además volvió a repetirlo en otra ocasión!
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Los jeans con el roto en la rodilla y el bajo deshilachado que Meghan lució este día también rompieron el protocolo.
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Otro error de protocolo: se supone que las princesas británicas deben llevar vestidos o faldas con un largo no más corto que por encima de la rodilla. Y, en el caso de llevar un vestido que deje al descubierto parte considerable de la pierna, entonces se debería usar medias.
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El vestido de Meghan era largo, por eso no usó medias. Pero la abertura lateral dejaba su pierna casi totalmente al descubierto, algo que sí incumple el protocolo.
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A pesar de que es lo que dicta el protocolo, ella prefiere ir sin medias y lo hemos podido comprobar en varias ocasiones. Como en esta.
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La reina Isabel II y su marido nunca se han tocado en público. Kate Middleton y le príncipe William, como mucho, se dan la mano.
Pero Harry y Meghan rompen continuamente el protocolo procesándose muestras de cariño en público. Como por ejemplo este beso.
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Ellos siempre pasean cogidos de la mano o agarrados del brazo, algo poco frecuente entre parejas reales.
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Y es muy habitual observar gestos cariñosos y miradas de complicidad entre ambos.
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¡Incluso algún que otro desliz!
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Fíjate en Meghan Markle... concretamente en el bajo de su vestido.
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Se le olvidó cortar la etiqueta, que era demasiado larga, y sobresalía todo el rato. En ella se puede apreciar cómo se debe lavar la prenda e incluso se lee la firma Self Portrait. Algo que, de nuevo, no cumple el protocolo.
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Cuando los miembros de la realeza se bajan de un coche, nunca cierran ellos mismos la puerta. Siempre hay alguien pendiente que lo hace por ellos.
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Pero Meghan decidió cerrarla ella misma, a pesar de haber personal a su alrededor para hacerlo por ella. Rompió el protocolo sin darse cuenta (o sí), pero demostró que a ella no se le caen los anillos por cerrar una puerta.
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