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François-Paul Journe: Relojes con ADN

por Redacción Joyce Creado en 9 de diciembre de 2014
François-Paul Journe: Relojes con ADN© Joyce

En la era del cuarzo, con la precisión al alcance de todos los bolsillos y miles de relojeros en la cola del paro, François-Paul Journe es el genio mejor situado entre aquellos que cultivan este arte centenario.

Aún desconocido por el gran público, esta celebridad de coleccionistas y connaisseurs, ganador en tres ocasiones de la Aguja de Oro -máxima distincción del Gran Premio de Relojería de Ginebra-, es responsable de pequeñas proezas de complejidad, entre ellas su famoso Tourbillon o el ‘Centigraphe Souverain’, siempre ensamblados a mano por un mismo relojero y en estricto oro rosa, norma innegociable de la casa. Como reza la esfera de muchas de sus obras: Invenit et Fecit, Inventar y Crear.

¿Se puede decir que sus relojes están a medio camino entre la creación del artista y del artesano?

El elemento artesanal es indiscutible, ya que somos la única manufactura del mundo en la que un mismo relojero ensambla todas las piezas de su reloj de la A a la Z, sin ninguna intervención externa, y producimos menos de 900 relojes al año. En cuanto al factor artístico también estoy de acuerdo, ya que yo mismo, solo, invento cada modelo que sale de la manufactura, y todos nuestros movimientos son en oro rosa de 18k, una especificidad única de F.P. Journe.

¿Encargar un reloj F.PJourne es sinónimo de cultura, sensibilidad, pasión y gran disponibilidad económica?

Desde luego que sí. Estoy convencido de que nuestros clientes tienen una cultura de alta relojería y conocen el esfuerzo que hay detrás de cada pieza, realizada completamente a mano. La sensibilidad o el conocimiento vienen cuando se entiende el trabajo que hacemos, y la pasión se despierta al sentir el reloj en la muñeca y entender su sutileza, su sobriedad, su búsqueda constante de precisión a pesar de las complicaciones que encierra.

¿Cuando nació en usted esta pasión?

Al entrar en la escuela relojera a los 14 años, pero sobre todo al trabajar con mi tío, un eminente restaurador de relojes y péndulos antiguos en París, donde descubrí las maravillas realizadas por los grandes maestros de la época y también los pocos medios de los que disponían. Estaba petrificado por la admiración y no tenía más que un deseo, hacerlo igual de bien que ellos.

François-Paul Journe © Joyce

Coleccionistas, connaisseurs... Háblenos de sus clientes

Al principio nuestra clientela estaba compuesta únicamente por coleccionistas pero hoy también encontramos apasionados de la relojería, así como clientes que han descubierto nuestras creaciones y se han enamorado de ellas. El equilibrio se hace de forma natural.

¿La crisis que vivimos amenaza también el universo del lujo?

En tiempos de crisis los clientes se concentran en lo esencial y buscan la verdadera autenticidad. Es por ello que nosotros estamos a salvo. La clave es producir piezas excepcionales, innovadoras, auténticas y precisas.

¿Cuál es su definición de la palabra elegancia?

La elegancia es sinónimo de sobriedad, y en la relojería, además, con precisión.

¿Son la tecnología y la manufactura de alta precisión compatibles?

Por supuesto, y es esa combinación la que convierte el día a día relojero contemporáneo en más fácil que el de nuestros grandes maestros que realizaban cada pieza a mano, pero no producían más que uno o dos relojes al año. Por supuesto gran parte de nuestro trabajo sigue siendo a mano, como la decoración de todos los componentes o su ensamblaje, por ejemplo.

De su famoso Tourbillon se vendieron más de 20 unidades por suscripción, ¿eso qué significa?

Cuando empiezas en este trabajo no siempre tienes el dinero necesario para lanzarte. La suscripción es un encargo del cliente pagado por antelación, como fianza por el tiempo de trabajo en el que el reloj será creado.

En los años 80, diez clientes en el mundo le permitieron vivir 10 años. Sin ser muy indiscretos, ¿cuántos clientes tiene usted hoy en día ?

No conozco la cifra exacta, pero alrededor de 900.

¿Su talento y carácter se asemejan a los de los grandes pioneros que rechazan y desafían las fronteras de lo imposible?

Es una frase que me define a la perfección, con un elemento suplementario: la independencia a cualquier precio.

¿Qué otras cosas le apasionan además de los mecanismos del tiempo?

Desgraciadamente no me queda mucho tiempo para mis hobbys, aunque como defecto profesional me interesan las mecánicas automovilísticas, razón fundamental de nuestra colaboración con Lotus para el Indy 500, y sobre todo con Jean Alesi, un gran amigo.

Disfrutan ustedes de una verdadera libertad en comparación con otras manufacturas relojeras. ¿Es importante para usted?

Sí, disfruto de una libertad total, ya que somos independientes. Eso nos permite crear los relojes que me apetecen, sin hacerlo por intereses financieros o bajo la presión de accionarios. Y eso permite crear movimientos totalmente innovadores de alta relojería, sin concesiones financieras.

Redacción Joyce
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