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El régimen vegetariano

por El equipo editorial ,
El régimen vegetariano

Vacas locas, gripe aviar, fiebre aftosa…: inquietos ante las alertas sanitarias y enfriados por el alza de los precios, cada vez más consumidores huyen de los productos animales uniéndose a los, que, desde hace tiempo, los excluyen de su alimentación por gusto o convicción. Vivir de verdura y de agua fresca: ¿es sano o peligroso para la salud?

Orígenes y formas
Aunque apareció como tal en el siglo XIX, el vegetarianismo no data de hace dos días, ya que muchas corrientes filosóficas, particularmente hindúes, griegas o incluso cristianas, lo preconizan desde hace tiempo. En otros tiempos fue adoptado por razones filosóficas o religiosas, mientras que en la actualidad debe su éxito creciente a motivaciones esencialmente éticas, gustativas, sanitarias y ecológicas.
De hecho, existen varios regímenes vegetarianos, más o menos restrictivos:
- el más común, el régimen ovolactovegetariano consiste en no comer productos animales, pero sí de origen animal como los huevos o los lácteos;
- el régimen lactovegetariano excluye todos los productos animales excepto los lácteos;
- el régimen ovovegetariano excluye todos los productos animales excepto los huevos;
- el régimen pescovegetariano sólo excluye la carne, pero sí permite el pescado;
- el más restrictivo, el régimen vegetaliano, excluye todos los productos animales sin excepción.

Particularidades nutricionales
- El régimen vegetariano en su sentido más extendido, es decir, el ovolactovegetariano (con huevos y productos lácteos), puede corresponder a una vida occidental equilibrada, ya que abarca todos los grupos alimenticios. El consumo de huevos y de productos lácteos permite prevenir las carencias que podrían vincularse a la ausencia de pescado y carne, ya que aportan proteínas de buena calidad en la proporción correcta. Respecto a los micronutrientes, los huevos, los cereales y las legumbres secas aportan hierro; los productos lácteos, calcio; los cereales, sobre todo integrales, vitaminas del grupo B; la fruta y la verdura, vitamina A en forma de provitamina A; los huevos y los productos lácteos, vitamina D.
- Por lo tanto, se puede ser vegetariano y gozar de una salud perfecta, siempre que los alimentos se distribuyan bien (ver más abajo). Además, es incluso bueno, porque en este tipo de régimen, el aporte de colesterol y de grasa saturadas es más bajo que en la alimentación clásica.
- Sin embargo, los regímenes vegetarianos más restrictivos y, en particular, el régimen vegetaliano exponen a numerosas carencias, especialmente de proteínas, aminoácidos indispensables, hierro, cinc y vitaminas A y D. Hay que tocarlos con precaución si no se quiere perjudicar la forma y la salud.

Día tipo para mantener el equilibrio
- Desayuno
Leche o producto lácteo
Cereales integrales
Fruta fresca
- Comida
Huevos
Cereales y legumbres secas
Ensalada
Producto lácteo
- Cena
Cereales y verdura verde
Producto lácteo
Fruta fresca
Pan integral

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NB: para satisfacer las necesidades en proteínas, basta con consumir diariamente al menos 3 o 4 productos lácteos, huevos (excepto si se tiene un problema con el colesterol) y un plato a base de cereales (trigo, avena, maíz, centeno, cebada) combinado con leguminosos (lentejas, guisantes, soja, judías secas). El resto de la alimentación debe estar compuesta de frutas, verduras, semillas oleaginosas (nueces, almendras...) y pan.

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