Inicio / Maternidad / Bebés y niños / Mucha paciencia y cariño: ¿sabes cómo enseñar a tu hijo a caminar?

Maternidad

Mucha paciencia y cariño: ¿sabes cómo enseñar a tu hijo a caminar?

por María Viéitez Creado en 7 de octubre de 2019
Mucha paciencia y cariño: ¿sabes cómo enseñar a tu hijo a caminar?© Getty

¿Se puede enseñar a los niños a caminar? En realidad, los niños aprenden de forma natural, normalmente entre los 10 y los 18 meses, un proceso delicado y emocionante que se inicia con el gateo y termina en sus primeros pasos. En esta fase, los padres pueden, y de hecho deben, estimularlos y animarlos sin forzarlos ni presionarlos.

La autonomía en el movimiento es, probablemente, el primer gran logro de nuestros pequeños. Pero requiere mucha paciencia y dedicación son esenciales. En primer lugar, tu niño empezará a gatear con el objetivo de explorar y ganar cierto grado de independencia. Luego, poco a poco, intentará mantenerse de pie y, finalmente, conseguirá caminar solo.

Por supuesto, al principio no saldrá bien: debes contar con alguna que otra caida y un poco de desánimo. Y es precisamente en estos momentos, que por otro lado son normales, cuando mamá y papá deben intervenir: debemos apoyarlos, animarlos y estimualrlos en todas las etapas del proceso hacia la marcha autónoma, creando las condiciones necesarias para que todo suceda de la manera más natural posible.

Del gateo a los primeros pasos: cómo enseñar a tu hijo a caminar

La mayoría de los niños empiezan a gatear entre los 6 y los 12 meses de edad. En esta etapa, debemos dejrle toda la libertad posible asegurándonos de que no haya obstáculos o riesgos en el espacio donde se mueve. Para facilitar el desplazamiento, se puede utilizar una alfombrilla suave con base de caucho que no se enrolle, para evitar las caídas.

No es extraño que en lugar de gatear, los niños se arrastren sobre la tripita o se muevan mientras están sentados con la ayuda de las manos y los pies. De hecho, no existe una "técnica de gateo" precisa, cada niño sigue un proceso psicomotor personal que le lleva a experimentar con diferentes modos de movimiento. En otras palabras, el gateo es una fase común pero no esencial para que nuestros pequeós aprendan a caminar.

Después de haber adquirido cierta seguridad gradual en los movimientos, el niño está listo para ponerse de pie por sí mismo. Debe ser por sí mismo porque debe alcanzar una posición vertical sin la ayuda de sus padres, ya que sólo entonces puede decirse que está realmente listo para ponerse caminar.

Obviamente, no debemos esperar que el niño sea capaz de caminar desde el principio y mantenga en equilibrio. Es necesario pasar primero de la fase en la que se ayuda de muebles y otras superficies u objetos (los juguetes de empuje son excelentes para este propósito) para caminar. En este punto es sólo cuestión de tiempo: cuando el niño cumpla los 18 meses habrá aprendido a caminar perfectamente.

Qué hacer y qué no hacer para enseñar a tu hijo a caminar

Los niños aprenden a caminar de manera absolutamente natural y respetando el proceso normal de crecimiento. Esto no significa, sin embargo, que los padres no puedan o no deban interferir en este proceso; por el contrario, les corresponde a ellos estimular, apoyar y animar a sus hijos en esta fase delicada y emocionante. Pero, ¿qué se debe hacer (y qué no se debe hacer) para enseñar a un niño a caminar?

Como ya se ha explicado anteriormente, durante el período de gateo la madre y el padre deben intervenir lo menos posible, asegurándose sólo de que su bebé pueda moverse con seguridad. Cuando el bebé finalmente logre ponerse de pie por sí solo ,es necesario un mayor apoyo, pero siempre con una actitud juguetona y tranquilizadora. No debemos sobreprotegerle. La regla número uno para ayudar a un niño a dar sus primeros pasos es no anticiparse a los tiempos y no forzarlo a levantarse si no puede o simplemente no quiere hacerlo. Por el contrario, debemos alentarle y elogiada por los resultados obtenidos. En esta etapa podemos recurrir a algunos trucos para animar al niño a ponerse de pie, como colocar un juguete que le guste en un lugar donde se vea obligado a levantarse para alcanzarlo.

Cuando haya conseguido ponerse y mantenerse de pie sin ayuda, debemos estimularle a que de sus primeros pasos ayudándose de muebles y otros objetos. También podemos sostenerlos por debajo de los brazos y guiar sus primeros pasos. Es importante que sepas que, por el contrario, es un error tomarlo de la mano, ya que se corre el riesgo de hacerse daño en caso de que peirda el equilibrio.

Cuando veamos que el niño haya alcanzado una buena coordinación, debemos animarle a caminar solo, nunca perdiendo la paciencia. Una buena idea para hacerlo es colocarnos al otro lado de la habitación y llamarle para que camine hacia nosotros, aplaudiéndolo, sonriendo y congratulándole con cada mejora.

Aprender a caminar: ¿mejor descalzo o con zapatos?

Durante la fase de gateo, no hace falta ni planteárselo: no hacen falata zapatos, a lo sumo unos calcetines antideslizantes. Pero, ¿cómo elegir los zapatos adecuados para un niño que empieza a caminar? Los pies descalzos sobre alfombra o parquet o los calcetines antideslizantes sobre mármol y baldosas son siempre adecuados.

Caminar descalzo, por otro lado, ayuda a fortalecer la masa muscular de los pies y tobillos, y a desarrollar las plantas de los pies, el equilibrio y la coordinación. Si el niño tiene que caminar al aire libre, es preferible escocger unos zapatos con suelas ligeras y flexibles y con una plantilla provista de almohadillas blandas diseñadas para un correcto desarrollo del arco del pie. Se deben evitar zapatos puedan provocar abrasiones en la piel del pequeño, aunque deben ser lo suficientemente amplios para aue no afecten a la movilidad de los dedos del bebé.

Problemas que pueden surgir cuando tu hijo aprende a caminar

Normalmente en este proceso natural no suelen aparecer problemas y, de hecho, el único factor variable es el la edad a la que cada niño aprende, por lo general entre los 10 y los 18 meses. En algunos casos, sin embargo, puedem problemas problemas que no, po rlo general, no son motivo de alarma, aunque deben ser consultados con el pediatra.

Puede ocurrir, por ejemplo, que el niño se acostumbre a caminar con las puntas de los pies o los dedos hacia dentro. Y es que muchos niños comienzan a andar de este modo porque encuentran un mejor equilibrio. Y no debes preocuparte, porque con el tiempo y a medida que aumente de peso, apoyará toda la planta el pie.

Sólo en unos pocos casos, caminar sobre los dedos es síntoma de que los músculos de los talones están demasiado tensos. En tal caso, deberás consultar con su pediatra. Otros posibles problemas que pueden alarmar a los padres cuando el niño comienza a caminar son los pies planos o torcidos, las piernas genu varo (arqueadas) o genu valgo (en forma de x).

Todos estos son fenómenos que afortunadamente tienden a disminuir progresivamente (a menos que sean muy acentuados y en cuyo caso requieren cuidados específicos), se deben mantener bajo control, especialmente si persisten después de los 3 ó 4 años.

Concluimos recordando que un examen osteopático puede ayudar al niño a reducir la rigidez muscular en caso de que obstaculicen el proceso normal de crecimiento aportando mejoras visibles.

Video por Carla Dominguez

Y además...
Baby Led Weaning: cómo enseñar a tu bebé a comer solo
Prueba Triple Screening: en qué consiste y cuándo hacerla
Si tu pequeño sufre un fuerte dolor en las piernas, podría tener coxalgia